Repsol ha decidido mover ficha en el tablero energético con una propuesta ambiciosa: ofrecer gasolina renovable, de altas prestaciones y capaz de reducir drásticamente las emisiones globales sin cambiar de vehículo. En un momento en que las políticas europeas empujan hacia el coche eléctrico y demonizan el de combustión, la energética española lanza un mensaje: todavía hay camino con la gasolina, si se hace bien.
El futuro de la movilidad no tiene por qué pasar solo por los enchufes. Inspirado en la tecnología de competición que Repsol desarrolla en la Fórmula 1 y la Fórmula 4, el combustible Nexa 95 promete menos emisiones y una experiencia de conducción casi idéntica a la de la gasolina convencional. La alternativa planta cara a los combustibles fósiles, pero también a rivales directos como Moeve, BP o Galp, que buscan su propio hueco en el nuevo escenario de los carburantes sostenibles.
La gasolina que nació en los circuitos

Repsol lleva décadas experimentando con carburantes de alto rendimiento en la competición. Su presencia en la Fórmula 1 y otras categorías ha servido de laboratorio para desarrollar productos más eficientes y limpios. ¿El resultado? El Nexa 95, una gasolina producida con biomasa vegetal, que ofrece las mismas prestaciones que la gasolina 95 tradicional, pero con menor impacto ambiental.
La diferencia no está en cómo se comporta el motor, sino en cómo se obtiene el producto. En vez de extraerlo del petróleo, se fabrica a partir de aceites vegetales y residuos orgánicos, materiales que capturan CO2 de la atmósfera. Así, aunque el coche emita gases al circular, el balance total de carbono se reduce de forma significativa, logrando una huella hasta un 75% menor que la gasolina convencional.
Una apuesta por el combustible local y sostenible

Un punto interesante de la iniciativa de Repsol es su enfoque local y circular. El Nexa 95 se produce íntegramente en España, en las instalaciones de Tarragona, utilizando materias primas procedentes del propio territorio nacional o europeo. Ello no solo reduce la dependencia energética del exterior, sino que impulsa una nueva cadena de valor basada en la economía circular y el aprovechamiento de residuos.
Según asegura Repsol, hasta el 70% del consumo europeo de gasolina podría cubrirse con estos biocombustibles fabricados en el continente. De lograrse, sería un paso decisivo en la descarbonización del transporte sin destruir el tejido industrial existente ni forzar un cambio radical de flota. Permitiría que millones de coches sigan circulando, pero de manera mucho más limpia.
Misma potencia, menor impacto

Una duda de los conductores frente a los nuevos combustibles es el rendimiento. ¿Afectará al motor? ¿Perderé potencia? ¿Aumentará el consumo? Repsol ha querido despejar todas las incógnitas. La compañía puso a prueba el Nexa 95 en modelos de calle, como el BMW M3 o los BMW 330e híbridos enchufables, en el Circuito del Jarama. El resultado fue concluyente: mismas prestaciones, mismo consumo y misma respuesta del motor.
El conductor no notará diferencia alguna al llenar el depósito con esta nueva gasolina. Y eso es una enorme ventaja frente a alternativas más caras o complejas, como los combustibles sintéticos o los sistemas eléctricos de autonomía limitada. Repsol ofrece una solución práctica e inmediata, que alarga la vida útil de los vehículos actuales y ayuda a cumplir los objetivos de emisiones sin que el usuario deba cambiar de coche.
Competencia directa: Moeve, BP y Galp toman nota

El movimiento de Repsol no ha pasado desapercibido. Empresas como Moeve, BP o Galp también trabajan en desarrollar combustibles más limpios, pero ninguna ha conseguido aún comercializar una gasolina con las mismas garantías. Moeve ha centrado su estrategia en los carburantes premium de alta eficiencia. BP y Galp, en combustibles con aditivos que mejoran la limpieza del motor, pero sin un componente renovable tan relevante.
Con Nexa 95, Repsol lanza un órdago al sector, adelantándose en la carrera por la gasolina del futuro. Su estrategia combina experiencia tecnológica, infraestructura existente y visión clara del mercado: los motores de combustión seguirán vivos durante años, y el reto no es eliminarlos, sino hacerlos sostenibles.
Una gasolina para la transición energética

El gran valor de Nexa 95 es que no pretende sustituir a la electricidad, sino complementarla. Repsol habla de un futuro multienergía, donde convivan los coches eléctricos, híbridos y los de combustión alimentados con carburantes de baja huella de carbono. Cada tipo de energía, con su papel: la electricidad domina en ciudad, mientras que los biocombustibles permiten descarbonizar el transporte de larga distancia o los vehículos que no pueden electrificarse fácilmente.
Además, el Nexa 95 se puede mezclar con gasolina convencional sin problemas, lo que facilita su introducción en el mercado sin necesidad de modificar infraestructuras ni motores. El precio será similar al de la gasolina de 98 octanos, pero con la ventaja añadida de reducir las emisiones. Ideal para quienes buscan contribuir al medioambiente sin tener que renunciar a su coche actual.














































































































































































































































































