Un reciente estudio de seguridad vial en Estados Unidos ha identificado seis modelos que no registraron ningún fallecimiento entre sus conductores durante el periodo analizado. La lista la componen casi exclusivamente SUV de grandes dimensiones y una pick-up, y la explicación hunde sus raíces en una ley física tan sencilla como contundente. Según los datos recabados por el organismo que investiga la seguridad en las carreteras del país, los vehículos más pesados y robustos ofrecen una protección claramente superior en caso de colisión, mientras que los utilitarios pequeños y los deportivos americanos ocupan los peores puestos de la clasificación.
Los seis modelos con tasa de mortalidad cero
La métrica empleada por el instituto de seguridad vial estadounidense es la de «fallecimientos por millón de años de vehículo registrado», una unidad que permite comparar modelos con volúmenes de venta y antigüedad dispares. De acuerdo con esta tasa de mortalidad cero, los únicos coches que no contabilizaron ninguna víctima mortal fueron el Audi Q7 con tracción total, el BMW X7 4WD, el Chevrolet Tahoe 4WD, el Mercedes-Benz GLB 4WD, el Mercedes-Benz GLE 2WD y la Toyota Tundra CrewMax 4WD. Cinco de ellos son todocaminos de gama media-alta o alta, y el sexto es una pick-up de gran porte. Ninguno es un turismo compacto ni un vehículo ligero.
La composición de la lista no es casual. Los todocaminos de dimensiones generosas cuentan con estructuras capaces de absorber más energía en un impacto y, al mismo tiempo, transmiten a sus ocupantes unas deceleraciones menos lesivas. Además, los modelos presentes en la muestra suelen equipar de serie sistemas avanzados de asistencia a la conducción que reducen la probabilidad de verse envuelto en un accidente grave, una ventaja que en muchos compactos básicos no se ofrece ni siquiera como opción.
Por qué los vehículos grandes protegen mejor a sus ocupantes
«El tamaño y la potencia importan, al igual que la resistencia estructural del vehículo y la eficacia de los sistemas anticolisión», explicó el responsable del organismo encargado del estudio. Desde un punto de vista puramente físico, un objeto en movimiento tiende a permanecer en movimiento hasta que choca con otro, y en ese instante la diferencia de masa determina en gran medida qué ocupantes sufren las consecuencias más graves. Dicho de forma sencilla: en una colisión contra un muro o contra otro coche, resulta mucho más seguro ir a bordo del vehículo que posee mayor inercia.
El análisis, que se basa en modelos vendidos entre 2021 y 2024, evidencia que ni siquiera los utilitarios modernos con buenas puntuaciones en las pruebas de choque homologadas logran igualar la protección de un todocamino pesado cuando ambos se enfrentan en condiciones reales de tráfico. Las cifras de fallecimientos de los coches más pequeños resultan elocuentes: el Kia Rio encabeza la lista negativa con 170 muertes por cada millón de años de vehículo registrado, seguido por el Nissan Versa (164), el Chrysler 300 2WD (132) y el Dodge Charger Hemi 2WD (127).
En un choque frontal entre un todocamino de más de dos toneladas y un utilitario ligero, la física no entiende de estrellas Euro NCAP ni de precios de catálogo.

Los coches con más fallecimientos y los que más daño causan a terceros
El estudio también arroja luz sobre aquellos vehículos cuyos conductores provocan un mayor número de muertes entre los ocupantes de otros automóviles. En este apartado, las camionetas de gran tamaño acaparan los primeros puestos. La Ram 3500 crew cab long bed 4WD registra 204 fallecimientos a terceros por millón de años de vehículo registrado, y le siguen varios modelos de la misma marca y de Chevrolet Silverado con cifras superiores a los cien decesos. Resulta llamativo que varios de estos vehículos figuren simultáneamente entre los que mejor protegen a sus propios ocupantes y entre los que más riesgos generan para los demás usuarios de la vía.
La administración estadounidense advierte, no obstante, de que estos datos no pueden interpretarse como un ránking absoluto de seguridad. Factores como la edad y el sexo del conductor, los kilómetros recorridos al día o el tipo de conducción de quien elige un coche deportivo frente a quien opta por un todocamino familiar no están aislados en las estadísticas. Así, parte del mal resultado de los muscle cars y los compactos económicos podría deberse a un uso más agresivo o a un mayor kilometraje anual, sin que ello reste un ápice a la influencia determinante de la masa y la estructura del vehículo.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: seis modelos con tasa de mortalidad cero en Estados Unidos, todos SUV o pick-ups de gran tamaño.
- Consejo práctico: si la seguridad frente a impactos es una prioridad absoluta, elegir un vehículo pesado con sistemas anticolisión avanzados marca una diferencia apreciable, aunque siempre conviene complementarlo con una conducción prudente.
- Así te afecta: aunque las pruebas de choque europeas evalúan escenarios diferentes, el principio físico es universal; en España, el auge de los SUV también está modificando la siniestralidad, y la elección del coche influye tanto en la propia protección como en el riesgo que se genera para los demás.

