Primer contacto con el Nissan Ariya
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Primer contacto con el Nissan Ariya

Aún falta alrededor de un año para llegada al mercado del Nissan Ariya, el primer SUV eléctrico de la marca japonesa. Pero nosotros ya lo hemos visto en directo, lo hemos tocado... Y ya empezamos a arrancar hojas del calendario.

Javier Montoya

Javier Montoya Twitter

15 de Enero 2021 22:00

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Hace asi cinco años entrevistábamos al entonces vicepresidente de Producto de Nissan Europa, Iván Espinosa. A nuestra pregunta de si veríamos un SUV eléctrico en su gama, nos decía: "Si tú tomas la fórmula de lo que estamos trabajando hoy en nuestras tres áreas principales -crossover, vehículo eléctrico y conducción autonóma; si tú combinas todo, la fórmula es simple, un crossover eléctrico y autónomo... Entonces, yo creo que tú tienes la respuesta...".

La siguiente pregunta que le hice fue:

-O sea que sí... Falta que me digas cuándo y cómo se va a llamar.

Y su respuesta fue muy elocuente

-...

Ahora, cinco años después ya sabemos que ese SUV eléctrico se llama Ariya. Y también sabemos que a Iván Espinosa se le olvidó mencionar otro de los ingredientes que se iban a combinar en él, además de la carrocería crossover, la electrificación o la conducción autonóma: la deportividad porque el Ariya también sumará el ADN de los Nissan GT-R.

Eficiente, pero deportivo

Porque más allá de la eficiencia que siempre parece buscarse en un eléctrico, en Nissan han querido ir un paso más allá y dotar a esa experiencia de conducción eléctrica de fuertes sensaciones. De ahí lo del ADN del GT-R. Porque este Nissan Ariya puede llegar a los 394 caballos de potencia (290 kW) en el AWD - e-4ORCE en versión de batería de 87 kWh Performance. Suficiente para alcanzar los 200 km/h de velocidad máxima o los 5,1 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h.

Por debajo habrá, evidentemente otras versiones con menos pretensiones deportivas y más centradas en el uso cotidiano. Va a disponer de dos tamaños de batería -63 y 87 kWh- de versiones de tracción delantera o total, de potencias a partir de los 217 CV y de una autonomía de hasta 500 kilómetros bajo el protocolo de homologación WLTP,

Pero ahora mismo todavía no toca hablar de prestaciones, de rendimientos o de eficiencia. Falta tiempo para que podamos valorar las posibilidades dinámicas del Ariya -su llegada posiblmente no sea antes del primer trimestre de 2022-, pero ya podemos analizar sus detalles, su carrocería, algunas de sus soluciones. Porque hemos tenido nuestro primer contacto directo con el nuevo eléctrico de Nissan.

Nos espera en un concesionario de Leganés donde, evidentemente, se ha convertido en la estrella de la exposición. Llama la atención de inmediato por su color y por su porte de SUV deportivo. La primera impresión -salvando las distancias- nos recuerda al primer Murano; más que nada por la capacidad de desmarcarse del resto de modelos Nissan. Como ocurría con el Murano -eran los tiempos de los cuadradotes y un poco mastodónticos Pathfinder- que significó un soplo de aire fresco, este Ariya demuestra que estamos ante algo diferente. Posiblemente ante una nueva era en la marca.

Sus proporciones son poderosas, pero resulta moderno y fluido en su estilo. Con casi 4,6 -4,595- metros de longitud -20 centimetros más que un Qashqai- se ve grande, pero no mastodóntico. Además su carrocería de cierto aire coupé, con una zona trasera en la que el techo flotante ayuda a crear esa sensación crea la visión casi de un deportivo alto más que de un crossover.

Más pequeño que el X-Trail, pero más habitable

El resto de medidas también acrecientan esa sensación de gran coche. 1,85 metros de anchura -4,4 centímetros más que un Qashqai- o 1,66, de altura -7 más que en el Qashqai- son proporciones para un tipo con buena planta. El diseño siempre es discutible pero lo que no se puede discutir es que este Ariya tiene 'buena percha'.

Más cuando vemos que otras de las medidas clave, la distancia entre ejes, nos trae sorpresas en forma de una gran capacidad interior. Sus 2,775 metros de batalla son 13 centímetros más que lo que ofrece el Qashqai y siete centímetros más que el X-Trail pese a medir 9,5 centímetros menos de longitud que el modelo de siete plazas de Nissan. Eso, sumado a un maletero de 468 litros (415 en el caso de las versiones de tracción total) que es 232 litros más grande que el del X-Trail en su configuración de cinco asientos, demuestra que se ha sabido aprovechar al máximo cada centímetro de chapa para ofrecer espacio y confort.

El interior, además de amplio en longitud -con un conductor de 1,75 metros delante, al ocupante de atrás, de la misma estatura, le falta un palmo para tocar con las rodillas en el asiento delantero- lo es en altura, pues ese ocupante de 1,75 ni roza el techo. Eso demuestra también que ese aspecto de coupé exterior no compromete el interior ni la altura en las plazas traseras.

El confort es elevado gracias a esa gran amplitud que puede hacerte pensar que estás en una limusina. Aunque la ubicación de las baterías justo debajo de los asientos hace que la altura del suelo sea algo más alta y eso te hace adoptar una postura en la que las piernas están un poco más elevadas... Y tal vez con los kilómetros eso pase factura.

La anchura atrás es excelente. Y delante, al no haber separación entre conductor y copiloto hay una sensación de amplitud en la zona de las piernas sorprendente. Porque en lugar de una consola clásica hay un mueble central donde está la palanca de cambios, algunos mandos y huecos para objetos -además de salidas de aire o tomas de USB en su parte trasera- que se puede desplazar hacia adelante o hacia atrás. Con ello, en la posición más adelantada, los tres pasajeros traseros viajarán a sus anchas. Y en la parte más retrasada, el conductor y copiloto tendrán una gran amplitud.

Interior de estilo tecnológico y artesanal

El habitáculo ofrece un aspecto general interesante, diferente. Una mezcla peculiar de tecnología y artesanía. Para empezar, esta unidad preserie que hemos visto en Madrid ofrece unos acabados en el salpicadero en un material cálido y amigable. Una especie de madera en un tono grisaceo enla parte inferior del salpicadero. La zona superior está terminada en Alcántara, lo que ofrece una primera impresión muy agradable visualmente y al tacto. Y entre medias de esas dos zonas, una salida de aire continua que recorre el salpicadero de un lado a otro.

En esa zona de 'madera' se han integrado sensores y botones, como los mandos del sistema de climatización. Basta tocar encima para activar la función o subir la temperatura; exactamente igual que haríamos en una pantalla táctil. Pero hay que reconocer que con un tacto y un agrado muy diferentes. Exactamente lo mismo ocurre en la consola central, pues detrás del cambio -que tiene el mismo sistema que en el Nissan Leaf. hay una serie de mandos integrados sobre esa superficie táctil y que se activan pulsando sobre ellos.

Un aspecto un tanto artesanal, que se agradece por originalidad frente a tantos cuadros de instrumentos y salpicaderos llenos de pantallas, superficies metálicas... Al menos aquí la tecnología parece tener un envoltorio más sostenible.

Eso no quita, por supuesto, para que el Ariya disponga de pantallas... de grandes pantallas. Porque son dos, de 12,3 pulgadas cada una, las que presiden el salpicadero. Una como cuadro de instrumentos digital y la otra para mostrar diferentes tipos de informaciones que además se puede configurar al gusto de cada conductor. Además, el conductor también va a disponer de un Head up Display que proyectará en el cristal delantero informaciones de navegación, velocidad, consumos...

Y suponemos que también habrá notificaciones sobre el sistema ProPilot, el sistema de conducción automatizada de Nissan que en Japón ya va por la segunda generación y que el Ariya podría utilizar siempre y cuando en Europa la legislación lo permita; cosa que ahora no es posible.

El contacto se acaba. El análisis y el tiempo no dan para más. Nos queda la sensación de que en Nissan se han tomado este Ariya como un reto; ese que nos contaba Iván Espinosa de combinar en un solo modelo lo mejor de lo que disponía Nissan. La primera impresión es que han sabido combinar el carácter crossover, con la propulsión eléctrica y la conducción autónoma. Y que le han añadido el punto picante y deportivo que se le debe exigir a una marca que tiene en su gama el GT-R.

Solo nos queda esperar que el calendario vaya rápido para poder confirmar en marcha, lo que en este primer contacto hemos visto.

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