Sin dudas, la higiene de un coche es algo más complejo de lo que muchos piensan, y una de las zonas más importantes a cuidar es también una de las más desconocidas. En esta oportunidad, nos referimos a los conductos de ventilación y aire acondicionado, los causantes del mal olor del ejemplar que seguramente, todavía no hayas sabido detectar. Este desagradable efecto no es más que una de las consecuencias negativas de esa suciedad que se reparte por todo el interior cuando activamos el climatizador.
A continuación, en el artículo te daremos algunos consejos para deshacerte de este inconveniente de tu vehículo.
¿Dónde se origina el mal olor?

El aroma del aire acondicionado del coche suele ser procedente del depósito de microorganismos. Donde, a lo largo del tiempo van acumulándose bacterias, hongos y otras partículas que no solo producen mal olor en el habitáculo del rodado –y es especialmente notable cuando encendemos el aire acondicionado-. Si no que, además, pueden ocasionar alergias. Así que, lo principal es eliminar estas moléculas. Y eso pasa por hacer una buena limpieza y de la forma adecuada, en realidad, este proceso es más rápido y más barato de lo que muchos creen.
¿Por qué el aire acondicionado no huele bien?

Filtro sucio. Cabe destacar, que el sistema del aire acondicionado del coche tiene un filtro de partículas que se encarga de purificar la corriente que entra a la unidad y extrae la humedad. Si se encuentra muy sucio, puede generar un mal olor que terminará impregnándose en los conductos de ventilación. Asimismo, este desperfecto fomenta las alergias y problemas respiratorios. También, cuando los filtros están condicionados puede derivar un mayor gasto de combustible: los medios de climatización deben trabajar más y, por lo tanto, se consume más energía.
Aparición de moho

Eventualmente, si la humedad se queda atrapada dentro del evaporador o el condensador, terminará convirtiéndose en un caldo de cultivo ideal para la aparición de moho, bacterias y otros microorganismos. Los cuales despedirán ese olor nauseabundo. Incluso, pueden causar reacciones alérgicas como tos, estornudos y ardor en los ojos. Igualmente, debes activar la calefacción al menos cinco minutos una vez al mes antes de usar el coche, para que los fluidos circulen y evites que se produzca una alteración en el componente.
No uses el aire acondicionado a máxima potencia

En resumen, si enciendes el aire acondicionado al tope, aumenta la condensación y las probabilidades de que se acumule humedad. Por ello, se recomienda no usarlo al máximo, salvo en caso situaciones excepcionales. Concretamente, en los días más calurosos tampoco es conveniente activar este mecanismo inmediatamente. Primeramente, baja las ventanillas para enfriar un poco el coche y renovar el aire del habitáculo. Vale decir que, como norma, debes reemplazar el filtro cada 10.000 o 20.000 kilómetros, según las indicaciones del fabricante y los sitios por donde sueles conducir.
¿Cómo eliminar este inconveniente del coche?

Efectivamente, existen productos en espray que se aplican en la entrada de los conductos del aire acondicionado y se dejan actuar durante varios minutos. Estos eliminan el mal olor del dispositivo y algunos accionan también sobre los hongos y microbios. Sin embargo, no son una solución definitiva, pues no podrás eliminar de raíz el problema y, a la larga, el olor reaparecerá. Entonces, si notas que el habitáculo está pesado, tienes que acudir a un taller especializado.
Uso excesivo del aire acondicionado afecta el nivel de gasolina

En otras palabras, para dar una respuesta acertada debemos considerar diferentes factores. El primero tiene que ver con la resistencia del aire en el coche y cuanto combustible extra requiere para su funcionamiento. El segundo corresponde al rendimiento del sistema del aire acondicionado, en la mayoría de vehiculos el aire viene acoplado al motor y por ende, aumenta el consumo de gasolina durante su actividad. De manera similar, necesitamos saber cuánto derrocha de más.
¿Cuándo utilizarlo prendido?

De acuerdo a un estudio realizado en Estados Unidos, conducir con las ventanas cerradas y encender el aire acondicionado es el estilo más positivo para la conservación del combustible. No obstante, en muchas circunstancias pueden cambiar esta posición. En otras palabras, cuando se conduce a velocidades superiores a 80 Km/h con los cristales abajo, la eficiencia de la gasolina se reduce en un 20% o más. Aunque, utilizar el aire acondicionado si produce el ahorro del líquido vital del coche, pero en menor medida.
¿Cuándo usar las ventanas abiertas?

Finalmente, cuando circulamos a bajas velocidades es aconsejable manejar con las ventanas abiertas. De esa forma, obtendremos una mayor eficiencia, debido a que la resistencia del viento es menor con la aceleración. En conclusión, a medida que vaya incrementando la velocidad, la resistencia del viento va aumentando. Recordemos, que este es mínimo cuando conducimos a 40 km/h que si lo hacemos a 100 km/h, ya que la fuerza aumenta de modo exponencial, casi cuatro veces más.

































































































































