sábado, 13 agosto 2022

Audi Q4 40 e-tron / Mercedes EQA 250. Un nuevo escenario

La oferta de modelos cien por cien eléctricos sigue aumentando sin cesar hacia ese horizonte cero emisiones al que apuntan todas las marcas, en una tendencia sin vuelta atrás. Urbanos, SUV, deportivos… una amalgama de modelos para llegar a los clientes más dispares en esta nueva era en la que ya hemos entrado de lleno de la mano de casi todas las marcas. Dos de los fabricantes más activos se encuentran entre los premium; Audi, que ha sido una de las firmas que, dentro de la estrategia del Grupo Volkswagen, antes ha empezado a caminar en los albores de este nuevo capítulo en la historia del automóvil, y que dispone ya de dos SUV totalmente electrificados, con cuatro variantes de carrocería diferentes. Y Mercedes-Benz, que ha arrancado algo más tarde pero sigue una senda parecida a la marca de los cuatro aros, con dos SUV integrados en el mismo territorio que su rival.

El Audi Q4 e-tron se convierte en el escalón de entrada a la gama eléctrica, con un precio más asequible que el e-tron y una carrocería más compacta, con sus 4,59 metros. Y la respuesta de Mercedes es el EQA, con 4,46 metros, también el SUV más asequible de la marca de la estrella, por debajo del EQB que está a punto de llegar a nuestro mercado y el EQC con el que abrió la caja de los truenos. Dos SUV compactos que se colocan frente a frente por concepto. El Audi, en este caso, con la motorización de potencia intermedia con sus 204 CV (170 y 299 CV, las otras dos opciones, también en versión Sportback), y el Mercedes con la más modesta (228 y 292 CV las alternativas EQA).

La unidad del Q4 probada, con el acabado de corte deportivo S Line, pone más músculo a su imagen pero sin romper su tono de discreción, con un diseño más vanguardista y 'eléctrico' que su rival, que a excepción del frontal con la parrilla característica de los nuevos eléctricos de la marca se acerca en su diseño al SUV GLA tradicional.

Interior, Digitalizados

En su interior, cada uno replica el ADN de su marca, en ambos casos con un habitáculo bien rematado, buena calidad de materiales y un ambiente moderno y refinado, muy electrificado. El GLA dispone de numerosos componentes diseñados para acentuar su imagen en este aspecto, pudiendo utilizar elementos retroiluminados o decorativos específicos de color oro rosa en los difusores de ventilación u otras combinaciones en los asientos. Y con las dos llamativas pantallas flotantes digitales Mercedes unidas de 10,25 pulgadas cada una, opcionales (de serie de 7,25″), con un precio dependiendo del paquete al que se asocian, entre 1.800 y 6.500 euros aproximadamente. Muchísima información y posibilidades, por encima de las del Q4, de manejo moderadamente intuitivo para sus posibilidades, con cuatro presentaciones para la instrumentación y el sistema MBUX de infoentretenimiento, con dos niveles, ambos opcionales.

En el Audi, el infotainment (con dos niveles MMI más avanzados opcionales) lo controlamos a través de una pantalla central de 10,1 pulgadas de serie, mejor colocada para su control y el manejo que requiere su menú, más directo que el de GLA y casi tan completo. Y como el Mercedes, prácticamente solo con el sistema de climatización con mandos directos para no pasar por la pantalla, lo que no favorece para ninguno la atención debida sobre la conducción para su manejo. De serie en el Audi, el cuadro de mandos Virtual Cockpit, de 10,25 pulgadas, con la información mejor estructurada. Eso sí, ambos con comando de voz, de mejor respuesta en el GLA, que también ofrece unos mandos de mejor tacto en el volante que los sensoriales del Q4.

En cuanto a habitabilidad, el Audi ofrece unas cotas superiores, con mejor ergonomía de conducción. Ofrece más espacio en cualquiera de las plazas, además de asientos más confortables detrás, con mayor espacio para las rodillas y altura de la banqueta y una central más utilizable, aunque calcan la anchura; delante es superior el Q4 que también ofrece más altura. Pero donde la diferencia de tamaño de carrocería se manifiesta claramente es en el volumen del maletero, muy superior en el Audi, con 520 litros, 180 más que el Mercedes.

En marcha. Silencio total

Ambos protagonistas toman vida de manera imperceptible desde sus botones metalizados, y ambos seleccionarán la marcha atrás y la de avance desde los mandos característicos de cada marca: con la palanca en la columna de la dirección el de Stuttgart y desde la espaciosa consola central flotante el de Ingoldstadt.

Con una potencia semejante -el Mercedes ofrece un par superior- sobre un solo motor, en el EQA va colocado delante para ejercer la tracción sobre este eje, detrás en el Audi que dispone de propulsión trasera. La entrega de energía a través de sus modos de conducción, es progresiva y enérgica a la vez, con una aceleración ligeramente superior en el GLA, que se manifiesta también a la hora de adelantar, poco apreciable por sensaciones pero constatable al medir las prestaciones. Los perfiles de conducción están más marcados en el Mercedes, con una mayor diferenciación entre los modos ECO y Sport a la respuesta del acelerador. Con el primero, los dos limitan la velocidad a 130 km/h, poniendo el umbral máximo también en una cifra semejante, los 160 km/h, si bien el GLA no llega a alcanzarlos del todo.

El de la estrella está alimentado por una batería de 66,5 kWh útiles, homologando una autonomía de hasta 426 km (WLTP). Mientras el de los cuatro aros cuenta con 77 kWh, para homologar 519 km (WLTP). Dos eléctricos de nueva factura que sobre el papel ya ofrecen un rango que abre enormemente sus posibilidades de uso para poder viajar. Y también en la realidad.

En nuestros datos de consumos con los parámetros fijos habituales, ambos han estado muy parejos; ligeramente mejor el EQA en conducción urbana, cambiando las tornas en carretera en favor del Audi, con puntas entre los 13,1 (urbana el EQA) y los 29,7 kWh/100 km en tramos sobre los que hemos explotado sus cualidades dinámicas, donde el Mercedes se impone nítidamente a la hora de acelerar. Y con una media de uso, sin restricciones, ligeramente mejor también en el Audi, con unos muy correctos 20,1 kWh/100 km, por los 20,4 del Mercedes. El resultado: 383 y 334 km; es decir, una recarga necesaria para ir de Madrid a Valencia, con clara ventaja para el Audi como se podía esperar de sus cifras homologadas, superando ambos en ciudad los 400 kilómetros, de forma muy holgada en el Audi. Para controlar los consumos, el EQA aporta mayor información, pero en el Q4 resulta igualmente completa, disponiendo ambos de asistentes de navegación para una conducción predictiva de anticipación y para controlar los puntos de recarga previamente.

Los dos cuentan con levas funcionales en el volante y con cuatro grados de retención, con mayor influencia para detener el coche en el Mercedes. Pero resulta menos progresivo, siendo suave al principio de pulsar la leva de retención, pero frenando el coche de golpe para reducir de forma acentuada la velocidad. El tiempo para recargar en un punto rápido requiere una inversión de tiempo inferior en el Mercedes, a pesar de que el Audi admite recargas superiores de hasta 125 kW por los 100 kW de su rival. Para alcanzar un 80% de la carga desde vacío necesitará invertir 30 minutos, por los 38 de su contrario.

Comportamiento. Distintas pulsaciones

Para viajar o conducir en el día a día, el EQA resulta más burgués en sus maneras. Muy 'amable' a ritmos tranquilos y en trazados de primer orden, con una excelente calidad de pisada, se queja al forzar el paso por curva, con una suspensión poco firme (opcionalmente puede montar amortiguadores regulables). Tiende a abrir la trayectoria desde el eje delantero obligando a intervenir de forma más evidente a la electrónica de control y cabecea ligeramente al frenar y desacelerar. Mientras el Q4 e-tron, más con este acabado S-Line, con una suspensión más firme de serie, se muestra muy ágil y controla muy bien los cambios de carga, con una pisada firme y un tacto más dinámico, con un subviraje menos marcado y más progresivo. Y se muestra mejor adaptado para salirse del asfalto y circular por pistas en buen estado.

Personalización. Muchas opciones

Los dos alemanes pueden montar todo tipo de asistentes electrónicos para la conducción, una gran parte de ellos disponibles como opción, especialmente en el EQA. Y también de opciones de personalización estética y de confort; eso sí, a base de incrementar el precio final, que en el caso de la unidad de pruebas de nuestro Audi incluye ya el sobreprecio del paquete S-Line. Por lo que a igualdad de equipamiento, al final por el Mercedes hay que desembolsar una cantidad superior. Ambos podrán beneficiarse de las ayudas del Plan Moves III actualmente y de otras subvenciones autonómicas para reducir el precio final entre 7.000 y 10.000 euros.

LA CLAVE

Dos SUV eléctricos compactos de nueva generación, con mucha tecnología y marcas premium. Y con un rango de utilización amplio, que los convierte en un primer coche. El Audi es un modelo más dinámico, polivalente y con mayor habitabilidad y maletero; mientras en el Mercedes prima el confort, es más urbano.