Ni la batería de alto voltaje ni el motor eléctrico. La avería que más ves en los talleres de coches eléctricos de segunda mano es otra mucho más mundana, y te la cuento porque conocerla te puede ahorrar un disgusto de entre 2.500 y 12.000 euros.
El informe de la firma de garantías Warrantywise desmonta el mito: la batería principal apenas aparece entre los cinco fallos más comunes. Los problemas reales vienen de componentes que cualquier coche tiene, pero que en un eléctrico se rompen más por el peso o por la electrónica omnipresente.
Qué falla más en un coche eléctrico
Según los datos recogidos por Warrantywise, los sensores, el cierre centralizado y la batería auxiliar de 12V lideran las reclamaciones. Son averías que no asustan, pero fastidian. A estas se suma el desgaste prematuro de la suspensión: los trapecios y rótulas sufren más porque el coche pesa entre 300 y 600 kilos más que un térmico equivalente.
La batería de alto voltaje, cuando falla fuera de garantía, cuesta de media unos 7.500 euros. Pero la probabilidad de que te toque a ti es mucho menor de lo que crees. El verdadero agujero negro está en otro sitio.
El cargador de a bordo: el verdadero agujero negro
El cargador de a bordo (OBC, por sus siglas en inglés) es el único componente exclusivo de la propulsión eléctrica que se cuela entre las cinco averías más repetidas. Su trabajo es convertir la corriente alterna del enchufe de casa en corriente continua que la batería puede almacenar. Sin él, el coche solo recarga en postes rápidos de CC.
Cuando el OBC empieza a fallar, el síntoma es claro: el coche carga sin problema en una estación rápida, pero se niega a hacerlo en el cargador de pared del garaje o en un enchufe doméstico. Si te pasa, prepara la cartera. Repararlo cuesta de media 2.530 euros, con picos que superan los 12.000 euros en modelos de gama alta.
La batería de alto voltaje no está entre las cinco averías más frecuentes, pero el cargador de a bordo te puede dejar tirado en casa sin previo aviso.
Además, la mano de obra en un taller especializado es entre un 27% y un 47% más cara que en un mecánico de coches de combustión. De hecho, entre 2024 y 2025 el coste global de reparar un eléctrico subió un 10,7% por este motivo.
Cómo comprar un eléctrico de segunda mano sin meter la pata
El mercado de ocasión está lleno de oportunidades, pero la clave está en diversificar la inspección más allá de la batería. Los expertos recomiendan estos cuatro pasos antes de firmar nada:
- Certificado de SoH: pide el estado de salud de la batería. Te dice la capacidad real que le queda.
- Prueba de carga doble: enchufa el coche en un cargador lento (AC) y en uno rápido (DC). Si no carga en los dos, el OBC está tocado.
- Suspensión y neumáticos: mira los trapecios, comprueba que las ruedas no tengan desgaste irregular por el peso extra.
- Electrónica: prueba sensores de aparcamiento, pantalla, asistente de carril y el cierre centralizado. Cualquier fallo será caro de arreglar.
Desde que las primeras hornadas de eléctricos están perdiendo la garantía de fábrica, la contratación de garantías extendidas ha crecido un 68,2%. Es una señal de que los compradores ya saben dónde pueden doler los euros.
Información útil para el conductor
- Pieza más cara: el cargador de a bordo. Reparación media: 2.530 euros; máximo registrado: 12.000 euros.
- Batería de alto voltaje: coste medio de sustitución fuera de garantía: 7.500 euros, pero su fallo es muy poco frecuente.
- Mano de obra: entre un 27% y un 47% más cara que en un coche de gasolina o diésel.
- Chequeo obligado: probar la carga en AC y DC antes de comprar un eléctrico de segunda mano.
- Curiosidad: el cargador de a bordo es el único componente específico del sistema de propulsión eléctrica que aparece en el top 5 de averías.

