La Semana Santa vuelve a dejar unas cifras trágicas en la carretera que demuestra que algo está fallando. La DGT ha hecho públicos algunos datos de accidentes y fallecidos, que tristemente, son peores que los registrados el año pasado en Semana Santa.
Pese al endurecimiento del nuevo Código de Circulación, que se instauró durante el 2022, las cifras de accidentes no han conseguido disminuir en una de las semanas con más tráfico del año. La eliminación de los 20km/h para adelantar, o la abultada multa de puntos por utilizar el móvil al volante, no han conseguido reducir los trágicos siniestros.
El insomnio o los ansiolíticos en los accidentes de tráfico
Pere Navarro, el director general de la DGT, no es tan negativo con el resultado de los cambios en el código de circulación, y considera que sí ha habido una tendencia positiva en los hábitos de los conductores.
El hecho de que se hayan detectado menos positivos en los controles de alcoholemia y drogas, o una reducción en el uso de teléfono móvil, les hace poner el foco en otras cuestiones que pueden llevar a estos conductores modelo a tener accidentes. Pere Navarro piensa que el insomnio o el consumo de ansiolíticos, puede estar detrás de muchos accidentes.

La DGT evita hablar del estado de las carreteras
El estado de las carreteras también juega un papel prioritario en la seguridad vial. De hecho la salida de vía es uno de los accidentes más frecuentes que se producen hoy en día en las carreteras españolas. Un hecho que puede estar relacionado con el mal mantenimiento o el pésimo diseño de muchos tramos.
Sin embargo en el análisis de los resultados de la Operación Semana Santa no se tiene en cuenta el mal estado de las carreteras. La DGT solo pone el foco en las conductas de los conductores, como responsables principales de las desgracias acaecidas.

Los conductores son una cuantiosa fuente de ingresos para el Estado
Los conductores son una fuente muy importante de ingresos para el estado. Las millonarias multas que recauda la DGT por la seguridad de todos, deberían redundar en una mayor seguridad, y también en una mejora de las infraestructuras.
Pero los conductores no solo contribuyen con su dinero en forma de multas, los numerosos impuestos, directos e indirectos, así como los peajes, suponen una gran recaudación, que muchas personas se preguntan por qué no redundan en una mejora de las infraestructuras, que consiga reducir las cifras de siniestralidad.

Se han ido reduciendo los recursos para mejorar las carreteras
En España se juntan dos factores muy importantes a la hora de analizar los resultados de siniestralidad registrados año tras año. No solo las conductas inadecuadas de los conductores puede dar lugar a accidentes.
En este país se junta un estado de abandono de muchas vías, y uno de parques móviles más viejos de Europa. Desde la Asociación Española de la Carretera, apuntan que desde el año 2009 los recursos destinados a la conservación de las carreteras se redujeron un 76 %.

Las carreteras españolas no dan la talla
El deficiente mantenimiento de la red viaria en España ha creado verdaderas trampas para los conductores y numerosos puntos negros, donde año tras año se registran un gran número de accidentes, sin que se tomen las acciones adecuadas para remediarlo.
La Asociación Española de la Carretera califica de deficiente el estado de conservación de uno de cada 10 kilómetros. En total, supondría unos 10.000 kilómetros de carretera en mal estado si tenemos en cuenta que la red nacional tiene 100.000 kilómetros. Una cifra muy preocupante, que no puede dejarse fuera de los detonantes de la alta siniestralidad. También preocupa a esta auditoría la señalización deficiente, deteriorada o directamente inexistente de algunos tramos.

Se necesitaría una inversión millonaria
Para resolver este déficit de las carreteras, y garantizar que sean lo más seguras posible, haría falta una inversión cercana a los 10.000 millones de euros, para adecuar el estado de las carreteras a las necesidades actuales.
Por otro lado, hay que tener en cuenta el envejecimiento del parque automovilístico español. Los coches en España tienen una antigüedad media de 14 años. Si incluimos autobuses y camiones, esta cifra sube hasta los 15 años. Los coches más modernos cuentan con unas asistencias en materia de seguridad de las que no disponen muchos de los coches españoles.
























































































































