El Shelby Cobra Daytona Coupé con chasis CSX2300, una de las seis unidades construidas por Carroll Shelby para doblegar a los Ferrari 250 GTO, encabeza la venta que Gooding Christie’s celebra hoy y mañana en Pebble Beach con una estimación que supera los 25 millones de dólares. De confirmarse la cifra, el automóvil americano más caro jamás subastado cambiaría de dueño y el récord de la marca Shelby se pulverizaría por un margen amplísimo.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el chasis CSX2300 es la tercera de las seis Cobra Daytona Coupé fabricadas y la única que Carroll Shelby poseyó personalmente. Su estimación supera los 25 millones de dólares y puede batir el récord del automóvil americano más caro.
- No te lo puedes perder: la carrocería de aluminio, diseñada por Peter Brock y firmada por Carrozzeria Gransport, mantiene la decoración azul y el número 12 con el que compitió en las 12 Horas de Sebring de 1965.
- Cifras y cotización: producción de solo seis unidades; récord actual de Shelby en 13,75 millones de dólares; récord actual de americano en 22 millones por el Duesenberg SSJ de 1935, según los resultados de Gooding y RM Sotheby’s.
El chasis CSX2300: la biografía de una de las seis
Carroll Shelby encargó las seis Cobra Daytona Coupé con un objetivo explícito: derrotar a los Ferrari 250 GTO en el campeonato FIA de gran turismo. La carrocería cerrada de aluminio, obra de Peter Brock y construida por Carrozzeria Gransport, dotó al coche de una aerodinámica muy superior a la del roadster original. El CSX2300 debutó en el Tour de France Automobile de 1964 con Bob Bondurant y Jochen Neerpasch a los mandos, donde ganó las dos primeras etapas antes de sufrir problemas mecánicos.
En 1965 fue pieza clave en la histórica campaña en la que Shelby American arrebató el título FIA de GT a Ferrari. Sumó un tercero de clase en Daytona, otro tercero en Sebring y, ya dentro del programa europeo dirigido por Alan Mann Racing, un tercero en Nürburgring y un segundo en Reims. El cambio de reglamento de 1966 dejó obsoleto al Cobra Daytona, pero este chasis fue el único que prolongó su carrera internacional más allá del programa de fábrica: compitió con éxito en Japón hasta 1968, en circuitos como Fuji Speedway y el Gran Premio de Japón.
La singularidad del CSX2300 se extiende a su historial de propiedad. Carroll Shelby lo adquirió en 1975 y lo mantuvo hasta 1998, siendo el único Daytona Coupé que poseyó. Durante esos años, el especialista Mike McCluskey de Torrance, California, lo restauró para devolverlo a su especificación de 1965, y el coche apareció en las grandes reuniones de la marca, como la SAAC-9 de Anaheim en 1994 y el reencuentro Cobra 30th en Sonoma en 1995. En 2000, bajo la propiedad de Larry Bowman, recibió otra restauración meticulosa que conservó las huellas físicas de su carrera.
Durante más de dos décadas, su actual propietario lo ha cuidado con escrúpulo y lo ha utilizado con regularidad. El CSX2300 ha seguido participando en los mejores eventos históricos de Europa, como el Tour Auto, la Modena Cento Ore, el Goodwood Revival y el Festival de Velocidad de Goodwood, donde se dejó ver en julio de 2026. No es una pieza de museo, sino un automóvil vivo, con una pátina de competición que la restauración ha respetado.
Seis chasis bastaron para doblegar a Ferrari; el CSX2300 es el que mejor condensa esa victoria.
El récord americano en subasta y la coyuntura de Monterey

El listón actual para un automóvil americano en subasta está en 22 millones de dólares, el precio que alcanzó el Duesenberg SSJ 1935 en Gooding Pebble Beach 2018. Ese resultado sigue siendo el récord absoluto para un coche americano y el récord de la marca Duesenberg. Muy por debajo se sitúa el Shelby más caro hasta la fecha: el 260 Cobra CSX 2000 de 1962, rematado en 13,75 millones de dólares en RM Sotheby’s Monterey 2016. La estimación que ahora se baraja para el CSX2300, por encima de 25 millones, lo colocaría de un solo golpe en la cima de ambas listas.
El récord de la casa Gooding Christie’s y del propio Pebble Beach lo estableció el año pasado un Ferrari 250 GT SWB California Spider Competizione de 1961, adjudicado por 25.305.000 dólares. Fue el coche más caro jamás vendido por la firma, pero aún lejos del techo de los grandes clásicos europeos. Si el CSX2300 supera su estimación, no solo batirá ese registro de la casa, sino que se convertirá en el primer americano en sobrepasar el umbral de los 25 millones de dólares en subasta pública.
No es el lote más caro de la Monterey Car Week 2026: ese honor corresponde al McLaren F1 GTR de 1996 apodado ‘The Pop Art F1’, que encabeza la venta de RM Sotheby’s con una estimación superior a los 35 millones de dólares. Pero el Cobra Daytona tiene a su favor una rareza estadística casi irrepetible: solo seis unidades construidas, una de ellas en manos de su creador durante más de dos décadas, y una trayectoria deportiva que abarca tres continentes.
El mercado de subastas lleva una década esperando que un americano cruce la barrera de los 25 millones; el CSX2300 tiene en su mano hacerlo.
Lo que está en juego: autenticidad y termómetro del coleccionismo
La subasta de este coche no es una simple transacción de un activo escaso; es un termómetro del coleccionismo americano de élite. Los automóviles estadounidenses suelen quedar eclipsados en las grandes ligas por los Ferrari, los Porsche o los Mercedes-Benz de competición europea. El Duesenberg SSJ de 1935 mantiene el récord desde 2018, y ningún Shelby había amenazado seriamente esa cifra hasta ahora. La combinación de chasis único, propiedad de Shelby y palmarés internacional otorga al CSX2300 una narrativa que pocas piezas americanas pueden ofrecer.
Conviene detenerse en la cuestión de la restauración. El coche no se presenta con una restauración total a estrenar, sino con un trabajo que ha conservado las evidencias físicas de su carrera. Bajo la propiedad de Bowman, la restauración de 2000 optó por respetar la historia antes que por borrarla, y el uso posterior en eventos europeos ha añadido una capa de uso real. Para un purista, este enfoque vale más que cualquier repintado perfecto, porque preserva la lectura arqueológica del vehículo.
El riesgo, como en toda subasta de un lote único, es que la estimación actúe como techo psicológico. Si el CSX2300 se adjudica por debajo de los 25 millones, el titular será otro: la burbuja de los clásicos americanos sigue sin perforar el techo del Duesenberg. Si se vende por encima, abrirá la puerta a un reajuste al alza de los seis Daytona Coupé y de la marca Shelby en general. La próxima prueba de fuego será el remate de esta misma semana; los resultados se conocerán en cuestión de horas.

