General Motors conmemora el centenario de Milford Proving Ground, el mayor y más antiguo recinto de pruebas dedicado del sector, situado en Michigan (Estados Unidos). Con más de 1.600 hectáreas, 150 edificios y casi 240 kilómetros de carreteras internas, el complejo ha sido escenario de hitos como el primer ensayo de vuelco de 1934, el desarrollo del Hydra-Matic o las pruebas del sistema Super Cruise, y sigue siendo hoy el laboratorio central para todos los vehículos del grupo automovilístico norteamericano.
La compañía, con sede en Detroit, adquirió los terrenos originales de Milford en 1923 por algo más de 100.000 dólares de la época. El emplazamiento, apodado inicialmente «The Bluffs» por su terreno accidentado y un desnivel de alrededor de 80 metros -una altura poco habitual en el sureste, generalmente llano, de Michigan-, abrió sus puertas el 25 de septiembre de 1924. La ubicación de esta instalación era estratégica, pues está situado entre los principales núcleos industriales de GM en Flint, Detroit, Lansing y Pontiac. Con sus 100 años de historia Milford está considerado el centro de pruebas dedicado más antiguo del mundo.

Desde su apertura, el recinto ha pasado de las 455 hectáreas iniciales, dos edificios y 8,8 kilómetros de pistas de prueba, a una superficie superior a las 1.600 hectáreas con más de 150 edificios construidos. La red interna de carreteras suma en la actualidad cerca de 240 kilómetros de las cuales 210 son asfaltados y el resto de gravilla; una extensión equivalente, según la compañía, a recorrer una autopista continua durante dos horas a 110 km/h, dar la vuelta y regresar en otras dos.
Capacidad de ensayo y simulación ambiental
En esta tremenda instalación se pueden simular todo tipo de pruebas y en todo tipo de entornos. El personal de GM recorre más de 124 millones de kilómetros anuales en labores de desarrollo y validación dentro de Milford. Las instalaciones permiten simular condiciones ambientales extremas, con temperaturas de entre -40 y 55 grados, altitudes equivalentes de -213 a 3.800 metros, humedad relativa de entre el 10% y el 90%, y vientos de hasta 160 kilómetros por hora.

El laboratorio de choque del centro se apoya en una base de 70 toneladas de hormigón armado ancladas al lecho rocoso para garantizar su estabilidad. Entre las áreas de ensayo destaca «Black Lake», una plataforma de 27 hectáreas -equivalente a 51 campos de fútbol americano- empleada para pruebas dinámicas de vehículos en distintas condiciones meteorológicas. A ello se suma el Milford Road Course, un trazado de 4,6 kilómetros de longitud que reproduce tramos de circuitos internacionales de referencia, con 17 curvas diseñadas para evaluar parámetros específicos de comportamiento y una recta capaz de superar los 240 km/h.
El complejo cuenta además con 46 hectáreas destinadas a aparcamiento para sus más de 4.200 empleados y otras 70 hectáreas de zonas verdes, así como subestación eléctrica propia, planta de tratamiento de aguas residuales, servicio de bomberos y emergencias médicas y una instalación sanitaria con atención permanente los 365 días del año.

Una larga lista de avances desarrollados en este centro
A lo largo de sus cien años de actividad, Milford ha sido escenario de numerosos desarrollos técnicos de la industria. En 1934 se realizaron allí los primeros ensayos de vuelco de vehículos, precedente de la actual instalación indoor capaz de voltear un coche sobre su costado, techo o eje longitudinal. En el propio recinto se desarrollaron también los primeros quitamiedos para evitar la salida de vehículos hacia el carril contrario; hoy el centro dispone de más de 130 millas de este tipo de barreras.
En la década de 1930, los ingenieros de GM pusieron a punto el Hydra-Matic, la primera transmisión automática de producción en serie, sometida a extensas pruebas en carretera en Milford. En 1939, la compañía presentó en la Exposición Universal de Nueva York el concepto de conducción autónoma «Futurama»; en los años cincuenta ensayó en el circuito circular del centro un Chevrolet autoguiado por un cable embebido en el pavimento, y ya en 2016 inició junto a Cruise las pruebas del primer Chevrolet Bolt totalmente autónomo.

Desde el lanzamiento del primer Chevrolet Corvette en 1953, todas las generaciones del icónico modelo de General Motors -incluido el Corvette ZR1 de 2025, con 1.064 CV- han sido validadas en estas instalaciones. En Milford se desarrolló también, en 1969, el primer asiento infantil para automóvil, precedente de las actuales sillas de seguridad. La compañía atribuye asimismo a su trabajo en el centro la introducción del catalizador, presente en la totalidad de los vehículos de gasolina de GM vendidos en Estados Unidos y Canadá a partir de 1975.
El recinto ha albergado igualmente miles de ensayos de choque con maniquíes de pruebas, entre ellos el modelo Hybrid III -780 kilos de peso y 1,75 metros de altura-, el más utilizado a nivel mundial en este tipo de validaciones. Entre los desarrollos más recientes figura el sistema Rear Seat Reminder, que alerta al conductor para revisar los asientos traseros antes de abandonar el vehículo y que debutó en el GMC Acadia de 2017, así como el sistema de conducción asistida sin manos Super Cruise, ensayado en Milford y estrenado en el Cadillac CT6 de 2018, que combina cámaras, sensores y LiDAR con un sistema de monitorización de la atención del conductor.
Y la historia del centro de pruebas del grupo automovilístico norteamericano sigue desarrollando nuevas soluciones cada día.
Imágenes historia Milford Proving Ground de General Motors
Fotos: GM










