La Guardia Civil advierte sobre los peligros de conducir en ayunas

No comer antes de ponerse al volante es un riesgo invisible que multiplica las posibilidades de sufrir un accidente.

La seguridad vial es un concepto que solemos asociar con el estado de los neumáticos, el nivel de aceite o la velocidad a la que circulamos por la autopista. Sin embargo, la Guardia Civil están poniendo el foco en un riesgo invisible pero muy peligroso que afecta a miles de conductores cada día.

Hablamos de la conducción en ayunas, una práctica que puede parecer inofensiva cuando tienes prisa por llegar al trabajo o quieres aprovechar las primeras horas del día para un viaje largo, pero que esconde amenazas directas.

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Los peligros de una bajada de azúcar al volante

Fuente: Pixabay

Uno de los efectos más directos y peligrosos de no comer antes de salir de viaje es la hipoglucemia o bajada de azúcar. Tu organismo funciona con glucosa y, si no se la proporcionas, los niveles caen por debajo de lo recomendable. Cuando esto ocurre mientras vas conduciendo, los síntomas pueden ser muy variados y todos ellos son enemigos de la seguridad, como indica la Guardia Civil.

Puedes empezar a sentir mareos, visión borrosa o incluso sudor frío que te distraiga de lo que pasa en el asfalto. En los casos más severos, una bajada de azúcar fuerte puede llevarte a perder el conocimiento o a sufrir una desorientación tal que no sepas reaccionar ante una señal de tráfico o una curva pronunciada.

Esta situación de debilidad hace que te sientas mucho más nervioso e irritable de lo normal. El hambre altera tu estado de ánimo y eso se traduce en una conducción más agresiva o impaciente. Quizás te encuentres pitando más de la cuenta, haciendo maniobras bruscas o arriesgando en adelantamientos porque quieres llegar rápido para poder comer algo.

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Ese nerviosismo es una bomba de relojería. La calma es esencial para circular con seguridad y el ayuno prolongado es lo opuesto a la tranquilidad. Por mucho que creas que puedes controlar la situación, la química de tu cuerpo manda sobre tu voluntad y los efectos de la falta de glucosa acabarán pasando factura a tu rendimiento intelectual y físico antes de lo que imaginas.