La Guardia Civil advierte sobre los peligros de conducir en ayunas

No comer antes de ponerse al volante es un riesgo invisible que multiplica las posibilidades de sufrir un accidente.

La seguridad vial es un concepto que solemos asociar con el estado de los neumáticos, el nivel de aceite o la velocidad a la que circulamos por la autopista. Sin embargo, la Guardia Civil están poniendo el foco en un riesgo invisible pero muy peligroso que afecta a miles de conductores cada día.

Hablamos de la conducción en ayunas, una práctica que puede parecer inofensiva cuando tienes prisa por llegar al trabajo o quieres aprovechar las primeras horas del día para un viaje largo, pero que esconde amenazas directas.

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La Guardia Civil recomienda hidratación y paradas frecuentes para recuperar energías

Fuente propia/IA

Además de la comida sólida, no puedes olvidar nunca la importancia de beber agua de forma constante. Una deshidratación leve, que muchas veces acompaña al ayuno, aumenta la fatiga muscular y hace que tu atención se disperse con mucha facilidad.

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Cuando tienes sed, tu concentración ya se ha visto afectada. Por eso es vital que bebas agua o zumos naturales de forma regular. La Guardia Civil también recuerda evitar las bebidas gaseosas o que tengan un exceso de estimulantes, ya que pueden provocar un efecto rebote de cansancio o incluso acidez estomacal, algo muy molesto cuando tienes que estar sentado durante varias horas frente al volante.

La recomendación oficial es clara y muy sencilla de seguir: debes parar cada dos horas o cada doscientos kilómetros recorridos. Estas paradas no son solo para estirar las piernas o ir al baño. Son el momento perfecto para tomar un pequeño tentempié, como una pieza de fruta o unos frutos secos, que mantengan tus niveles de energía en el punto óptimo. Estos descansos sirven para resetear tu mente y evitar que la fatiga se acumule de forma peligrosa.

Si aprovechas estas pausas para hidratarte y comer algo ligero, notarás que llegas a tu destino mucho menos cansado y con la satisfacción de haber conducido de forma responsable. En la carretera, las prisas nunca son buenas consejeras y mucho menos si esas prisas te llevan a descuidar tu propia alimentación y salud.

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