Los limpiaparabrisas son esenciales para garantizar una conducción segura, especialmente en condiciones climáticas adversas. Pero, como cualquier otro componente mecánico, pueden presentar fallos inesperados. Si tu ‘limpia’ de pronto no responde, antes de recurrir al taller, hay varios puntos que puedes revisar por ti mismo que te harán ahorrar tiempo y dinero. En este artículo, te explicamos las cinco áreas clave que debes verificar si tu limpiaparabrisas no funciona correctamente.
Fusibles y relés: los guardianes del sistema eléctrico
El sistema eléctrico es el corazón de los limpiaparabrisas. Si al accionar la palanca ves que no responden, una de las primeras cosas que debes revisar son los fusibles y relés. Los fusibles pueden fundirse debido a un sobrecalentamiento, especialmente si los limpiaparabrisas han funcionado a alta velocidad durante una tormenta prolongada. Para solucionarlo, identifica el fusible correspondiente en la caja de fusibles y cámbialo por uno nuevo. Suele ser de 15 amperios.
Por otro lado, el relé es el encargado de transmitir la señal desde la palanca hasta el motor eléctrico. Si es este el componente dañado, los limpiaparabrisas no podrán recibir la orden de moverse. Pero no te preocupes. En ambos casos, la reparación es sencilla y económica. Tanto fusibles como relés son piezas accesibles y fáciles de reemplazar.

Motor eléctrico: el responsable del movimiento
Si ya has comprobado que los fusibles y relés están en buen estado, puede que el problema esté en el motor eléctrico. Este componente se encarga de mover los brazos de los limpiaparabrisas y permitir su desplazamiento por la luna del coche. Así que si no llega corriente al motor, los brazos del ‘limpia’ no se moverán.
Aquí preocúpate un poco más. El motor se encuentra detrás del salpicadero y está cubierto por una carcasa de plástico. En caso de fallo, no tiene reparación. Si has descubierto que este es el problema, tendrás que reemplazarlo. Adquirir un motor nuevo puede ser un gasto relativamente significativo, su precio va de 30 € para arriba; pero podrás ahorrarte el coste de la mano de obra en el taller si te atreves a cambiarlo por ti mismo.

Brazos y gomas: pequeños pero importantes detalles
Los brazos de los limpiaparabrisas están sujetos por tuercas y muelles que, con el tiempo y el uso, pueden aflojarse o soltarse. Si las tuercas están flojas, el motor seguirá funcionando, pero los brazos no harán su movimiento correctamente o no volverán a su posición inicial. Este problema puedes resolverlo ajustando las tuercas con una llave adecuada.
Por otro lado, verifica también las gomas de los limpiaparabrisas. Si están desgastadas, no limpiarán el cristal de manera eficiente, por más que el resto del sistema funcione a la perfección. Cambiar las escobillas de tu coche es una tarea muy sencilla y económica, y te garantizará una visión clara durante la conducción.

Problemas con el líquido del limpiaparabrisas
Si el fallo está en que los limpiaparabrisas no expulsan agua, es posible que el problema no sea mecánico, sino relacionado con el sistema de suministro de líquido. Para empezar, revisa si el depósito está vacío. Si es el caso, rellénalo con líquido específico para limpiaparabrisas, que incluye propiedades anticongelantes.
Por el contrario, si el depósito tiene líquido pero este no llega al parabrisas, comprueba que las boquillas no estén obstruidas. Puedes ayudarte de un alfiler o un clip para limpiar cualquier suciedad acumulada. Si sigue el problema, examina los manguitos y la bomba de agua: una fuga o una bomba defectuosa pueden interrumpir el flujo del líquido. Si cuentas con las herramientas adecuadas, son componentes fáciles de reemplazar.

El sistema eléctrico: la base de todo
Finalmente, si ninguna de las revisiones anteriores resuelve el fallo, entonces el problema podría estar en el sistema eléctrico general. Ello incluye la palanca que activa los limpiaparabrisas y las conexiones que llevan la corriente hasta el motor. Si la palanca está dañada, no enviará la señal necesaria para activar el sistema.
Para inspeccionar las conexiones, busca cables sueltos o dañados en las proximidades del motor y la caja de fusibles. Es una tarea un poco más técnica, pero con un poco de paciencia suele ser posible identificar y corregir estos problemas básicos. Aunque algo laboriosas, muchas de estas reparaciones son rápidas, económicas y no requieren de conocimientos avanzados de mecánica. Podrás ahorrar dinero y mantener el vehículo sin tener que pisar un taller.























































































































































































































