Los Citroën más exóticos tienen mucho de Mazda y de NSU, hasta el punto de intentar destruirlos

Como otros muchos fabricantes de automóviles, Citroën también puso su punto de mira en los motores rotativos. Hasta llegar incluso fabricar y vender modelos como el M35 y el GS. Vehículos que intentaría adquirir en un futuro para destruirlos.

Hubo un momento, en los años setenta, en el que la industria del automóvil creyó que el motor rotativo sería el futuro. La fiebre del propulsor Wankel contagió a gigantes como General Motors, Mercedes-Benz… Pero también a la francesa Citroën, que decidió apostar por esta tecnología con una convicción tan fuerte como efímera. Su GS Birotor debía ser el paso decisivo hacia una nueva era… pero que terminó convirtiéndose en un capítulo incómodo que la marca de los dos chevrones intentó borrar de su historia recomprando y destruyendo esos particulares vehículos. Por suerte, no todos los propietarios aceptaron aquella invitación.

Uno de los supervivientes es este Citroën GS Birotor del año 1973, una extraordinaria unidad que los especialistas de Broad Arrow Auctions sacan a subasta en The Quail sin precio de reserva. De ahí que en un entorno donde abundan los vehículos con precios de siete dígitos, su estimación de entre 20.000 y 30.000 dólares (17.300 y 26.000 euros) parece casi una broma. Pero detrás de esa cifra modesta se esconde una pieza rarísima, fruto de uno de los experimentos más atrevidos —y fallidos— de la compañía francesa.

El Citroën GS Birotor utilizaba un motor que derivaba del NSU Ro 80

1973 Citroën GS Birotor. Imagen motor.
Foto: Broad Arrow

El GS convencional ya era un coche bastante peculiar para su época: aerodinámico, ligero, con la famosa suspensión hidroneumática y un diseño que lo llevó a ser nombrado ‘Coche del Año en Europa’ en 1971. Pero Citroën quiso ir todavía más allá. A través de Comotor, su empresa conjunta con NSU; si, quien más tarde pasaría a formar parte de Audi, instaló en el GS un motor Wankel con doble rotor derivado del que utilizaba el NSU Ro 80 nacido en 1967. Mismo año en el que Mazda también lanza su legendario Cosmo Sport, ambos nacidos tres años más tarde que el NSU Spider.

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La unidad en cuestión que fue equipada bajo el capó del Citroën GS Birotor cubicaba una cilindrada de dos litros y entregaba 106 CV de potencia. Esa cifra era enviada a sus dos ruedas delanteras por medio de una particular transmisión semiautomática de tres velocidades. Una combinación tan sofisticada como adelantada a su tiempo.

Se fabricaron apenas 847 unidades que intentaron destruir años más tarde

1973 Citroën GS Birotor. Imagen detalle.
Foto: Broad Arrow

El problema fue el contexto. El Citroën GS Birotor llegó justo cuando la crisis del petróleo de 1973 convirtió a los coches de alto consumo en parias del mercado. A eso se sumaba su precio: por esos entonces costaba casi lo mismo que un Citroën DS, mucho más grande, más lujoso y más deseado. El resultado fue un fracaso comercial absoluto. Tanto que la compañía francesa solo llegó a fabricar 847 unidades antes de que Peugeot tomara el control de Citroën y decidiera que el experimento del motor rotativo debía terminar.

En realidad más que terminar, ese experimento debía desaparecer. La nueva dirección llegó al punto de dejar de suministrar piezas de recambio y lanzó una campaña para recomprar aquellos Citroën GS Birotor que fueron matriculados y enviarlos directamente al desguace. Broad Arrow Auctions estima que hoy sobreviven alrededor de unos 250. El ejemplar que se subasta perteneció al Museo Mullin y muestra un kilometraje casi de museo: apenas 1.740 kilómetros.

Con el M35 arrancó ese experimento del motor rotativo en la casa francesa

1970 Citroën M35. Imagen.
Foto: Broad Arrow

Pero Monterey guarda otra sorpresa para los amantes de Citroën. Broad Arrow Auctions también saca a subasta un M35 de 1970, el prototipo de carretera que precedió al Birotor. Su carrocería 2+2, fabricada por Heuliez, esconde suspensión hidroneumática y un pequeño motor Wankel con un único rotor y 995 centímetros cúbicos. La compañía francesa fabricó solo 267 unidades y las prestó a clientes seleccionados que, sin saberlo, se convirtieron en pilotos de desarrollo de este proyecto. Más tarde, la marca recompró y destruyó muchos de ellos también. Pero no todos.

Este M35, también procedente del Museo Mullin, ha recorrido 18.704 kilómetros y se estima que alcanzará entre 30.000 y 40.000 dólares (entre 26.000 y 34.700 euros) en la subasta de Broad Arrow Auctions. Una cifra que, sumada a la del GS Birotor, convierte a Monterey en una oportunidad única. Porque mientras otros coleccionistas se pelean por otro Porsche de un millón de dólares, alguien podría gastar unos 50.000 y llevarse a casa dos supervivientes de uno de los capítulos más excéntricos y fascinantes de la ingeniería francesa.

Dos coches rarísimos, dos historias casi borradas del mapa, dos piezas que representan el lado más atrevido —y más vulnerable— de Citroën. Y ahora, por fin, vuelven a salir a la luz.

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Cinco claves del Citroën GS Birotor y el M35

  • Motor rotativo como apuesta tecnológica de Citroën en los años setenta.
  • Producción mínima con solo 847 GS Birotor y 267 M35 fabricados.
  • Intento de destrucción por parte de Citroën tras la crisis del petróleo.
  • Ejemplares de museo con kilometrajes extremadamente bajos.
  • Subastas en Monterey con precios estimados entre 20.000 y 40.000 dólares.

Fotos Broad Arrow Auctions