Con 25,7 °C de temperatura media y solo 4,3 mm de lluvia en toda España, julio de 2026 ha sido el mes más extremo desde que existen registros. La AEMET lo califica de ‘extremadamente cálido y seco’, y para los que nos movemos en moto, estos datos no son solo una curiosidad meteorológica: son una alerta clara de lo que nos espera cada verano.
El julio más tórrido desde que hay registros
Según el avance climático publicado por la AEMET, la temperatura media alcanzó los 25,7 °C, una anomalía de 2,6 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020. Empatado con julio de 2022, se convierte en el mes más cálido de toda la serie, no solo entre los julios sino de cualquier mes del año. De los diez julios más cálidos, ocho han ocurrido en este siglo XXI.
La sequía también batió récords: solo cayeron 4,3 litros por metro cuadrado, un 26 % de lo normal, convirtiendo a julio de 2026 en el más seco desde 1961. Las temperaturas máximas rozaron lo insoportable: Murcia registró 44,2 °C el día 23, seguida de los 43,9 °C en Granada/aeropuerto. Una de cada tres estaciones de la red principal anotó su temperatura media mensual más alta.
Conducir en moto bajo un calor extremo: riesgos y cómo evitarlos

El calor no solo incomoda; afecta directamente a la seguridad. A partir de los 35 °C, la capacidad de reacción disminuye, la fatiga aparece antes y la deshidratación es más rápida. En moto, el viento aparente puede engañar: no refresca, deshidrata, porque evapora el sudor sin dar sensación de bochorno. Si el termómetro marca 40 °C, el cuerpo pierde hasta un litro de agua por hora.
Además, el asfalto se recalienta y puede volverse resbaladizo al exudar betún. La presión de los neumáticos sube hasta un 0,3 bares por cada 10 °C extra, alterando el comportamiento de la moto. Los motores refrigerados por aire sufren más, y el riesgo de gripaje aumenta si ruedas a ritmos altos. Sin olvidar que el calor excesivo también castiga la batería y los componentes electrónicos.
Conducir una moto con 44 grados no es una heroicidad; es una temeridad que puede costarte el pellejo.
La mejor estrategia es evitar las horas centrales (de 12 a 17 h). Si no es posible, usa equipamiento ventilado pero con protecciones. Nada de camiseta y pantalón corto: el asfalto caliente desgarra la piel igual que a baja velocidad. Lleva siempre guantes de verano, chaqueta con inserciones de malla y botas con ventilación. Y bebe antes, durante y después de cada parada.
El calor récord y la seguridad vial: un análisis necesario
Los datos de la AEMET confirman una tendencia preocupante: los veranos son cada vez más largos y tórridos. En los últimos 10 años, el número de días con alerta naranja o roja por calor se ha triplicado. Para los motoristas, esto significa que las condiciones de riesgo ya no son algo puntual, sino la norma estival. Habrá que acostumbrarse a planificar rutas con más sombra, más descansos y más hidratación, casi como los pilotos del Dakar.
La DGT no emite todavía recomendaciones específicas para motoristas en olas de calor, más allá de los consejos genéricos de hidratación. Tal vez sería hora de incluirlas, como hace con los conductores mayores o con los ciclistas. Con temperaturas que superan los 40 °C, el casco se convierte en un horno y la claridad mental se resiente. Si a eso le sumamos el tráfico denso de agosto, el cóctel es explosivo.
Tu Mecánico de Confianza
Nuestro mecánico de cabecera siempre repite que el motorista debe ser su propio radiólogo. Aquí van sus consejos para rodar con calor extremo sin que la máquina ni el cuerpo digan basta:
- Comprueba los neumáticos en frío cada mañana: la presión recomendada por el fabricante se mide con el neumático a temperatura ambiente; si la ajustas en caliente, quedarán bajos y se desgastarán mal.
- Revisa el nivel de refrigerante y el aceite: un motor con poco líquido o aceite degradado sobrecalienta antes. Si tu moto es de refrigeración líquida, vigila el testigo de temperatura; en las refrigeradas por aire, evita los atascos largos.
- Hidrátate con cabeza: no esperes a tener sed. Un truco de los profesionales es beber sorbos pequeños cada 15-20 minutos y usar una mochila de hidratación si el calor aprieta de verdad.
- Equípate como un aventurero: en el Dakar, los pilotos llevan chalecos con sistema de refrigeración líquida y beben hasta 3 litros de agua en cada etapa. No necesitas tanto, pero sí una chaqueta con buena ventilación y guantes transpirables.
En resumen: si el mercurio supera los 38 °C, aplaza la ruta si puedes. Si no, conviértete en un beduino sobre ruedas: mucha agua, mucha sombra y la cabeza siempre fría.

