Jonny Smith descubre un Porsche 924 Turbo de 1980 tras 30 años en un granero

Un Porsche 924 Turbo de 1980, con un único dueño y casi tres décadas en un granero de Suffolk, regresa a la vida en el nuevo episodio de The Late Brake Show. Jonny Smith nos guía en este hallazgo que huele a gasolina añeja y a historia.

Hay vídeos de coches que te atrapan desde el primer fotograma. El último capítulo de The Late Brake Show es uno de esos. Jonny Smith, su presentador, se ha plantado en un cobertizo de Suffolk con el corazón acelerado: ante él, un Porsche 924 Turbo de 1980 que llevaba tres décadas sin moverse de allí. Y no es cualquier ejemplar; se trata de un coche con un único dueño, una rarísima pintura bitono y un interior de pana que nos teletransporta a otra época.

Un hallazgo que huele a gasolina de los ochenta

Lo primero que golpea es el estado de conservación. Smith, acompañado por el especialista James Cannon de TH Racing, va desvelando capas de polvo con una mezcla de respeto y nerviosismo. La carrocería, pintada en verde metalizado con una franja plateada en la parte inferior, apenas muestra óxido superficial. Al abrir la puerta, los asientos de cuadros escoceses —auténtica moqueta de los setenta— permanecen intactos, así como el volante de madera de tres radios. “Parece que el dueño simplemente cerró la puerta y se olvidó de él”, explica Smith.

Mecánica congelada: ¿se puede despertar a un 924 Turbo?

El verdadero suspense llega al levantar el capó trasero. El motor 2.0 litros turboalimentado, que en su día entregaba 170 CV, no ha girado desde los años noventa. Tras purgar el sistema de combustible y comprobar que el aceite no se ha convertido en brea, Smith y Cannon conectan una batería auxiliar. Gira, pero no arranca a la primera. Sin embargo, un chispazo de esperanza: el cigüeñal se mueve con suavidad, la compresión es decente. The Late Brake Show subraya que este bloque es famoso por su robustez, un punto a favor si se quiere evitar una restauración salvaje.

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El valor de una pátina original frente a la restauración integral

Aquí se abre el debate. ¿Merece la pena devolver el coche a su estado de fábrica o conservar las marcas del paso del tiempo? Smith defiende la autenticidad: la suciedad acumulada, el leve desconchón en la puerta del conductor, la etiqueta de la última ITV pegada al parabrisas. Todo eso cuenta una historia. Cannon, más pragmático, señala que algunos componentes —manguitos, frenos, neumáticos— están cristalizados y suponen un riesgo. No obstante, ambos coinciden en que el coche es un barn find excepcional.

Mientras inspeccionan los bajos, la cámara capta un detalle que explica muchas cosas: el suelo del granero es de tierra apisonada, lo que ha mantenido la humedad a raya y ha evitado la corrosión galopante que devora a otros clásicos abandonados. “Sin ese suelo seco”, comenta Smith, “este Porsche sería hoy una ruina”.

«Encontrar un 924 Turbo con un solo propietario y en este estado es como toparse con un unicornio mecánico. Ha guardado el olor de los ochenta, el polvo de 30 años y las ganas de volver a rugir»

— Jonny Smith, The Late Brake Show

El viaje hasta Suffolk: ¿por qué se abandonó?

El vídeo también indaga en la historia del propietario original. Aunque no se revela su identidad, Smith da a entender que fue un entusiasta que adquirió el coche nuevo y lo disfrutó durante apenas una década antes de guardarlo por razones familiares. La razón exacta queda en el misterio, pero ese halo de leyenda es precisamente lo que hace irresistible a cualquier barn find. La matrícula original, los documentos y hasta la llave de repuesto permanecían en la guantera.

¿Y ahora qué? El futuro de un clásico rescatado

La gran pregunta que flota en el ambiente tras ver el episodio es si este 924 Turbo merece una restauración completa o si debería conservarse como vehículo de colección funcional. Su restauracion completa —con factura de taller— podría disparar el presupuesto por encima de los 40.000 euros, pero devolvería el coche a un estado impecable. La otra vía, más en boga entre los aficionados, pasa por dejarlo tal cual: un coche honesto, con suciedad y cicatrices, que demuestre que los años no siempre son enemigos.

Este hallazgo se produce en un momento en que los Porsche transaxle —924, 944, 928— están viendo revalorizarse sus cotizaciones. Según datos de Classic Analytics, un 924 Turbo en buen estado ronda hoy los 35.000-45.000 euros en Europa, lejos de los 200.000 de un 911 coetáneo, pero con una curva ascendente. The Late Brake Show, con su estilo pausado y sin efectismos, ha sabido captar el interés de una audiencia que ya no solo busca hypercars, sino historias genuinas.

Para el lector que sueña con encontrar su propio tesoro en un granero, el mensaje es claro: todavía quedan coches así. Pero no basta con abrir un cobertizo cualquiera; hace falta ojo clínico, contactos locales y cierta dosis de suerte. Smith y Cannon demuestran que la pasión por lo analógico sigue viva, y que el rugido —o el intento de rugido— de un bloque que despierta tras treinta años puede emocionar más que un test drive de última hornada.

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Me quedo con una imagen: la luz del flexo iluminando el motor polvoriento mientras Smith sonríe al escuchar el tac-tac del motor de arranque. No ha encendido todavía, pero a esas alturas ya daba igual. La historia merecía la pena. Si quieres vivir la experiencia entera, el vídeo completo está disponible en el canal de The Late Brake Show.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Late Brake Show en YouTube.

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