jueves, 26 mayo 2022

Opel Mokka 1.2 T 130 EAT8 contra Volkswagen T-Roc TSI 110. ¿Y tú de quién eres?

Está claro que el 'fenómeno SUV' no es una moda pasajera. El gran público continúa demandando como el primer día este tipo de vehículo, que las marcas no dejan de evolucionar hacia nuevos territorios y que son capaces de eclipsar a verdaderos superventas. Tanto que, ¿hubieras llegado a pensar que se han vendido en lo que llevamos de año tantos T-Roc como Golf? Porque según Faconauto se han matriculado 3.418 y 3.538 ejemplares respectivamente. Y precisamente un Golf, acompañado de un Astra, hubieran ocupado estas páginas si echáramos la vista atrás.

Como los clientes de SUV son legión, aquí les va una comparativa que no dejará a nadie indiferente y que abordaremos inicialmente analizando qué nos dan por 28.000 euros, que no es precisamente poco dinero. Eso sí, ten en cuenta que ambas firmas actualmente ofrecen suculentos descuentos para ambos modelos, de forma que esa tarifa se aligera en el momento que entres por la puerta del concesionario.

Aunque pueda parecer que nuestros dos protagonistas están enfocados a una clientela similar, Mokka y T-Roc tienen filosofías de vida muy diferentes. Prácticamente opuestas. Tanto como el hecho de no poder ser del Real Madrid y del Barcelona a la vez. No.

Cada marca fija sus reglas del juego y por esa cuantía deberás elegir entre no pasar desapercibido, llegar a los sitios más rápido y estar conectado con las nuevas tecnologías. O bien apostar por una mayor calidad, un confort y una dinámica un paso por encima, además de viajar sin estrecheces.

El nuevo Mokka nada tiene que ver con su antecesor. Recién estrenado, llama la atención a su paso como si hace 30 años te pasearas por la Gran Vía madrileña en un Opel Calibra. Pero ojo que el T-Roc, a pesar de no ser el SUV más moderno de su segmento, ahora presenta nuevas opciones de personalización que le permiten destacar. Pero cierto es que en este apartado los gustos personales mandan.

Metro en mano. El T-Roc manda

Lo que es tangible son los 80 milímetros que el T-Roc es más largo que el Mokka. Y gracias a ello Volkswagen saca petróleo a la hora de analizar sus interiores.

No podrás tener queja de ninguno de los dos en sus plazas delanteras, donde hay buen espacio y unos confortables asientos en ambos casos. Por rizar el rizo diremos que el Mokka no tiene regulación en altura del cinturón de seguridad, además de que al entrar, exige levantar en exceso el pie para no tropezar con el umbral de la puerta, más elevado de lo habitual, debido a que esta plataforma la comparte con su versión eléctrica, que oculta sus baterías en los bajos del vehículo.

Detrás ya comienzan las primeras desavenencias. El diseño del Mokka condiciona unas puertas con una marcada caída final, lo que sumado a la mencionada altura y a que estas no son generosas con su ángulo de apertura… Lo dicho, mejor que pasen niños. Todo lo contrario sucede en su contrincante, que para empezar, ofrece 80 milímetros más de anchura ente sus puertas, de forma que pueden viajar tres ocupantes sin mucho agobio -cierto es que el túnel central está más marcado-. También sobran más centímetros en altura y que no te engañe que con un conductor de 1,75 metros de estatura, ambos ofrezcan 680 milímetros entre respaldo y respaldo. Y es que la banqueta trasera del T-Roc está más elevada que en el Mokka, lo que permite llevar las piernas menos flexionadas, aportando mayor sensación de amplitud.

Para rizar el rizo, también hay luces de cortesía traseras, apoyacodos central y salidas de ventilación, elementos que en el Mokka brillan por su ausencia. Y además, por 1.300 euros el T-Roc puede equiparse con techo panorámico eléctrico.

Si analizamos sus maleteros ocurre más de lo mismo. Primero decir que el botón para abrir el del Mokka; encima de la matrícula, siempre estará sucio. Pero no está mal con 350 litros, ampliables a 1.105 abatiendo sus respaldos traseros. Lo que pasa es que el del T-Roc oscila entre 445 y 1.290 litros, tiene doble fondo -en la posición superior permite tener un piso plano al abatir los respaldos traseros-, puede equiparse con rueda de repuesto de emergencia y, para colmo, el asiento del acompañante también se abate, pudiendo transportar objetos más largos de lo habitual en su interior.

Y es que en cuanto a amplitud interior el T-Roc parece no tener rival. Y no lo decimos sólo por el Mokka.

Digitalización. Para estar a la última

Lo que pagas por el techo panorámico en el T-Roc puedes invertirlo en el Opel Pure Panel, compuesto por un cuadro digital de 12 pulgadas -cuenta con seis modos de visualización- y una pantalla central táctil de 10 pulgadas -en los GS Line Plus de serie ambas son de 7 pulgadas-. Esto ni soñarlo en el T-Roc, cuyo acabado Advance Style, el aquí presente, apuesta por el sistema Composition Media, que ya luce una pantalla de 8 pulgadas. Ahora bien, tras su volante hay unos relojes de los de 'toda la vida', que no pueden reemplazarse por el Active Info Display con 11,7 pulgadas, que sí está disponible en otros acabados.

Si te va la última tecnología mejor el Mokka, que además no te complica la vida a bordo, porque Opel mantiene botones físicos para acceder de forma rápida a los menús de su pantalla y ha tenido a bien mantener los mandos de la climatización. Que no te despisten las dos ruletas para regular la temperatura, porque el climatizador es de una zona. Bizona en su adversario, que también cuenta con botones para controlar de forma rápida muchas de sus funciones y sin tener que recurrir de forma constante a su pantalla central.

Sin ser el Volkswagen de la gama que mejor acabado está, porque en este T-Roc no hay ningún plástico de tacto blando, cosa que sí sucede en el Opel Mokka, los ajustes y la solidez que transmite están un paso por encima de su adversario. Lo mismo sucede en otros detalles como el tapizado del techo, los parasoles, el tejido de sus asientos o simplemente, en el tacto de la tapa de carburante.

Tres cilindros. Uno con más vida

Llega la hora de ponerse en movimiento con estos SUV que recurren a unos motores de gasolina, con tres cilindros y sobrealimentados. Hasta ahí los puntos que tienen en común.

El litro de cilindrada del T-Roc se traduce en 110 CV y 20,4 mkg de par motor, que además llegan a más revoluciones que los 23,5 mkg que entrega el 1.2 Turbo del Mokka, que también presume de ofrecer 20 CV adicionales. Esa diferencia ya se nota en sus prestaciones, donde el cambio automático usado por el de la firma del rayo pone el punto y final.

El Mokka corre mucho más que el T-Roc en todas las mediciones, hasta el punto de que pasar de 80 a 120 km/h requiere de 194 y de 243 metros respectivamente. Y esa diferencia se nota cuando la recorres adelantando por el carril contrario. Y lo que aún se nota más, es que en el Mokka solo debes hundir el pie derecho, mientras que en el T-Roc hay que recurrir con asiduidad al cambio. Esto mejoraría si Volkswagen ofreciera el DSG7 como opción, cambio exclusivo del 1.5 TSI con 150 CV y que eleva la factura en 3.120 euros -1.760 euros cuesta pasar del 1.0 TSI al 1.5 TSI-. Y tampoco hubiera estado mal que mantuviera sus neumáticos de serie, porque este venía con 215/50 R18.

Las opciones en dinámica se limitan en este T-Roc, que no puede equipar suspensión adaptativa DCC o selector de modos de conducción, elementos sí disponibles con otras motorizaciones. Ese selector de modos sí lo equipa el Mokka, con los programas Sport, Normal y ECO, siendo en este último en el único que funciona su sistema 'Inercia' o 'Vela'. Llámalo como quieras, pero que engrana punto muerto al dejar de acelerar y que funciona realmente bien, como el resto del conjunto. Eso sí, mejoraría con un selector del cambio algo más corriente que la pequeña palanca embutida entre sus asientos.

Pero si quieres igualar las cosas y no eres mucho de automáticos, por 2.751 euros menos tienes este mismo 1.2 Turbo 130 con cambio manual y acabado GS Line. Y si aún quieres poner las cosas más ajustadas, un Opel Mokka 1.2 Turbo 100 Edition te sale por 22.136 euros. Pero este ya es menos potente que el T-Roc y no está tan bien equipado.

Si analizas la gama del modelo de Wolfsburg te topas con versiones de hasta 300 CV de potencia. Eso te da una idea de lo sobrada que va su plataforma MQB cuando tienes 190 CV menos. Y te lo transmite desde el minuto uno, porque el T-Roc es más efectivo y dinámico que el Mokka, que apuesta por un tarado más firme de suspensiones, el cual además le hace ser algo 'saltarín' cuando el asfalto no es perfecto. Sobre todo en su eje trasero. Aun así, es realmente noble, además de que tiene una dirección precisa y un equipo de frenos más que solvente.

El T-Roc por su parte presenta una dirección algo más directa, pero sobre todo, menos artificial, que nos transmite con mayor fidelidad por dónde pasa el vehículo, que también se muestra más aplomado que su rival. Y todo ello sin sacrificar el confort de marcha. También frena a la perfección, pero ganaría puntos si equipase los Michelin de su contrincante, más eficaces que los Bridgestone usados.

Economía. Victoria clara

El EAT8 pone el broche de oro rebajando el consumo en carretera del Mokka, que también presume de un Cx de 0,32. Por ello calca la media real con el T-Roc, que sí es más eficiente en circulación urbana.

Ambos están perfectamente equipados, aunque la juventud del Mokka se traduce en más elementos de última hornada, tanto en tecnología como en seguridad. Entre ellos están los avanzados faros IntelliLux LED, que tienen un coste de 831 euros, menos de lo que Volkswagen pide por equipar este T-Roc con faros LED 'a secas', que sí son de serie en el Mokka, como el lector de señales de tráfico, las llantas de 18 pulgadas, el cuadro digital y algún que otro detalle más.

Y es que como te dije al principio, cada uno de ellos busca un público diferente, que para empezar pueda desembolsar esos 28.000 euros. Y es que Mokka apuesta por la imagen, la tecnología o las prestaciones, mientras que T-Roc hará furor entre quienes valoren el espacio, la calidad o el confort de marcha.

Y si la factura se eleva, recuerda que también tienes Crossland y T-Cross. Será por SUV.

LA CLAVE

Si Volkswagen ofreciera este 1.0 TSI con el DSG7, mi decisión sería cristalina. Pero no es el caso. Si no te van las prisas, el T-Roc cumple. Pero si te gusta animarte, mejor el Mokka. Si valoras el espacio, gana el T-Roc, aunque si eres de 'gadgets' te marcará el Mokka. Cada uno juega sus mejores cartas… por el mismo precio.