viernes, 20 mayo 2022

Toyota Yaris Cross Hybrid 120H AWD-i. Yaris al cuadrado

Estamos ante el que está considerado como uno de los lanzamientos de la temporada, tanto por el volumen de ventas previsto como por la importancia del que está llamado a ser uno de los SUV del segmento B, urbanos, más vendidos del mercado. Para ello no le faltan argumentos, pues además de ser descendiente directo de un recientemente proclamado Coche del Año en Europa, el Yaris 'normal', añade exquisiteces mecánicas como la posibilidad de contar con tracción integral, algo único en el segmento.

Aunque si echamos la vista atrás éste no es el primer SUV urbano 4×4 lanzado por Toyota, pues en 2008 puso en el mercado el Urban Cruiser, un verdadero adelantado a su tiempo que no acabó de cuajar por un precio de venta en torno a los 16.000 euros considerado en aquella época desmedido para un vehículo con enfoque demasiado ciudadano.

El Yaris Cross ha sido desarollado sobre la misma plataforma del Yaris, la TNGA-B, aunque en este caso modifica prácticamente todas sus cotas menos la batalla, pues es 24 centímetros más largo (4,18 metros), 20 milímetros más ancho (1,76 metros) y 95 más alto (1,59 metros), con un lógico incremento de la altura al suelo de 25 milímetros que deja la cota en unos más que aprovechables 165 milímetros, todo ello con un incremento de peso que ronda los 100 kilogramos a igualdad de equipamiento. En conjunto a la habitabilidad interior apenas se ve afectada, lo que sí aumenta es el maletero, que cubica 397 litros en las variantes 4×2 y 320 en las 4×4, en este último caso además no contamos con la doble superficie de carga que sí ofrece la variante con tracción delantera, obligando además a sustituir el esquema de amortiguación semi-independiente por uno de paralelogramo deformable, lo que junto con el pequeño motor que mueve el eje trasero restan espacio de carga.

Estéticamente el coche llama la atención, sus proporciones lo posicionan como el miembro más pequeño de la familia SUV de Toyota, por debajo del RAV4 y del C-HR, modelos de los que hereda signos de identidad muy específicos. El frontal nos recuerda mucho a su hermano mayor el RAV, aunque en este caso las ópticas con fondo negro le otorgan una personalidad muy marcada, mientras que la trasera hereda más elementos del C-HR, concesiones al diseño que perjudican ligeramente la habitabilidad posterior, como esas peculiares ventanillas y la luneta de tamaño reducido que afectan a la visibilidad interior.

En conjunto el coche llama la atención y estéticamente es uno de los más cuidados del segmento, especialmente en esta carrocería bicolor, que puede combinar dorado con negro o blanco perlado con negro. Las aptitudes offroad se perciben en la marcada altura de la carrocería, que genera amplios pasos de rueda, así como en las protecciones plásticas que lo protegen y que forman parte del acabado Adventure.

Un interior que calca al del Yaris

Desde el puesto de conducción descubrimos un interior que calca al del Yaris, con la generosa pantalla central multimedia, de serie en los acabados superiores y de 8 pulgadas en los inferiores, y un cuadro de instrumentación que combina tres relojes analógicos que sirven de potenciómetro, aforador e indicador de temperatura motor, con una pantalla central en color de 7 pulgadas que sirve de velocímetro, trasmitiendo además información de viaje. En esta versión Adventure las butacas forradas en piel tienen un contorno ligeramente deportivo, aunque también perjudican la habitabilidad al ser muy voluminosas. La configuración trasera es para dos ocupantes, pese a estar homologado para tres, pues además las puertas tienen una forma que resta espacio al banco posterior y ofrecen un ángulo de apertura limitado.

La percepción general de calidad que trasmiten los acabados es buena, sobre todo en las zonas más expuestas visualmente y en las que quedan más a mano, aunque también es cierto que en zonas menos vistas, como en el maletero, los remates y guarnecidos del portón son mejorables. Delante destaca la nueva pantalla flotante de 9 pulgadas que recibe el nuevo sistema operativo Toyota Smart Connect, que mejora en mucho a su predecesor tanto en fluidez como en facilidad de manejo. La climatización merece especial atención por su sencillo manejo, con una zona específica bajo la pantalla multimedia. Contamos además con un botón muy a mano para activar el control de descensos, así como con una ruleta junto al cambio con la que podemos modificar el comportamiento de la tracción integral (Snow y Trail) y con un botón que nos permite variar entre tres modos de conducción (Power, ECO o normal), junto al que permite desconectar el control de tracción y el que activa el sistema 100% eléctrico si disponemos de batería suficiente.

Sistema híbrido

En el apartado mecánico estrena la cuarta generación del sistema motriz híbrido de Toyota, que en este caso combina un motor gasolina tricilíndrico de 1.5 litros con dos propulsores eléctricos, uno en posición delantera con hasta 80 caballos de potencia y otro posterior con 5,3 que se hace cargo de mover los neumáticos traseros cuando es necesario, formando parte del sistema de tracción integral AWD-i. Todo el esquema de asistencia eléctrica está unido a una batería que en esta evolución ya sí es de ion litio.

Generación tras generación este sistema híbrido ha mejorado mucho en su funcionamiento y en su eficacia, reduciendo los consumos hasta unos meritorios 5,1 litros a los 100 que no distan muchos de los que hemos obtenido en tráfico real. En ciudad el Yaris Cross resulta difícilmente batible, nuestra posición elevada y un diámetro de giro brillante lo convierten en un urbanita de pura cepa, apoyado por una aceleración que destaca los primeros metros al salir habitualmente en motor eléctrico. Las sensaciones son muy similares a las que ofrece su hermano el Yaris normal, aunque en este caso con el plus de carrocería que llevamos entre manos, más grande y ligeramente más incómoda a la hora de aparcar. La suavidad es su cualidad dinámica más importante, asistido por el tradicional cambio de marchas de variador continuo que no transmite el menor altibajo en aceleración aunque provoca un ruido peculiar. En carretera su potencia nos permite viajar sin problemas, sólo echamos en falta algo más de 'chicha' en adelantamientos, ganando además muchos enteros gracias a su superior capacidad de regeneración de la batería en frenada y al rodar en modo inercia, gracias a lo que el sistema eléctrico nos asiste de forma mucho más habitual que en anteriores generaciones.

En autopista resulta muy agradable siempre que hagamos una conducción uniforme sin brusquedades que exijan aceleraciones puntuales constantes, acompañados por un tren delantero riguroso y que transmite confianza y precisión en su manejo, aunque no demasiada información al conductor, echando de menos un tacto algo más firme. Nos ha gustado mucho la suspensión y la sorprendente capacidad que muestra a la hora de filtrar pavimentos en mal estado o badenes, una de sus principales cualidades, apoyado además por su generoso recorrido de amortiguación que no se traduce en excesivas inclinaciones ni rebotes; de momento es el más rutero de los Yaris que hemos conducido hasta la fecha.

Es en carreteras de montaña donde se encuentra menos cómodo si forzamos cambios de ritmo constantes, con un motor al que le cuesta recuperarse y coger 'fuerza' cuando falta el apoyo eléctrico y una suspensión que no digiere demasiado bien los cambios de apoyo enlazados. Aunque hay que reconocer que incluso forzando el paso por curva no logramos hacerlo deslizar ni encontramos un mal gesto, contando además siempre con el apoyo de la tracción integral que entra en acción de forma muy sutil y casi imperceptible cuando detecta pérdidas de tracción en el eje delantero, y por supuesto sin olvidar la acción del control de estabilidad que permanece siempre latente.

De hecho, la asistencia del sistema 4×4 AWD-i de Toyota muestra toda su eficacia tanto en aceleraciones bruscas como cuando perdemos adherencia en los neumáticos delanteros y sus 5,3 caballos nos devuelven a nuestra senda tras haber superado un charco, barro o nieve, todo ello con total suavidad.

El Toyota Yaris Cross se confirma como uno de los aspirantes más firmes a posicionarse entre los líderes del segmento de los SUV urbanos, con un precio eso sí ligeramente superior, pero ofreciendo la etiqueta ECO de serie junto a la posibilidad de contar con sistemas como la tracción integral eléctrica, opcional que se vende exclusivamente en los acabados Adventure y Premiere Edition, que añaden además una decoración específica todoterreno con molduras específicas y protector frontal y posterior, sin olvidarnos de un equipo de seguridad que incluye todo lo recomendable dentro del paquete Safety Sense, con detector de ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado posterior con frenada automática, sistema de mantenimiento de trayectoria…

LA CLAVE

Más de dos décadas de experiencia en matería de híbridos autorrecargables dan a Toyota una ventaja abismal, sobre todo cuando hablamos de aprovechamiento energético, fiabilidad y bajo consumo. Todo ello sólo superado en tacto de conducción, que no en eficacia, por rivales que tienen esquemas híbridos apoyados por cajas de cambio de doble embrague. Además ofrece el innegable atractivo de un coche elegante, proporcionado y muy fiable.