La Guardia Civil advierte sobre los peligros de conducir en ayunas

No comer antes de ponerse al volante es un riesgo invisible que multiplica las posibilidades de sufrir un accidente.

La seguridad vial es un concepto que solemos asociar con el estado de los neumáticos, el nivel de aceite o la velocidad a la que circulamos por la autopista. Sin embargo, la Guardia Civil están poniendo el foco en un riesgo invisible pero muy peligroso que afecta a miles de conductores cada día.

Hablamos de la conducción en ayunas, una práctica que puede parecer inofensiva cuando tienes prisa por llegar al trabajo o quieres aprovechar las primeras horas del día para un viaje largo, pero que esconde amenazas directas.

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El hambre, enemigo de tus reflejos

cansancio

Seguro que alguna vez has sentido esa sensación de debilidad cuando llevas muchas horas sin probar bocado. Al principio es algo leve, pero poco a poco notas que te cuesta más concentrarte en tareas sencillas. Ahora traslada esa situación al habitáculo de tu coche, donde te mueves a velocidades altas y donde cada decisión que tomas en una fracción de segundo es vital.

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La falta de alimento provoca que tu tiempo de reacción aumente de forma alarmante. Esto significa que, si un coche frena de repente delante de ti o si un animal cruza la calzada, tu cerebro tardará unas décimas de segundo más en enviar la orden a tu pie para que pise el freno. Esas décimas de segundo, aunque parezcan insignificantes, se traducen en varios metros de distancia que pueden marcar la diferencia entre un frenazo a tiempo y un impacto grave.

Además de la lentitud en la reacción, conducir en ayunas afecta a tu agilidad mental general. Tu visión se vuelve menos nítida y tu capacidad para detectar peligros en los espejos retrovisores o en los ángulos muertos disminuye. El cansancio derivado de no haber comido nada se acumula de forma exponencial.

La Guardia Civil insiste en que el factor humano es la causa principal de la mayoría de siniestros en España, y dentro de ese factor humano, el estado físico del conductor es fundamental. Si tu cuerpo está luchando por mantener unos niveles mínimos de azúcar en sangre, no podrá dedicar toda su atención a la tarea de conducir, que es mucho más exigente de lo que solemos pensar habitualmente.

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