En 2022, el primer eléctrico de Toyota fue calificado como una de las mayores decepciones automotrices de la historia reciente. Tres años después, el nuevo bZ4X demuestra que la marca no solo ha corregido el rumbo, sino que mantiene viva una filosofía casi olvidada: construir para la fiabilidad a largo plazo, aunque las cifras en papel no deslumbren.
Un estreno tormentoso: ruedas que se caían y expectativas rotas
Como recuerda el canal JayEmm on Cars en su última prueba, el lanzamiento original del bZ4X fue un desastre. Las prestaciones resultaban mediocres y, para colmo, los primeros lotes tuvieron que ser retirados porque las ruedas literalmente se soltaban de los ejes. Aquello no era digno de la imagen de calidad que Toyota había forjado durante décadas.
La lección que Toyota se guardó durante 25 años de Prius
Quien espere un alarde de potencia o una autonomía de escándalo se equivoca. Según relata el presentador de JayEmm on Cars, hace unos años mantuvo una conversación reveladora con un portavoz de la marca. El mensaje fue claro: «Cuando lancemos nuestro eléctrico, todo el mundo mirará las cifras y pensará que podíamos haber hecho más». Pero la prioridad siempre fue que esas mismas cifras se pudieran alcanzar diez años después, con un desgaste mínimo de la batería. Esa es la obsesión japonesa: extraer el máximo rendimiento de números modestos y asegurar una eficiencia real que no se desvanezca con el tiempo.
«.»
— Ingeniero de Toyota, citado por JayEmm on Cars
Motor, batería y precios: números discretos con una eficiencia que convence
En el mercado británico, el bZ4X 2026 se ofrece con tracción delantera y un único motor de 221 CV asociado a una batería de 73,1 kWh. La versión de acceso arranca en 38 000 libras y la unidad probada, con el acabado medio y pintura metalizada blanca, se queda en 46 000 libras. Aunque hay rivales como el BMW iX3 que declaran 470 CV y baterías de 107 kWh, el Toyota pesa menos de dos toneladas y eso se nota en cada kilómetro. JayEmm destaca que, pese a no impresionar en las aceleraciones puras, la respuesta es viva hasta llegar a autovía.
Al volante: refinamiento, confort y ese punto japonés
El mayor cambio respecto al modelo anterior está en el interior. Ahora hay más botones físicos, una pantalla sencilla con climatizador de mando giratorio y hasta dos cargadores inalámbricos para el móvil. «Por fin escucharon a los clientes», señala el probador. La dirección tiene un tacto agradablemente pesado, el doble acristalamiento aísla muy bien y el equipo de sonido de serie —sin firma de prestigio— suena sorprendentemente bien. Con una batalla mayor que la del RAV4, las plazas traseras y el maletero son notablemente amplios.
Autonomía real y el extraño efecto «disipación delta»
Circulando por autopista a velocidades legales, el bZ4X devolvió consumos de entre 4 y 4,6 millas por kWh, lo que se traduce en unos 400 kilómetros de alcance real. JayEmm confiesa que es uno de los eléctricos grandes más eficientes que ha probado. Sin embargo, detectó un fenómeno que ha bautizado como «disipación delta»: al quedarse por debajo del 40 % de carga, la autonomía restante se reduce de golpe, a veces de forma desconcertante. Con un cargador doméstico de 7 kW, la batería se llena en unas doce horas; en postes rápidos, a pesar de que el coche anuncia picos de 150 kW, la realidad ronda los 73 kW, otro quebradero de cabeza al que ya nos tienen acostumbrados las recargas públicas.
¿Ha llegado el eléctrico que Toyota debía fabricar desde el principio?
La conclusión del analista es que, sin ser el coche eléctrico más potente ni el de mayor autonomía, el bZ4X por fin encarna lo que muchos esperaban de la marca: un vehículo meticulosamente construido para durar, con un consumo tan ajustado que «ahí está la magia japonesa», en sus propias palabras. Reconoce que el nuevo i3 de BMW ha subido el listón, pero sospecha que la variante con dos motores que llegará bajo el emblema de Lexus podría ser la verdadera joya de la corona. Para quien busque un familiar eléctrico sensato, sin estridencias pero con la robustez de un Toyota, este bZ4X 2026 merece, al fin, una prueba.
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