El uso ilícito de dispositivos que interfieren en los medios de vigilancia de la DGT, está perseguido, y puede acarrear cuantiosas multas para quienes los instalen, aunque no los usen.
El inhibidor de radares es ilegal instalarlo y la multa por llevarlo en el coche asciende a 6000 euros y 6 puntos el carnet de conducir.
Todos queremos evitar los radares

Escapar de la acción vigilante y sancionadora de los radares de la DGT, es algo que en algún momento, cualquier conductor ha tenido intención de procurarse. Esta conducta muy presente hoy en día gracias a las nuevas tecnologías, esta prohibida en determinadas circunstancias, y depende siempre del aparto utilizado que la sanción se conforme según si la infracción, es grave o muy grave.
Nada puede hacer la DGT por evitar que los conductores conozcamos la posición de sus mecanismos de vigilancia (radares), ya que es una información que el organismo ha de hacer publica, especialmente si esto sistemas son fijos y se apoyan con sistemas de captación de imágenes.
Y con la llegada de internet y las redes sociales, e incluso la propia digitalización del la DGT, la comunicación exprés entre usuarios, conforma un escenario de trafico de datos que facilitan al usuario el conocimiento de las localizaciones de los dispositivos sancionadores.
Los cambios en la legislación

Los últimos cambios en la legislación que reguila la materia de seguridad vial y trafico de vehículos, se ha centrado de manera especial en la distracción que se produce fruto del uso de los dispositivos móviles que ya forman parte integral del coche, incluso de serie, en los medios digitales instalados.
Así, el uso del teléfono móvil y de los dispositivos, quedan regulados con la dureza que determina la nueva ley con el fin de garantizar la mayor seguridad a la hora de conducir.
Y mas. Concretamente el uso de dispositivos que alteren la funcionalidad de los radares esta ahora prohibido.
Existen infinidad de aplicaciones para el móvil que nos pueden avisar de la presencia de radares, y hasta aquí todo es normal mientras no nos » cacen » manipulando el móvil para tal acción. Es decir, se pueden usar avisadores para tener conocimiento de la ubicación del radar, e incluso hay estudios que argumentan que redunda en un aumento de la seguridad ciudadana cuando de circulación se habla.
Otra cosa distinta son los detectores e inhibidores.

Los detectores de radares, son dispositivos que alertan al conductor de la presencia de radares fijos o móviles. Estos dispositivos están prohibidos, ya que interfieren con los mecanismos de control de velocidad y pueden fomentar la conducción temeraria.
Los inhibidores de radares, son dispositivos bloquean las señales de los radares, impidiendo su correcto funcionamiento. Su uso está penado por la ley debido a que dificultan la labor de las autoridades encargadas de hacer cumplir las normas de tráfico.
Alterar los dispositivos de comunicación, como las radios o los teléfonos móviles, para evitar el seguimiento por parte de los sistemas de control o la localización en caso de accidente es una práctica ilegal y peligrosa.
Las multas por insolidaridad y egoísmo

Hay conductores que, ni siendo conscientes del riesgo que supone para ellos mismos y los demás, piensan respetar los límites de la velocidad. Un comportamiento egoísta que todos debemos perseguir y con el que la DGT no se pone de perfil. Y es que algunos optan por usar inhibidores de radar.
Cierto es que a veces se nos puede ir el pie por despiste y es útil saber dónde están instalados estos aparatos para no tener la mala suerte de que el descuido coincida con el momento en el que van a medir nuestra velocidad. Y ojo, que los detectores de radares te pueden costar de 200 a 500 euros. Mejor recurre a los métodos legales.
Pero hasta ahí: un inhibidor es completamente ilegal. Lo que hacen estos dispositivos es impedir que el radar saque una fotografía al coche que lo lleva. Si la DGT descubre que lo estás utilizando deberás pagar 6.000 euros de multa y perderás seis puntos del carnet de conducir. Peor le irá al taller que te lo haya instalado, que será castigado con una sanción de 30.000 euros si es descubierto.














































































































































