La velocidad excesiva es un gran problema para la seguridad vial y las cifras de accidentalidad lo dejan muy claro. En la última década se han producido más de 100.000 siniestros y 150.000 víctimas (heridos y fallecidos) en accidentes con infracciones relacionadas con el exceso de velocidad, lo que supone 1 de cada 4 muertes en carretera.
Un estudio elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia (INTRAS) ha analizado los patrones de la velocidad en nuestro país con conclusiones muy interesantes que dan respuesta a preguntas como ¿qué pasaría con los fallecimientos en accidentes si se reduce la velocidad en 20 km/h en autopistas y autovías tal como recomienda la ONU?

Un 70% menos de fallecidos
El estudio ‘Velocidad, la lacra silenciosa. El exceso de velocidad en los accidentes mortales en España (2011–2020)’ pone el foco en la velocidad como uno de los factores más habituales y letales en los accidentes de tráfico. Y analiza lo que ocurriría si se bajaran los límites en 20 km/h en vías interurbanas, tal como recomienda la ONU, con el objetivo de reducir los siniestros en carretera en un 50% para 2030.
Para obtener el dato se han tenido en cuenta las cifras oficiales de la DGT, los accidentes producidos por no respetar los límites y el carácter agravante de la velocidad en todo tipo de accidentes. Y se ha concluido que bajar los límites reduciría un 70% el número de fallecidos en vías interurbanas, lo que equivaldría a salvar 659 vidas al año en España.

La idea de bajar la velocidad no gusta a los conductores
A pesar de que reducir los límites supondría salvar muchas vidas, la idea de endurecer las normas en este sentido no convence a los automovilistas. Según el estudio, 2 de cada 5 conductores optaría por todo lo contrario, es decir, elevarían los límites en autopistas y autovías porque consideran que los actuales son “poco realistas”, más de 1 millón los quitaría directamente y el 38% de los conductores aumentaría la velocidad permitida actualmente.
El estudio también arroja luz sobre el gran desconocimiento de las normas de velocidad por parte de los conductores, ya que hay un 94% de los mismos que ignora cuáles son los límites de velocidad para turismos y motocicletas en las distintas vías.

Los automovilistas reconocen que sobrepasan los límites
Otra de las conclusiones más interesantes que aporta el estudio se refiere a los hábitos de los conductores a la hora de respetar las normas. Tomando como base una encuesta realizada a 1.700 personas, el 43% reconoce que sobrepasa habitualmente los límites de velocidad. Un 46% asegura que lo hace «por despiste» y un 11% porque los límites «no son realistas».
Y hay un millón de automovilistas que confiesa que ha llegado a circular por encima de los 200 km/h en vía interurbana y otros 2,4 millones que lo han hecho a más de 100 km/h en ciudad.

Los efectos del exceso de velocidad
Cuando se conduce sobrepasando los límites de velocidad se produce lo que se conoce como ‘efecto túnel’. Solo a 80 km/h, el campo de visión se reduce un 35%. Además, la capacidad de reacción y anticipación por parte del conductor ante un peligro inesperado se reduce considerablemente. El exceso de velocidad se relaciona también con una conducción más agresiva y alarga la distancia de frenado del automóvil.
En España, el 7,1% de los conductores reconoce que infringen siempre o casi siempre los límites de velocidad. Castilla-La Mancha, La Rioja y Aragón son las comunidades en las que menos se respetan los límites y Canarias, Murcia y Baleares, las que más.

Radiografía del conductor accidentado y del siniestro
El perfil del conductor involucrado en un siniestro por exceso de velocidad es el de un hombre joven (de entre 18-34 años), que suele accidentarse en momentos de ocio o vacaciones, que tiende a usar menos el cinturón de seguridad o el casco y que conduce un vehículo antiguo.
En cuanto a la radiografía del accidente causado por velocidad, en vías interurbanas se producen principalmente por salidas de vía por la derecha, en el último trimestre del año y en fin de semana. En las ciudades, la época de mayor accidentalidad por velocidad es enero y se producen mayoritariamente accidentes frontolaterales, por alcance y atropellos. Además, destaca especialmente la antigüedad del vehículo accidentado, superior a la media española.




























































































































