Si creías que ya lo habías visto todo en la carrera por la descarbonización, Hyundai y Kia acaban de subir la apuesta con un motor térmico revolucionario. No usa gasolina, diésel, gas licuado del petróleo (GLP) ni hidrógeno. Su combustible podría ser la clave para una movilidad libre de CO2. Lo más sorprendente es que podría repostarse en estaciones de servicio convencionales o incluso en supermercados como Mercadona, dada la infraestructura existente para su manejo.
Amoniaco: el nuevo combustible de moda

El Instituto Coreano de Maquinaria y Materiales (KIMM), en colaboración con Hyundai y Kia, ha desarrollado el primer motor de inyección directa de amoniaco a alta presión. Este propulsor de 2 litros ha sido diseñado para aprovechar al máximo las propiedades del amoniaco renovable, producido con energía neutra en carbono.
La clave está en que el amoniaco (NH3) no contiene carbono en su molécula, lo que significa que su combustión no puede generar CO2. Un motor térmico sin emisiones de dióxido de carbono puede sonar a ciencia ficción, pero es una realidad que Hyundai y Kia están llevando al siguiente nivel.
No es un invento nuevo, pero sí más eficiente

El amoniaco como combustible no es una idea novedosa. De hecho, el sector marítimo ya lo está explorando como alternativa viable para reducir emisiones. Lo innovador de este motor es su sistema de inyección directa a alta presión, que mejora el rendimiento respecto a los motores de amoniaco convencionales, que inyectaban el combustible a baja presión y sufrían problemas de potencia inestable.
La inyección líquida de amoniaco a alta presión optimiza la combustión y evita las caídas de rendimiento típicas del amoniaco gaseoso. Según el equipo de investigación de KIMM, esta tecnología permite obtener una potencia específica nunca vista en motores de este tipo y, lo más importante, sin necesidad de aditivos ni dispositivos adicionales para favorecer la combustión.
Un salto desde el sector marítimo

Hyundai Heavy Industries ya probó con éxito un gigantesco motor marino de amoniaco dual-fuel en octubre de 2024. Ahora, con este propulsor de menor tamaño y funcionamiento exclusivo con amoniaco, el avance hacia la movilidad terrestre es un paso natural.
Eso sí, no todo es perfecto. Aunque el motor no genera CO2, sí produce óxidos de nitrógeno (NOx) y puede liberar pequeñas cantidades de amoniaco sin quemar por el escape. Para solucionar esto, los investigadores han trabajado en sistemas de tratamiento de gases que ya se emplean en los motores diésel actuales. Sin embargo, la presencia adicional de nitrógeno en el combustible hace que controlar las emisiones de N2O (un potente gas de efecto invernadero) sea un reto técnico de gran complejidad.
Seguridad y viabilidad: ¿puede usarse en coches?

El amoniaco es un combustible con muchas ventajas, pero también plantea desafíos. Es líquido a temperatura ambiente y tiene una alta densidad energética, lo que facilita su almacenamiento y transporte sin las complicaciones del hidrógeno. Sin embargo, también es tóxico y corrosivo, lo que requiere una infraestructura de seguridad adecuada para evitar fugas.
En el sector industrial y marino, donde estas regulaciones ya existen, el avance del amoniaco como combustible es mucho más rápido. En el sector automotriz, sin embargo, aún hay que superar algunas barreras para su adopción masiva. Aun así, si Hyundai y Kia han apostado por este motor, es porque ven una viabilidad real en su despliegue futuro.
Repostar amoniaco en Mercadona: una opción factible

Puede sonar a locura, pero repostar amoniaco en supermercados no es una idea tan descabellada. El amoniaco se utiliza ampliamente en la industria alimentaria, en la refrigeración y en la fabricación de fertilizantes. Grandes cadenas como Mercadona ya manejan amoniaco en sus sistemas de refrigeración, lo que podría facilitar la creación de una red de puntos de repostaje sin necesidad de infraestructuras completamente nuevas.
Si la industria automotriz logra solventar los retos de seguridad y emisiones de NOx, podríamos estar ante un cambio de paradigma en la movilidad sostenible. Un motor térmico sin CO2, con una red de distribución accesible y un combustible producido con energía renovable podría ser la revolución que nadie esperaba.
¿Cuándo podríamos ver estos motores en las calles?

Todavía no hay una fecha concreta para su comercialización en automóviles, pero el hecho de que Hyundai y Kia estén invirtiendo en esta tecnología indica que no es un simple experimento de laboratorio. Las pruebas en motores marinos y la posibilidad de utilizar infraestructuras ya existentes para su distribución hacen que el amoniaco sea una opción con gran potencial.
Hyundai y Kia han dado un golpe sobre la mesa con su motor de amoniaco de inyección directa. Aunque aún hay retos que superar, la tecnología promete ser una alternativa viable en la transición hacia una movilidad sin emisiones de CO2. Y si en un futuro cercano puedes llenar tu depósito en Mercadona mientras haces la compra, quizás el coche de amoniaco esté más cerca de lo que creíamos.














































































































































































































































































