Los expertos lo dejan claro: «Tener un coche diésel supone un riesgo mayor que uno de gasolina»

El diésel ha perdido su atractivo, que era un precio más bajo en las gasolineras, a lo que se le suman motores más delicados por los sistemas anticontaminación.

La opción más lógica en España durante muchos años ha sido comprar un coche diésel, sobre todo si haces muchos kilómetros. ¿Las razones? A priori, consumen menos, ofrecen más autonomía y tradicionalmente el diésel siempre ha sido más barato que la gasolina. Pero hoy la realidad dista mucho de ese momento idílico que vivió el gasóleo en nuestro país.

De hecho, cada vez son más los conductores que se han empezado a dar cuenta de que tener un coche diésel no siempre compensa. En algunos casos, puede incluso acabar siendo más caro que uno de gasolina. Sí que tiene aún sentido para ciertos usos, pero no es para todo el mundo y hay que tener muy en cuenta el perfil de conductor y el tipo de trayectos que realizan al año. Además del mantenimiento y de las restricciones que afectan a estos motores.

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Los motores diésel son más delicados y caros de mantener

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Fuente: propia / IA

Otro de los puntos que juegan en contra del diésel lo encontramos en el taller. Los motores actuales son más complejos que hace años, sobre todo por los sistemas anticontaminación, que pueden dar problemas si el coche no se utiliza de manera adecuada. De hecho, dos de los elementos que provocan más quebraderos de cabeza son el filtro de partículas y la válvula EGR.

Las dos son piezas diseñadas para funcionar a temperaturas altas durante trayectos largos. Es decir, que necesitan carreteras y desplazamientos más o menos largos. El problema es que, si circulas principalmente por ciudad (con trayectos cortos y paradas constantes), esos sistemas no trabajan como deberían. El filtro de partículas se puede obstruir, la válvula EGR va a acumular suciedad y empezarán a aparecer fallos que no son baratos en una visita al taller.

A esto le tenemos que sumar que el mantenimiento habitual de los coches diésel suele ser más caro, por las revisiones, los cambios de aceite, los filtros o ciertas reparaciones.