Los puntos de recarga públicos de España ya suman 58.075, un máximo histórico, pero uno de cada cuatro cargadores no presta servicio. La red crece, aunque el coche eléctrico sigue dependiendo de que el cargador de la esquina funcione.
La cifra sale de los registros que manejan operadores y asociaciones del sector. En la Comunitat Valenciana se ha pasado de 4.116 a 5.671 puntos en dos años, un 33 % más, en parte gracias al plan Simplifica y a la reducción de trámites. El problema aparece al mirar el detalle.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la red pública de carga alcanza un récord de 58.075 puntos en España, pero la fiabilidad no avanza al mismo ritmo que la instalación.
- Cómo te afecta: puedes llegar a un cargador averiado, sin conexión a la red o simplemente ocupado, y el ahorro real depende de si cargas en casa o en la calle.
- Puntos clave y plazos: un 25 % de equipos inactivos, 5.691 robos de cableado en el último ejercicio comparado y un coste de 3,29 a 8,11 euros por cada 100 kilómetros. No hay una fecha única de aplicación: marcan el paso las exigencias europeas de interoperabilidad y pago.
Cuántos puntos hay y dónde se concentran
Cuatro comunidades agrupan casi el 59 % de la infraestructura nacional: Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía y Comunitat Valenciana. El resto se reparte con una densidad muy desigual, y eso explica que planificar un viaje cambie tanto según la ruta que se tome.
Del total, el 31 % son rápidos, de más de 22 kW, la cuarta proporción más alta de Europa. Los crecimientos más fuertes están en los extremos: los cargadores de más de 350 kW suben por encima del 10 % y los de entre 150 y 350 kW, un 22,5 %, según los datos sectoriales de AEDIVE.
El parque electrificado creció un 39,1 % hasta 658.400 unidades y la red sumó 12.700 puntos, un 31,1 % más. Los coches llegaron más rápido: la ratio pasó de 11,6 a 12,3 vehículos por punto. Aun así, España es el segundo país de la Unión Europea en potencia de carga pública por coche, con 3,7 kW de media, solo por detrás de Austria (4 kW) y por delante de Francia (3,1), Alemania e Italia (2,9) y el Reino Unido (1,6).
La presión viene también del mercado. En la Comunitat Valenciana, el 30 % de las compras de particulares en la última medición fueron eléctricas y la oferta urbana por debajo de 25.000 euros se ha más que duplicado, hasta 17 opciones. A eso se suma que los híbridos enchufables son el 49 % del parque electrificado, así que hay más coches con necesidad de enchufe de los que la estadística de eléctricos puros deja ver.
La red pública ya no se mide por cuántos puntos se instalan, sino por cuántos están operativos y a qué precio.
Cuánto cuesta de verdad cargar
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publica un indicador oficial de coste por cada 100 kilómetros, en línea con la directiva europea. Con precios medios y consumos homologados, ese trayecto con un eléctrico cargado en casa sale por 3,29 euros.
La comparación con el combustible fósil da la medida real: los mismos 100 kilómetros con gasolina 95 E5 rondan los 9,82 euros, un 66,5 % más, y con gasóleo A, los 8,20 euros, un 59,9 % más. El truco está en las horas y en tener un punto tipo wallbox en la plaza de garaje para cargar en el tramo supervalle nocturno.
En la calle, la cosa cambia. El indicador sitúa la recarga rápida pública en 8,11 euros por cada 100 kilómetros. Frente al diésel, la diferencia se queda en nueve céntimos; frente a la gasolina, en 1,71 euros. Quien tira casi siempre de electrolinera ultrarrápida apenas nota el ahorro.
Para el conductor que hace entre 12.000 y 15.000 kilómetros al año y tiene garaje, la ventaja energética compensa de sobra el desembolso inicial. Sin plaza propia, el cálculo se estrecha y todo depende de cuánto resista la tentación de la carga rápida.
Averías, robos de cobre y cargadores de vacío
Los cerca de 18.000 equipos inactivos, en torno al 25 % de la red, no siempre son un problema de mantenimiento. Muchos esperan la conexión a la red eléctrica, un trámite que se alarga meses. Las asociaciones calculan que activar lo ya instalado equivaldría a sumar el crecimiento de todo un año sin poner un solo cargador nuevo.
El otro frente es el vandalismo. El Ministerio del Interior contabilizó 5.691 robos de cableado en el último ejercicio comparado, un 23 % más que el año anterior y cerca de un 150 % por encima de los datos de tres años antes. Endesa registró 33 incidentes en sus puntos de Cataluña, un tercio de los contabilizados en toda España, con Barcelona y Tarragona entre las zonas más castigadas.
Las cuentas se entienden rápido: los tres o cuatro metros de cable de cada manguera se venden en el mercado negro por entre 50 y 90 euros, mientras que sustituir la pieza cuesta unos 600 euros y el ataque completo puede ir de 5.000 a 8.000 euros, con casos de 10.000 y 20.000. Además, una estación vandalizada puede estar fuera de servicio de una semana a quince días.
Lo que queda por resolver
España tiene hoy más puntos, más potencia y una oferta de coches eléctricos urbanos que se ha más que duplicado por debajo de 25.000 euros. El avance es real. Pero la infraestructura se juega la confianza en tres frentes que no dependen del número de postes: el mantenimiento, la seguridad física de los equipos y una horquilla de precios que va de los 3,29 euros por cada 100 kilómetros en casa a los 8,11 de la carga rápida.
En Europa la referencia es común. Las exigencias de interoperabilidad y de pago con tarjeta en los puntos públicos marcan el calendario de adaptación del sector, y explican también por qué algunas cifras bajan: se retiran equipos obsoletos que no cumplen. No hay una fecha única para el usuario; lo que hay es una red que se actualiza por tramos y por operadores.
Mientras eso llega, conviene viajar con los deberes hechos:
- Comprobar el conector: la mayoría de los coches vendidos en Europa usan CCS, pero toca revisar la ficha del vehículo y las opciones Tipo 2, CCS Combo 2 o Schuko.
- Mirar potencia y precio: los de hasta 22 kW son los más baratos y encajan en paradas largas; los de 50 a 150 kW recuperan el 80 % de la batería en media hora; los de más de 150 kW dejan el coche listo en 10 o 20 minutos.
- Llevar alternativa: aplicaciones como On Your Way reúnen ubicaciones propias y de otras electrolineras, permiten reservar con 15 minutos de antelación y avisar de un punto averiado.
El próximo hito no es una fecha concreta, sino la siguiente medición del sector: si la proporción de cargadores inactivos baja del 25 %, la red ganará más capacidad que con cualquier anuncio de nuevos postes. Hasta entonces, el consejo de siempre sigue vigente: cargar en casa todo lo que se pueda y guardar el cargador rápido para lo que de verdad lo exige.

