domingo, 22 mayo 2022

Tesla Model Y Dual Motor. Quien da primero…

Romper con la barrera de los 500 kilómetros de autonomía parece una frontera psicológica para los vehículos eléctricos. En la teoría es pan comido, porque en la gama Tesla salvo el Model 3 de acceso, todos superan esa marca, incluido este Model Y Dual Motor.

Lo consigue gracias a unas baterías con 75 kWh de capacidad, pero sobre todo al firmar un gasto energético medio muy bajo. ¿Pero real? Y es que cabe recordar que hablamos de un vehículo con 4,75 metros de largo (mide como un Mercedes-Benz EQC), que pesa 2.140 kilos y que tiene dos motores que entregan 258 kW, el equivalente a 351 CV.

16,8 kWh/100 km es un gasto ridículo para lo que ofrece, porque lo lógico sería rondar los 22 kWh/100 km que homologan los Mercedes-Benz EQC o Jaguar I-Pace. Y si me apuras, hasta los 18,2 que anuncia un Volkswagen ID.4 GTX me parecen razonables para este Model Y, que en estos días de frío, en los que se abusa más de lo habitual de la calefacción ha registrado un consumo medio real en nuestro recorrido de 17,1 kWh/100 km. Impresionante.

Hasta 395 kilómetros sin parar por autovía

Eso lo podemos traducir en 438 kilómetros de autonomía media real, pero también en 395 kilómetros sin parar si viajamos a 120 km/h. Son cifras tan brillantes que te permiten viajar de Madrid a Córdoba sin detenerte, pero que sobre todo evitan ciertas situaciones de estrés hasta ahora habituales en la mayoría de eléctricos. Aunque es cierto que en Tesla ese estrés se reduce a cero si tienes en cuenta su extensa red de los famosos 'supercargadores', hoy en día hay en España (44 estaciones), donde cargar las baterías de este Model Y entre el 10 y el 80% nos llevará sólo 13 minutos. Y es que admite recargas de hasta 250 kW. No solo las admite, sino que esos mencionados 'supercargadores' las suministran y, para mas inri, ni que decir tiene que también se puede recargar en cualquier otro punto que encontremos en la vía pública.

Además de llegar muy lejos con este Model Y Dual Motor, llegarás como si nada, porque ofrece un sensacional confort de marcha. Tesla ha trabajado duro para optimizar la insonorización y evadirnos del exterior introduciendo mejoras como un nuevo sellado para el capó. Aún así, peca de ofrecer unas suspensiones firmes que transmiten las imperfecciones del asfalto al habitáculo, además de que a estas alturas de la película es curioso que no haya una amortiguación de dureza variable.

Mix entre SUV y monovolumen

Ahora bien, esto se agradece cuando aparecen las primeras curvas, porque consiguen minimizar las oscilaciones de su carrocería, ofreciendo un paso por curva realmente sorprendente para este mix entre SUV y monovolumen con 1,62 metros de estatura. A ello también ayuda su rápida dirección, con solo dos vueltas entre topes, o un potente equipo de frenos, que proporciona distancias de detención decentes (el día de las prestaciones el asfalto estaba húmedo) y un convincente tacto.

Es curioso que ofrezca tres modos de retención a la hora de dejar de acelerar, pero tampoco es que haya una gran diferencia entre los mismos, sin pasar por alto la traducción de algunas de sus funciones, todas ellas operativas desde la gran pantalla central de 15 pulgadas. Y es que los botones físicos se reducen a la mínima expresión, hasta el punto de que tienes que activar las luces, los limpiaparabrisas, abrir la guantera o regular las salidas de ventilación desde la tablet que preside su minimalista salpicadero, soluciones que a los más analógicos les costará asimilar. Sin embargo, en cuestión de días te sorprende su sencillez y facilidad de uso. ¡Cuánto daño ha hecho Apple!

Interior sorprendentemente amplio, confortable y bien rematado, aunque mejorable. Hay plásticos que deberían tener mejor tacto, ajustes a cuidar y detalles impropios de un vehículo de su empaque. Porque el techo no tiene una cortina interior, así como tampoco hay una bandeja para cubrir el maletero trasero. Tampoco hubiera estado de más un sensor de ángulo muerto en el cristal del retrovisor o un Head-Up display que proyecte la velocidad o algunos datos sobre la conducción, porque el espacio reservado a estos en su pantalla es mínimo en comparación con el que se ha dejado al sistema multimedia, al climatizador, a la zona de juego (literal porque es prácticamente una videoconsola) o al de diferentes aplicaciones que incluso reproducen siete tipos de ventosidades que pueden sonar también en el exterior del vehículo. Curioso.

Y es que todo lo que este Tesla Model Y Dual Motor tiene en común con una máquina eléctrica roza la perfección, aunque lo que le asemeja a un coche como lo conocemos, aún debe mejorar. Lo que no necesita mejora es su manera de empujar, porque hay que tener en cuenta que corre muchísimo, hasta el punto de que acelera de 0 a 100 km/h en el tiempo de un Ford Mustang Mach 1 y recupera de 80 a 120 km/h como un Audi RSQ8 con 600 CV. Y todo con una suavidad asombrosa.

Su dotación de serie es realmente completa, pues solo los sistemas de conducción autónoma se relegan a la lista de opciones. El broche de oro a un vehículo algo caro (no puede acogerse al Plan MOVES III), pero que como 'aparato' eléctrico, puro y duro, es brillante.

LA CLAVE

Hay que reconocer que todo aquel que quiera un eléctrico como coche único debe pensar en Tesla. Hay rivales que le pisan los talones, pero aquí sorprende el bajo gasto a pesar de su tamaño, potencia o prestaciones. Y si le sumas su propia red de supercargadores, es definitivo. Hay que ser apasionado de la tecnología y pasar por alto algunos detalles impropios de un 'coche'.