La opción más lógica en España durante muchos años ha sido comprar un coche diésel, sobre todo si haces muchos kilómetros. ¿Las razones? A priori, consumen menos, ofrecen más autonomía y tradicionalmente el diésel siempre ha sido más barato que la gasolina. Pero hoy la realidad dista mucho de ese momento idílico que vivió el gasóleo en nuestro país.
De hecho, cada vez son más los conductores que se han empezado a dar cuenta de que tener un coche diésel no siempre compensa. En algunos casos, puede incluso acabar siendo más caro que uno de gasolina. Sí que tiene aún sentido para ciertos usos, pero no es para todo el mundo y hay que tener muy en cuenta el perfil de conductor y el tipo de trayectos que realizan al año. Además del mantenimiento y de las restricciones que afectan a estos motores.
3Cada vez hay más restricciones para circular
Al margen del precio del combustible y de las averías, hay otro factor que preocupa a los propietarios de los coches diésel, y son las restricciones para circular por las ciudades. Quedan pocos ayuntamientos que no hayan fijado ya sus Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que ya restringen el acceso a los coches más antiguos.
De momento, los más modernos con etiqueta C no tienen problema, pero hay ciudades que ya han empezado a imponer restricciones para los etiqueta B, por no hablar de que los que no tienen distintivo ya están vetados en la mayoría de ciudades españolas.

