Sólo 146 modelos ofrecen mecánicas diésel. Y la cosa no va a ir a mejor. Mientras duren, son la mejor alternativa de ahorrar al volante. Estos son todos los diésel que se venden en España y si quieres uno debes darte prisa, porque de aquí a 2035 cuando se ha anunciado el final de los modelos de combustión, cada vez serán menos.
La persecución al diésel ha convertido en proscritos a todos los modelos movidos por esta tecnología… Y mucho más que lo van a ser en los próximos meses y años hasta llegar a la ‘extinción total’… si nadie lo remedia. Da igual que ahora mismo la tecnología de gasóleo esté en el cénit de su evolución; que se haya conseguido el mejor aprovechamiento posible de cada gota de carburante o que su nivel de contaminación sea mejor que el de cualquier modelo de combustión o que la relación entre coste y kilómetro recorrido no admita comparación con ningún otro modelo de ninguna otra tecnología que haya en el mercado.
Por eso, porque la legislación obliga, los fabricantes han hecho desaparecer de sus planes de desarrollo todo atisbo de diésel y, por consiguiente, también de sus gamas de productos. No tiene sentido desarrollar modelos que, literalmente, van a estar prohibidos en breve.
Diésel, alternativo razonable y eficiente

Aun así si lo que buscas es una alternativa razonable y eficiente de gasóleo, debes saber que los modelos diésel cuentan con la misma calificación ambiental –como mínimo la etiqueta C– que cualquier otro modelo de combustión; que en muchos casos combinan la hibridación ligera para ofrecer la etiqueta ECO; y algunos, incluso disponen de etiqueta 0, al ofrecer tecnología híbrida enchufable.
Dicho esto, es cierto que cada vez te va a costar más encontrar una alternativa para seguir viajando con la máxima eficiencia y sin renunciar a nada. Todavía, en el mercado, hay 146 gamas de modelos que te pueden sorprender por cómo gestionan rendimiento con consumo… Y hacerte recorrer kilómetros y kilómetros con el minino gasto, incluso a los precios que, hoy, está el gasóleo.
Utilitarios diésel: muy poco donde elegir
Con los dedos de una mano –y nos sobra uno– se pueden contar los utilitarios que aún ofrecen diésel en su gama. Lógico, las ciudades han sido el primer sitio de donde se ha expulsado a estos modelos cuya filosofía es claramente urbanita. Una lástima porque la relación entre coste y kilómetro recorrido no aguanta comparación con ninguna otra.
Basta un ejemplo: Peugeot con su 208 ofrece un diésel con un gasto medio homologado de 3,2 l/100 km. A 1,90 euros el litro de gasóleo, necesitamos gastar 6,07 euros para recorrer 100 kilómetros o 6.070 euros para 100.000. Y si subimos la media a 5,1 l/100, serán 9.590 euros. Si contamos que el precio de venta de este coche es de 20.000 euros, en esos 100.000 nos habremos gastado entre 26.000 y 29.000 euros según el gasto que homologuemos. Ese mismo 208, en su versión eléctrica, ya nos cuesta 32.920 euros, con lo que incluso, sin añadir el gasto en energia, en 100.000 kilómetros ya nos costará más. Cierto, es la ‘cuenta de la vieja’ pero…
Solo el grupo Stellantis (Citroën, Opel y Peugeot) y Renault con el Clio, mantienen el tipo aquí.


Compactos, berlinas y familiares: brilla el diésel
Por definición son los grandes viajeros y, como tales, los modelos más indicados para albergar bajo su capó motores de gasóleo con los que recorrer nuestras carreteras. Mucho más indicados que nunca en una red de autovías que beneficia claramente los ritmos a velocidad mantenida y que penaliza los cambios de velocidad innecesarios.
Ahí los diésel no tienen rival si hablamos de consumo –los 3,5 l/100 km que homologa el Skoda Octavia, un coche capaz de transportar a toda una familia y su equipaje, son una cifra que parece de otro planeta–; pero tampoco si nos fijamos en el rendimiento.
Entre los compactos ya solo quedan 14 supervivientes que se atrevan con el diésel y todos optan por la discreción en sus rangos de potencia –entre 115 y 150 caballos todos salvo BMW Serie 1 y 2 y el Mercedes Clase A, que alcanzan los 190–. El mejor consumo lo firma el Ford Focus –3,6 l/100 km– seguido por BMW Serie 1 y Serie 2 dos décimas por encima.
Las berlinas, pese a su decadencia en ventas, aún mantienen gamas repletas de motores de gasóleo desde los ‘modestos’ 115 caballos del Octavia hasta los 344 que ofrece Audi en A6 y A7 Sportback –y con etiqueta ECO–. Pero más sorprendente es el repaso a las cifras de consumos homologados de estos reyes de la carretera. Porque el mencionado gasto del Octavia no es la excepción; entre los 29 modelos de esta lista, 16 tienen versiones por debajo de los 5 l/100 km.



SUV pequeños y compactos
En este grupo se notan dos cosas: primera, que es uno de los segmentos de moda –nada menos que 50 modelos optan por la tecnología diésel–. Segundo que los motores de gasóleo le van como anillo al dedo a modelos que por tamaño, volumen y peso ofrecen un consumo más elevado.
Un grupo heterogéneo donde hay desde modelos de corte urbano a SUV con capacidad sobrada para llevar a toda la familia; pero en todos ellos el diésel es capaz de sacar lo mejor. Por ejemplo, con los 3,6 l/100 km que homologa el Peugeot 2008 o los 3,8 del DS 3 Crossback. Y de los 50, justo la mitad firman gastos por debajo de los 5 l/100 km. Sorprenden las cifras, pero más que no se las tenga en cuenta para acabar con la persecución al diésel.




SUV grandes: el diésel evita el derroche
En los SUV grandes, no hay duda; cualquier cosa que no sea un motor diésel es un derroche. Porque hablando de coches de más de dos toneladas y entre 4,8 y 5 metros de longitud, capaces en muchos casos de acomodar a siete ocupantes, con un motor de gasolina cada kilómetro recorrido es un desperdicio de carburante.
El único derroche que hay entre estos 25 protagonistas es en la cifra de potencia, pues para mover sus carrocerías son necesarios propulsores generosos. Entre 130 y 351 caballos, aunque la medía podríamos situarla alrededor de los 200. ¿Y los consumos que firman? Pues entre los increíbles 4 l a los 100 km y los no menos sorprendentes 9,1 del Toyota Land Cruiser.
Aquí el récord lo encontramos en lo que hay que pagar por ellos; aunque eso no es culpa de la tecnología, sino del nivel de modelos premium como el exclusivo Range Rover, con una factura por encima de los 140.000 euros.

Monovolumen y multiusos

Si durante toda la vida los sedán han sido los coches viajeros, desde hace 25 años, con la llegada de los primeros monovolumen, esa bandera la tomaron estos modelos familiares, ideales para los viajes con toda la prole y también para los desplazamientos de los más aventureros. Los monovolumen, tal como los conocíamos, están en retirada; pero a cambio, cada vez aumentan más los modelos multiusos; vehículos para gente sin complejos que lo mismo sirven para la vida laboral a diario, que para atreverse con una excursión o viaje en familia el fin de semana.
Aquí el diésel tiene mucho protagonismo, incluso aunque nos encontremos con decisiones absurdas como la de Stellantis que ha dejado de producir sus Berlingo, Rifter o Combo Life con motores de combustión dejando solo las variantes eléctricas, lo que limita mucho su atractivo para combinar esos dos usos.
Son modelos con alma de practicidad, sobre todo los multiusos y por eso, no buscan derroche. Sus potencias no son disparadas –Fiat 500L, Mercedes Citan y Renault Kangoo son los más modestos con 95 CV– con el tope en los 239 caballos del Mercedes Clase V. Y de los consumos, igual de austeros, pues son bastantes los que homologan menos de 5 l/100 km. Y el tope entre los más gastones son los irrisorios 6,8 l/100 km que necesitan Mercedes Clase V y Vito –dos modelos de gran capacidad– para moverse.



















































































































































