Cuando decides conducir una caravana, al margen de que es una experiencia nueva que te puede reportar grandes alegrías, debes considerar la experiencia que tengas en vehículos remolcados y de otras dimensiones que no son las de tu coche habitual. En estos casos la elección de las rutas y de las zonas de parking y/o camping, serán un condicionante para tu viaje. Las dimensiones de una caravana son especiales y su comportamiento en carretera es distinto, indiferentemente de que sea roulotte o auto caravana/camper.
Dos formas de llevar tu casa a cuestas

Dejando de lado los conceptos de confort e independencia que otorgan estos vehículos, se pueden distinguir dos tipos de conductores en el mundo del caravaning. Los que optan por llevar la mini-casa compacta(autocaravana) y los que deciden remolcarla(caravana). En el primer caso siempre tienen en cuenta la movilidad toda vez que se aparca la casa con ruedas motrices, por lo que siempre les acompaña el portabicis y en ocasiones, si el diseño lo permite, un minigaraje para el scooter.
Cosa distinta es para los remolcadores de la casa, ya que instalados en el camping, desenganchan la caravana y disponen del propio coche para desplazarse por la zona .
En España las estadísticas apuntan a que existen unas 234.000 caravanas, aunque habría que analizar más en profundidad esta cifra porque mes a mes los datos del mercado español nos muestran que se matriculan un mayor número de autocaravanas y camper.
Pero, ¿puedes conducir una caravana?

Esto es algo que también esta regulado y dependerá del peso y las dimensiones, el tipo de carnet que necesites para conducir estos vehículos. Lo principal que debemos saber es que el carné de tipo B nos servirá en la mayoría de casos:
- Siempre que la autocaravana no exceda los 3.500 kg de MMA
- Caravanas que no superen los 750 kg (el peso del conjunto vehículo+remolque puede llegar a los 4.250 kg).
- Caravanas de más de 750 kg (el peso máximo del conjunto vehículo+remolque debe ser de 3.500 kg).
Llama la atención que con caravanas pequeñas se permita un mayor peso (MMA) del conjunto. Se debe a que con el carné B podemos circular con camiones de menos de 3.500 Kg y un pequeño remolque. Ya que un vehículo de tracción con mayor peso va a circular con seguridad tirando de un remolque de reducido peso. Valdría como ejemplo también para una autocaravana con una pequeña caravana detrás o un remolque de carga.
Por encima de estos pesos es necesario disponer de los siguientes permisos específicos:
- B96 (máximo del conjunto 4.250 kg y con un remolque que pesa más de 750 kg).
- B+E (para conjuntos que exceden los 4.250 kg y donde vehículo tractor y caravana no sobrepasan los 3.500 kg).
Aspectos a tener en cuenta en la conducción de la caravana

Precisamente, e insistimos en ello, las dimensiones, el peso y el conocimiento exacto del vehículo que conducimos, serán los máximos factores de influencia a la hora de conducirlo. Tener una experiencia previa en vehículos remolcados, evitará muchos problemas, ya que te permitirá anticiparte a las circunstancias de la vía, y no depender tanto, de las características climáticas del momento y/o lugar por los que transites.
Por ello la velocidad, y en cualquier situación debe ser la adecuada en cada tramo y carretera.
En autopistas y autovía podemos circular a 90 km/h, todo dependerá del trazado, pendiente, fuerza del viento, etc. Cuestiones muy importantes a la hora de mantener la trayectoria y de circular con la suficiente seguridad.
En carreteras secundarias con más de un carril por sentido y 1,5 metros de arcén podemos transitar a 80 km/h, rebajando a 70 km/h en carreteras secundarias más modestas y a 50 km/h a nuestro paso por zonas urbanas.
Paradas y revisiones antes de iniciar la marcha

Te habrás fijado mas de una vez, que los choferes profesionales inspeccionan el vehículo, siempre, antes de iniciar la marcha. Es importante, porque se visualizan muchos detalles que puedan estar mal. Anclajes, neumáticos, cableados, etc… son elementos que deben estar en orden mientras circulas, para evitar situaciones de riesgo.
Esta actitud, la de revisar constantemente la caravana, mientras dure el trayecto hasta el camping, no es baladí. Disminuye los riesgos, sobre todo con atención a la presión de los neumáticos. Recuerda que una presión adecuada, establece un consumo optimo, mas aun cuando arrastramos un remolque, en donde el peso aumenta y la aerodinámica se modifica ostensiblemente.
De igual forma, es aconsejable en esta paradas, trasladarse al interior de la casa remolcada y comprobar el orden y fijación de los elementos interiores. Y muy importante siempre, asegurarse de que los sistemas de remolque y enganche, están bien fijados.
Factores en la conducción de caravanas
La influencia del viento lateral y sus golpes repentinos, por ejemplo cuando se adelanta un tráiler, o cuando circulamos por zonas costeras, en las que estas circunstancias pueden ser muy agresivas, es un factor a tener muy en cuenta. Recuerda que el vehículo remolcado no es tractor, y su adherencia, que la tiene, siempre es menor que la del vehículo que lo remolca.
La distancia de seguridad debes aumentarla, incluso aunque tu caravana disponga de conexiones auxiliares, para la asistencia de frenada. Por esta razón una conducción estable y suave es lo mas recomendado. Prepara tu ruta con la previsión suficiente para evitar así, ascensos y descensos en el trayecto. En estos tramos, se abusa mas de frenos y se revoluciona mas el motor, se cambia mas de marcha, en definitiva se somete al coche, a esfuerzos de rendimiento.
¿Cuál es la altura estándar de una caravana?

La altura estándar de una caravana está entre los 2,7 y los 3,2 metros, y no debe superar los 4,3 metros.
No todas las caravanas tienen la misma altura. Las caravanas no suelen medir más de 3,30 metros ni tampoco menos de 2,50. La caravana más pequeña del mercado puede medir 2,20, pero lo normal es que tenga un poco más de altura.
La altura de una caravana es lo que nos suele traer más inconvenientes para circular ya que además de una penalización en el consumo, nos obliga a estar muy pendientes de las zonas con limitación de altura o en las que hay árboles y tenemos que maniobrar.
Además, los vehículos más pequeños son más aerodinámicos y, por tanto, ¡se comportan mejor en condiciones de viento!














































































































































































