En sólo unos años el turbo se ha compuesto en una pieza imprescindible de prácticamente todos los motores, tanto gasolina como diésel. Con la llegada de la guerra al consumo aparecieron tanto el downsizing como las sobrealimentaciones por turbo. En este caso es una pieza delicada y que puede durar tanto como el coche con algunos cuidados sencillos del turbo.
Cuidados sencillos del turbo
Genéricamente el turbo es un molinillo pequeño, del tamaño de una caracola con un molinillo dentro que gira a altísima velocidad sobre un eje y suspendido sobre un rodamiento. Está propulsado por los propios gases de escape y su misión es introducir oxígeno en las cámaras de combustión.

De esta forma la fase de explosión tiene más oxígeno, lo que mejora la combustión y además está caliente, lo que también la mejora. Es un mecanismo realmente sencillo en la que la parte más débil es la propia turbina, que gira sobre sí misma a una velocidad por encima de las 150.000 revoluciones por minuto y con un altísima presión de soplado.
Sobrealimentación
Se trata de uno de los sistemas de sobrealimentación más extendidos en la actualidad y su única finalidad es mejorar el rendimiento del motor, sacando más caballos por cada litro de cilindrada.
Hay una variante, que es el intercooler, el funcionamiento es básicamente el mismo pero el intercooler refrigera ligeramente el aire antes de meterlo al motor para que no haya sobretemperatura y quepa más aire por su menos temperatura y densidad.
Con o sin intercooler
El turbo gira de forma autónoma, en función de los gases de escape, por eso podemos decir que podemos controlar el giro de la turbina con el acelerador. La regla es sencilla, cuanto más aceleras más gira el turbo.
Entres las precauciones más importantes y realmente sencillas de llevar a cabo es velar por la correcta lubricación de la turbina. Si no hay buena lubricación el turbo acabará por romper antes o después.
Para esto lo primero es cumplir con las revisiones periódicamente establecidas por el fabricante. En tiempo y forma.
De esta forma en el taller se encargarán de añadir el aceite adecuado al nivel para asegurar la lubricación y de sustituirlo cuando le corresponda según el calendario de revisiones.

Prácticamente todos los cuidados del turbo están relacionados con lo mismo, la correcta lubricación para que pueda girar a ese régimen tan elevado sin problemas.
De hecho, hay un par de consejos que sí influyen directamente sobre el modo de conducción y que pueden alargar mucho la vida de esta pieza. Una pieza que por otra parte es bastante cara y cuya sustitución y en función del coche puede costar entre 1.000 y 3.000 euros.
Cuidados cuidados sencillos del turbo al volante
Entre las precauciones que sí corren de nuestra cuenta están el tener cuidado cuando el turbo esta en frío. En este caso es tan sencillo como arrancar el coche unos segundos antes de ponernos en movimiento. Tiempo durante el cual nos podemos poner el cinturón, encender la radio y el GPS. Poco más de un minuto durante el cual nos aseguramos que el aceite ha bañado todo el sistema y no gira en vacío. En invierno es incluso más delicado, pues el aceite frío tiene a quedarse solidificado en la parte baja y no cumple con su cometido hasta que se licua y ‘sube’.

Del mismo modos, cuando vayas a parar el coche aguanta unos segundos al ralentí, porque es probable que la turbina esté caliente y con la inercia acabe por girar en vacío. Esto es especialmente importante cuando estamos de viaje y paramos a echar gasolina. No cuesta nada esperar un minuto al ralentí antes de pararlo.
Sistemas Start Stop
Pese a que los fabricantes lo recomiendan, no nos gustan nada los sistemas start&stop que paran el motor en los semáforos y similares, pues va en contra de todo lo expuesto anteriormente. Aunque los fabricantes repitan que se trata de una maniobra absolutamente prevista en las tolerancias del sistema de sobrealimentación. Es cierto que ahorrarás algo de combustible, pero a costa de fiabilidad.

Por último, si ves que vas hacer un tramo especialmente exigente con el motor asegúrate que haya cogido temperatura. Y no olvides que los motores turbo trabajan especialmente bien en la zona media del cuentavueltas, por lo que es absurdo estirarlos por encima de su zona óptima de utilización, pues lo único que conseguiremos será estropearlo y comprometer aún más su rendimiento.












































































































