El invierno es una de las épocas más complicadas para los vehículos que no cuentan con una plaza de garaje. En esa época, los fenómenos atmosféricos se vuelven especialmente dañinos para los componentes del coche. Las lluvias, las nevadas, los fuertes vientos y, en particular, las temidas heladas, hacen que se congelen los cristales y comprometen la integridad de los elementos internos y externos del automóvil.
Si tienes que coger el coche a primera hora de la mañana y vives en una ciudad donde las heladas son habituales, ya habrás pasado mucho tiempo peleándote con la escarcha que se adhiere consistentemente a los parabrisas reduciendo por completo la visibilidad. En este artículo te explicamos las mejores formas de lidiar con ella, para ahorrarte un importante tiempo cada mañana.
Manta, cartón o protector de parabrisas
Lo más eficaz para que no se forme hielo en el parabrisas es taparlo. Puedes poner sobre la luna una manta vieja que tengas por casa o un cartón para evitar que se cree hielo sobre ellos. Utiliza las escobillas de los limpiaparabrisas para dejar pillada la manta o los cartones y evitar que se los lleve el aire. También puedes utilizar las ventanillas laterales para pillar la tela que sobre y que esté más sujeto.
Colocar cartones o mantas sobre el coche es un proceso tedioso, pero también el más efectivo para ahorrarte el rascar la luna por la mañana. Esta es la versión casera, pero si lo prefieres puedes comprar protectores de parabrisas específicos, que cuestan menos de 16 euros, y los hay que incluyen fundas para los retrovisores también.

Evitar que se congelen los cristales con vinagre
El vinagre es una sustancia protagonista a la hora de limpieza, pero en este caso su función no va a ser limpiar, sino crear una capa antihelada. Después de leer este truco tendrás muchas ganas de probarlo, es más cómodo que tener que tapar el cristal cada vez que aparcas.
Para probarlo vas a hacer una mezcla de agua y vinagre en un bote con pulverizador. Guárdalo en el coche y rocía la mezcla por la luna después de haber aparcado. La razón de ser de este truco antiguo reside en que el vinagre tiene un pH muy ácido, lo que previene que el agua se acumule en forma de hielo sobre el cristal. No será tan efectivo como tapar la luna con una manta, porque el vinagre se va fácilmente con el agua, pero si vives en un sitio con un clima seco, puede serte de gran utilidad.

Restregar una patata por el parabrisas
Otro truco casero sería cortar una patata por la mitad y restregarla por el parabrisas. El objetivo es crear una pantalla protectora que tiene la misma base científica que el vinagre. Piensa que, como en el truco del vinagre, sólo funcionará si no llueve, nieva o padece un clima muy húmedo.
Estos dos trucos son muy recomendables para las ventanillas laterales, pues son mucho más difíciles de tapar con una manta o un cartón, que la luna. Estas ventanillas también se congelan y necesitarás ver a través de ellas para una conducción segura.

Quitar el hielo del parabrisas
Si vas a coger el coche y te encuentras con todos los cristales congelados, tendrás que limpiarlos. La forma más efectiva es usar un rascador. Puedes comprar uno por poco dinero, aunque también puedes limpiar la luna con elementos que siempre suelen andar rodando por el coche, como un casete o una caja de CD. Si has dejado atrás los 2000 y ya no tienes a mano ninguno de estos elementos, bastará que con que cojas una tarjeta de la cartera y la utilices como rascador (evita utilizar las que tienen chip).
Si el hielo está tan adherido que no lo consigues quitar rascando, puedes probar a limpiar la luna con una mezcla de agua y alcohol o con agua y anticongelante. Esto puede ayudar a aminorar la capa de hielo antes de rascar. Evita los trucos que circulan por Tik Tok de usar bosas de agua caliente para quitar el hielo de la luna: un cambio tan brusco de temperatura podría dañar el cristal.

























































































































































