Briatore critica a Aston Martin: La fábrica, Newey y Honda solo suman un punto en 11 carreras

El equipo de Silverstone estrenó en 2026 una asociación con Honda y la incorporación del mejor ingeniero de la parrilla, pero el rendimiento no ha acompañado. Las críticas de Briatore llegan justo cuando Alpine, su propio proyecto, ocupa la sexta plaza del Mundial.

Un solo punto en once carreras. Esa es la brutal realidad de Aston Martin en la temporada 2026 de Fórmula 1, un año en el que estrenaba alianza con Honda y la incorporación estelar de Adrian Newey. Las palabras de Flavio Briatore han hecho saltar todas las alarmas en Silverstone: ‘Con las mejores instalaciones y el mejor ingeniero, no son tan competitivos’. Y el dato, irrefutable, obliga a preguntarse qué está fallando en un proyecto que lo tenía todo para brillar.

Un punto en once carreras: la cruda realidad de Aston Martin

La temporada 2026 de Aston Martin está siendo un doloroso recordatorio de que el dinero y el talento no garantizan nada en la Fórmula 1. El equipo de Silverstone, que estrenó una alianza con Honda y la incorporación de Adrian Newey como director técnico, solo ha sumado un punto en las primeras 11 carreras. Una cosecha que contrasta de forma brutal con la inversión millonaria en su nuevo campus y el túnel de viento de última generación.

El AMR26, sometido a un paquete de 16 actualizaciones en el Gran Premio de Hungría, mostró signos de mejora, pero no los suficientes para salir de la zona baja. Ni siquiera el talento contrastado de Fernando Alonso ha podido exprimir un monoplaza que arrastra problemas de correlación entre la fábrica y la pista.

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Las críticas de Flavio Briatore sonaron en el paddock como un mazazo para la escudería británica. El asesor ejecutivo de Alpine, con dos títulos mundiales en el bolsillo, dijo en una entrevista a The Race: ‘No sé qué tienen los demás. Quizás alguien tenga una mejor infraestructura. Pero también vemos el ejemplo de Aston Martin, con las mejores instalaciones del mundo y el mejor ingeniero del mundo. No son tan competitivos, ¿sabes?’.

Briatore añadió un matiz clave: ‘Todo se reduce a que la gente tiene que creer que es posible ganar. Hay que poner todo el esfuerzo’. Para el italiano, la cultura de equipo pesa más que cualquier fábrica. Y el dato de Aston Martin le da la razón: de poco sirve tener a Newey en la oficina de diseño si la organización no respira competitividad.

La tecnología no compra resultados si el equipo no cree que puede ganar. Briatore lo sabe bien: en Benetton y Renault, la convicción precedió a los títulos.

Briatore y la cultura del ‘creer para ganar’

Aston Martin F1 2026

Mientras Aston Martin naufraga, Alpine ocupa la sexta plaza en el Mundial de Constructores con motores Mercedes —un acuerdo que el propio Briatore intermedió—. Es un espejo en el que Aston Martin debería mirarse: con menos recursos que el gigante de Silverstone, la escudería de Enstone ha logrado estabilizarse tras una fuga de talento hacia Cadillac y Aston Martin.

‘Quizás tengamos aquí un equipo de ingeniería muy bueno, pero todavía está en el banco de pruebas’, admitió Briatore. Y añadió que algunos de los ingenieros que se marcharon están intentando regresar. ‘Por el momento, no. No quiero que ninguno de los que se fueron diga una palabra’. La puerta cerrada de Alpine es una señal de confianza en el personal que se quedó, y un aviso para Aston Martin: el capital humano no se recupera con cheques.

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El campeonato de constructores de 2026 refleja esta brecha: mientras Alpine pelea por liderar el grupo intermedio a solo cinco puntos de Racing Bulls, Aston Martin sigue anclado en la última posición con la única unidad cosechada en Bahréin. Un abismo que cuestiona la planificación del proyecto liderado por Lawrence Stroll.

El espejo de Toyota y la paradoja de Alpine

El caso de Aston Martin trae a la memoria otros fracasos sonados de grandes inversiones en la F1. El más paradigmático: Toyota. La marca japonesa gastó cientos de millones entre 2002 y 2009 sin lograr una sola victoria, a pesar de contar con un presupuesto ilimitado y las mejores instalaciones. La historia se repite: infraestructura de primer nivel, ingenieros de prestigio y un motor oficial no bastan si no se construye una cultura de competición genuina.

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Aston Martin puede estar siguiendo ese mismo guion. Tiene a Adrian Newey, el hombre que diseñó los monoplazas más dominantes de Williams, McLaren y Red Bull. Pero Newey, por sí solo, no hace milagros. Su magia necesita un equipo que sepa interpretar sus ideas y traducirlas a la pista. Y los síntomas en el AMR26 sugieren que hay un cortocircuito entre el departamento técnico y los ingenieros de carrera.

Alpine, en cambio, ha optado por la estabilidad. Tras una reestructuración dolorosa, Briatore ha identificado quién es bueno y quién no. ‘Ahora hemos hecho juntos el primer coche. Antes no entendíamos quién era bueno, quién era malo, quién estaba haciendo un trabajo muy bueno y quién uno muy malo. Pero ahora tenemos una imagen clara’. Ese diagnóstico es lo que todavía no parece tener Aston Martin.

Análisis de Impacto Motor16

  • Dato de mercado: Aston Martin invirtió más de 200 millones de libras en el AMR Technology Campus, pero su retorno en pista es de un punto en once carreras. En comparación, Alpine, con un presupuesto operativo menor, acumula seis veces más puntos que el equipo de Silverstone.
  • El rumor: En el paddock se comenta que la relación entre Newey y algunos jefes de departamento no es fluida, lo que estaría ralentizando la integración del concepto aerodinámico del AMR26. Fuentes consultadas por Motor16.com apuntan a tensiones no resueltas en la cadena de toma de decisiones.
  • Veredicto: Aston Martin tiene los ingredientes, pero le falta la receta. La cultura ganadora no se compra, se cultiva. Si Stroll y Newey no consiguen alinear al equipo hacia un objetivo común, el proyecto corre el riesgo de convertirse en otro Toyota: un gigante con pies de barro. La próxima temporada será clave, porque los resultados tienen que empezar a llegar antes de que Honda se impaciente.