España es un país rico en paisajes que conviene aprovechar. Rutas en autocaravana hay muchas… y por todo el mundo. Pero en estas líneas vas a poder lanzarte a otro tipo de plan, porque te proponemos rutas, esta vez, en descapotable. Trayectos con los que nos podemos perder con el coche y disfrutar de esos lugares que nos quedan, en ocasiones, tan cerca de casa pero a la vez tan lejos, porque no nos hemos parado a conocerlos.
Se trata de rutas largas, de entre dos y cinco horas, a las que hay que añadir los lógicos tiempos de descanso… por eso estas rutas pueden dar para mucho. De hecho, pueden durar más de un día entero. Estos son los 10 recorridos de la España profunda que tienes que hacer próximamente.
10 rutas en descapotable: en la histórica región leonesa
La región leonesa tiene auténticos paraísos por descubrir. Quien va por estas tierras, repite. El trayecto puede comenzar en Ponferrada, donde su majestuoso castillo nos introduce en una ruta muy cultural. De allí nos movemos por la autovía A-6 hasta Astorga, con un Palacio Episcopal, obra de Gaudí, que es una visita obligada en esta zona.
Bajamos hasta Benavente, donde el mirador de la Mota te enamorará con una bella panorámica de este enclave histórico, confluencia de los ríos Esla y Órbigo y centro de comunicaciones entre el noroeste y el centro peninsular. Ya a orillas del Duero, en Toro se respiran siglos y siglos de Historia en sus calles. Acabar el plan deambulando por San Martín del Castañar, es hacer justicia a uno de los pueblos más pintorescos de Salamanca.

10 rutas en descapotable: Sierra Nevada de Guadix a Lanjarón
En Guadix estamos ante uno de los asentamientos humanos más antiguos de toda la Península Ibérica. ¿No está mal para empezar esta ruta en descapotable, no? Ahí podemos buscar la única vía que atraviesa la impresionante cadena montañosa de Sierra Nevada.
Los bellos parajes que nos dirigen hacia la costa no tienen desperdicio. Trevélez, Capileira y Lanjarón, Bubión… son los puntos que marcamos sobre el mapa para recorrer, curva a curva, este espectáculo natural que es Sierra Nevada a escasos kilómetros del mar.

10 rutas en descapotable: acantilados en Asturias
Cudillero es uno de los pueblos más bonitos de España. No es mal lugar para adentrarnos por Asturias. Varios kilómetros de acantilado en nuestro descapotable, pasando por Muros del Nalón, cruzando el río camino de Avilés y acabando en el Cabo de Peñas y su emblemático faro, que acoge el Centro de Interpretación del Medio Marino.
Bordea la costa por Candás, para en el Jardín Botánico Atlántico, y sigue en dirección a Santa Marina, haciendo un alto en el camino al borde de los acantilados para redescubrir los yacimientos de icnitas de Asturias. Bajando por la ría de Villaviciosa hasta la ciudad del mismo nombre, te recomendamos que pongas rumbo hacia la zona de Colunga, contemplando la Costa de los Dinosaurios.

La Ibiza más tranquila
Desde la playa de Cala Bassa, muy cerquita de Sant Antoni de Portmany, contempla la alfarería de Sant Rafel y llega a Santa Gertrudis, centro geográfico de la isla y un buen lugar para tomar algo rápido antes de continuar el viaje.
Sant Miquel te conducirá hasta la Cova de Can Marçà. Las cristalinas aguas de la Cala Portinatx te esperan solo unos kilómetros más allá. Todo el mundo se cambiaría por ti, para estar ahí en ese mismo momento… cuando vayas lo comprenderás. Ya de bajada por Sant Carles, atraviesa el pintoresco pueblo de Santa Eulària para acabar la ruta en lo más alto de Ibiza, Dalt Vila, donde te espera la ciudad medieval de la isla blanca.

Lanzarote y sus mil y un atractivos
Lanzarote se puede recorrer muchas veces… y siempre sorprende. En una primera toma de contacto, comienza en Arrecife hasta Puerto del Carmen poniendo rumbo al pintoresco Femés. Luego, asciende por Las Breñas, oteando el horizonte en busca de las Salinas de Janubio, Los Hervideros y la Laguna de los Clicos. Un paisaje, sencillamente inigualable para surcar con tu descapotable.
No dejes de visitar la Playa de Papagayo antes de acercarte, cómo no, al Parque de Timanfaya. Tinajo y su playa surfera de La Santa serán tu siguiente punto intermedio antes de llegar a Jameos del Agua, el último imprescindible de este recorrido sin igual.

Oteando las cumbres cántabras
Aunque no lo creas, Cantabria es mucho más que las costas de Santander, Santoña y Laredo. Empieza en San Vicente de la Barquera hasta la zona oriental de los Picos de Europa. El trayecto te dejará asombrado pero más aún cuando conozcas la Cueva El Soplao, en primer lugar, y después el espectacular Desfiladero de la Hermida.
Visita Potes; cada rincón de su casco histórico vale la pena. Acércate a Santo Toribio y su monasterio, para acabar, finalmente, en Fuente Dé, donde podrás bajarte del descapotable y tomar el teleférico a los Picos de Europa, contemplando desde las alturas de las cumbres la riqueza que ofrece Cantabria.

Extremadura es mucha Extremadura
Plasencia, Casas del Castañar, Cabrero, Barrado, Piornal, Valdastillas, Rebollar, El Torno, Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte y Tornavacas. No está mal, ¿no? Estas son las poblaciones que te sirven para disfrutar del Valle del Jerte, idealmente cuando los cerezos están en flor, llenando el paisaje de colorido.
Las múltiples carreteras que se encuentran a lado y lado del río Jerte, y también las gargantas naturales ofrecen entornos espectaculares. De hecho, habrás oído hablar de la Garganta de los Infiernos, que es la que goza de mayor renombre, pero la zona está repleta de parajes igualmente singulares. Deja el coche e intérnate por los caminos para disfrutar la zona.

Si no conoces La Rioja no has visto España
Sal desde Santo Domingo de la Calzada, donde cada rincón esconde un monumento, y vete hacia Bañares y Hervías en la misma comarca. Atraviesa Berceo para llegar a San Millán de la Cogolla, donde te esperan el Monasterio de San Millán de Yuso y, dejando el coche aparcado, el Monasterio de San Millán de Suso. Rodeando la Sierra de la Demanda llegarás al Monasterio de Valvanera, un lugar desde el cual podrás disfrutar de las extraordinarias vistas del Sistema Ibérico.

Paisajes oníricos para dejarse llevar en Cataluña
Sant Joan de les Abadesses es todo un enclave rodeado de leyendas medievales, pero… ¿y qué hay de la zona volcánica de la Garrotxa? El volcán Croscat te recordará que, hace 11.500 años, fue el último en entrar en erupción de la Península Ibérica. Tu siguiente parada es el lago de Banyoles, una reserva natural que data del Cuaternario y que se alimenta de acuíferos subterráneos.
Empápate de la cultura de Dalí en el Teatro-Museo de Figueres y pon el punto final al recorrido en el archiconocido Cabo de Creus, donde podrás gozar de una espectacular vista en el punto más oriental de toda la Península Ibérica.

De playa en playa por el País Vasco
País Vasco es otro de esos territorios que casi cuenta con tantas rutas como poblaciones. Si hablamos de playas, hay que hacerlo partiendo de la que quizá sea su playa más conocida en el mundo entero: la playa de la Concha, en San Sebastián.
Vete hacia Zumaia, Deba y Mendexa. Allí encontrarás la playa Karraspio. Se trata de un encuentro salvaje entre la tierra y el mar cercano a Lekeitio y su playa de Isuntza, que con marea baja te permite acceder por el malecón a la cercana isla de Garraitz. No suena mal, ¿verdad?










































































































































































































