Viajar por carretera a Portugal es una de las experiencias más recomendables para quienes buscan disfrutar de sus playas, su gastronomía y su hospitalidad sin renunciar a la libertad que ofrece el coche. Sin embargo, muchos conductores españoles se encuentran con un pequeño quebradero de cabeza al cruzar la frontera: los peajes portugueses. El sistema de autopistas del país vecino funciona de forma diferente al español, especialmente porque gran parte de sus vías están controladas por un sistema electrónico que no siempre resulta fácil de entender para los viajeros.
Desde hace más de una década, Portugal sustituyó muchos de sus peajes tradicionales —con barreras y cabinas de pago— por sistemas electrónicos automáticos, gestionados mediante cámaras y dispositivos de lectura. Este sistema, más moderno y fluido, evita atascos, pero también puede generar dudas si no se conocen bien las reglas del juego. No pagar correctamente el peaje no solo puede acarrear multas importantes, sino también sanciones administrativas al regresar a España.
Los dos sistemas de peaje que existen en Portugal

El sistema de autopistas en Portugal puede dividirse en dos grandes tipos: peajes tradicionales y peajes electrónicos. En los primeros, el funcionamiento es el mismo que en España: el conductor recoge un ticket al entrar y paga en una cabina al salir, bien con efectivo o con tarjeta de crédito. Estos se encuentran sobre todo en las principales autopistas gestionadas por Brisa, como la A1 (Lisboa-Oporto) o la A2 (Lisboa-Algarve).
Sin embargo, desde 2010 el Gobierno portugués implantó un sistema de peaje electrónico sin barreras en muchas autopistas del norte y el centro del país, como la A22 (Algarve), A23, A24 o A25. En estas vías, no hay cabinas ni posibilidad de pagar en el momento. En su lugar, se instalan pórticos con cámaras que registran automáticamente la matrícula de cada vehículo y cargan el importe correspondiente.
Cómo pagar los peajes electrónicos si viajas desde España

Si vas a circular con tu coche por Portugal, tienes tres formas principales de pagar los peajes electrónicos: el dispositivo electrónico de prepago, el registro temporal de matrícula o el alquiler de un sistema de telepeaje.
- Dispositivo electrónico EasyToll: Es uno de los métodos más cómodos. Se trata de un sistema que vincula tu matrícula con una tarjeta bancaria. Al cruzar la frontera, en los puntos de entrada habilitados (como en la A22 en Vila Real de Santo António o la A25 en Vilar Formoso), puedes registrarte en una máquina automática que lee la matrícula y asocia tu tarjeta de crédito. A partir de ese momento, cada vez que pases por un pórtico de peaje, el importe se descontará directamente.
- TollCard: Es una tarjeta prepago que se puede adquirir en gasolineras, oficinas de correos o en la web oficial de los peajes portugueses. Puedes comprar tarjetas de 5, 10, 20 o 40 euros, activarlas con un mensaje SMS e ir descontando el importe conforme circulas por las autopistas. Es una buena opción para viajes cortos o si no quieres vincular tu tarjeta bancaria.
- Dispositivo de telepeaje (Via-T o similares): Si ya tienes un dispositivo de telepeaje español, como el VIA-T, en la mayoría de autopistas portuguesas también podrás utilizarlo, especialmente en las vías tradicionales con cabinas. No obstante, no todos los dispositivos españoles son válidos para los peajes electrónicos, por lo que conviene confirmar con la empresa emisora antes de viajar.
Qué pasa si no pagas el peaje en Portugal

Ignorar el sistema de peajes portugueses puede salir muy caro. Si pasas por una autopista de peaje electrónico sin haber registrado tu matrícula o sin un método de pago válido, el sistema genera una infracción automática.
Las autoridades portuguesas envían la multa a través de la empresa de cobro Infraestruturas de Portugal, y si no se paga en el plazo establecido, el expediente puede trasladarse a las autoridades españolas a través de acuerdos bilaterales. Las sanciones pueden alcanzar hasta 10 veces el importe del peaje impagado, con un mínimo de 25 euros y un máximo de 125 euros por tramo, además de gastos administrativos.
En otras palabras, un simple trayecto de pocos kilómetros por una autopista portuguesa sin peaje podría acabar costando más de 100 euros en sanciones. Por eso, la DGT recomienda planificar el viaje y asegurarse de tener un método de pago válido antes de cruzar la frontera.
Las autopistas portuguesas con peaje electrónico más frecuentes para los turistas españoles

Si viajas desde España, es muy probable que entres a Portugal por alguna de las autopistas con peaje electrónico. Estas son las más utilizadas:
- A22 (Via do Infante): Recorre el Algarve de este a oeste, conectando Ayamonte con Lagos. Muy usada por turistas españoles en verano.
- A24: Une Viseu con Chaves y conecta con Galicia.
- A25: Desde la frontera de Fuentes de Oñoro hasta Aveiro, pasando por Viseu.
- A23: Comunica Torres Novas con Guarda, ideal para quienes viajan hacia el interior del país.
En todas ellas, no hay cabinas ni personal, solo pórticos electrónicos. Por tanto, si no llevas un método de pago activado, no podrás pagar en el momento y la multa llegará posteriormente.
En cambio, las autopistas principales, como la A1 (Lisboa–Oporto) o la A2 (Lisboa–Algarve), sí conservan el sistema tradicional con cabinas de pago.










































































































































































































