La movilidad corporativa 2026 pierde eficiencia: gestionar los viajes de empresa sin sistema unificado encarece la flota

El 35,7% de las compañías reparte sus desplazamientos entre varios proveedores y solo el 27,4% los centraliza. Sin un registro único de costes, el gestor pierde trazabilidad sobre el gasto y sobre las emisiones.

Solo el 27,4% de las empresas españolas centraliza su movilidad corporativa 2026 en un proveedor o solución única. El resto reparte los desplazamientos de sus equipos entre varios operadores y asume el coste de esa dispersión.

El dato procede del Barómetro Joinup de la Movilidad Corporativa 2026, que retrata un modelo de gestión a dos velocidades. Frente a ese 27,4% que opera con un interlocutor único, un 35,7% de las compañías trabaja habitualmente con una amalgama de proveedores diferentes para cubrir los mismos desplazamientos.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: la movilidad corporativa 2026 se decide en la factura; sin un registro único de costes, el gestor no puede atribuir el gasto por viaje a un centro de coste ni sostener el reporting de emisiones.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: el modelo multiproveedor aporta flexibilidad por uso, permite comparar tarifas y evita atar toda la movilidad a un contrato único. En contra: sin una capa de datos común no hay TCO real, el barómetro no cuantifica el sobrecoste en euros y la trazabilidad de emisiones queda repartida entre facturas con criterios distintos.
  • Datos técnicos clave: 27,4% de empresas con movilidad centralizada; 35,7% con varios proveedores en uso habitual; alcance del estudio, empresas españolas; sin cifra pública de coste medio por viaje; sin desglose del ahorro potencial.

La fragmentación, traducida a coste de flota

Cada proveedor factura a su manera. El renting entrega una cuota mensual con kilometraje y servicios cerrados; la empresa de VTC liquida por servicio; el taxi urbano suma recargos; la aplicación de carsharing cobra por minuto y por kilómetro. Sin una capa que normalice esos formatos, el gestor compara peras con manzanas y el TCO (Coste Total de Propiedad) de la flota deja de ser un número fiable.

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Ahí aparece el primer agujero. El TCO se calcula con cuota, energía o combustible, mantenimiento, seguro y neumáticos, pero rara vez incorpora el gasto de los viajes no reglados: esos trayectos que se resuelven fuera del vehículo de empresa y acaban en notas de gastos dispersas. Cuando ese gasto no se consolida, la política de flota se diseña sobre datos parciales.

El segundo agujero es el reporting de emisiones. Un gestor que debe declarar la huella de sus desplazamientos necesita factores homogéneos por tipo de vehículo y por kilómetro recorrido. Con seis facturas distintas y criterios de medición diferentes, la cifra final se construye a base de estimaciones.

Sin un registro único de viajes y costes, el gestor no puede defender ni el ahorro ni la reducción de emisiones ante su dirección financiera.

El coste por viaje de empresa que no llega al reporting

La movilidad corporativa 2026 se juega en la trazabilidad. Centralizar no significa contratar todo con el mismo operador, sino conseguir que todos los servicios entreguen el dato en el mismo formato: identificador de usuario, centro de coste, origen y destino, kilómetros, tipo de vehículo y energía consumida. A partir de ahí, el coste por viaje de empresa se puede segmentar por departamento, por delegación o por tipo de desplazamiento.

Las herramientas de telematics y las plataformas de gestión de flotas ya permiten ese nivel de detalle en los vehículos propios y en los de renting. El punto débil sigue estando fuera: VTC, taxi, ferrocarril y avión. Integrar esas fuentes exige que el proveedor exporte datos comparables, y no todos lo hacen con la misma granularidad.

Para el gestor, la pregunta operativa es concreta: cuánto cuesta un desplazamiento y cuánto costaría resolverlo con un vehículo propio. Sin esa comparación, la decisión entre mantener coche de empresa, ampliar el renting o tirar de servicio puntual se toma por inercia.

Veredicto: qué debe exigir el gestor antes de renovar la política de flota

El Barómetro Joinup 2026 no cuantifica en euros el sobrecoste de la dispersión, y esa es su principal limitación para quien tiene que justificar una inversión interna. Lo que sí deja es un diagnóstico sólido: la mayoría del mercado opera sin sistema unificado y, por tanto, tampoco dispone de un TCO completo.

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En una PYME de cinco a diez vehículos, la prioridad es ordenar. Unificar la factura del renting, volcar repostajes y recargas en una sola cuenta y separar los viajes puntuales permite ver el gasto real en un par de meses. En una gran flota, el reto es de integración: conectar el sistema de gestión con los proveedores externos y fijar un criterio único de emisiones.

Lo que conviene vigilar antes de firmar: la letra pequeña del kilometraje y de los servicios incluidos en el renting, la disponibilidad efectiva de datos de los operadores de VTC y el coste de implantación de la capa de integración, que en flotas pequeñas puede comerse el ahorro del primer año.

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El próximo hito sectorial llegará con la revisión de las políticas de flota del ejercicio 2027, el momento en el que muchas empresas renegocian contratos y deciden si mantienen el modelo disperso o dan el salto a un sistema unificado. Ahí se verá si ese 27,4% deja de ser excepción.