Mercedes estudia el cierre de dos fábricas en Alemania: los aranceles de EE UU cuestan 1.100 millones

Michael Schiebe, jefe de producción, advierte de que solo podrá mantener las diez plantas alemanas si hay acuerdo con IG Metall. En el segundo trimestre, las ventas de la marca en China cayeron un 30%.

Mercedes-Benz ha puesto sobre la mesa el cierre de una planta de montaje y otra de motores en Alemania. El motivo tiene dos nombres: los aranceles de Estados Unidos y los fabricantes chinos.

Qué ha dicho exactamente Mercedes a sus trabajadores

El responsable de producción de la marca, Michael Schiebe, se reunió esta misma semana con los trabajadores de la planta de Sindelfingen y les lanzó un mensaje de dos partes. La primera suena razonable: el objetivo declarado de la compañía es mantener las diez factorías alemanas. La segunda, no tanto.

‘Si no somos capaces de lograrlo, tendremos que cerrar una planta de montaje y una planta de motores en Alemania’, dijo Schiebe. Ni un nombre. Ni una pista sobre cuál de las diez está en el disparadero. En una empresa con más de un siglo de historia, eso se traduce en una sola cosa: presión sobre la mesa de negociación.

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Mercedes opera hoy siete plantas de propulsión y tres de ensamblaje de vehículos en suelo alemán. Cualquiera de las diez entra en en la lista, y la compañía no ha aclarado ni el calendario ni los modelos que saldrían de cada línea.

Por qué a Mercedes le tiemblan las cuentas

Mercedes-Benz Alemania

La foto es fea por los dos lados. En China, su mercado de referencia durante años, las ventas de Mercedes cayeron un 30% en el segundo trimestre y la compañía registró un deterioro contable de 800 millones de dólares en ese país. Al mismo tiempo, firmas como BYD, Geely, GAC o Changan colocan coches con precios que la estrella no puede igualar sin romper su propio margen.

En Estados Unidos, la factura arancelaria se comió 1.100 millones de dólares solo en 2025. Y en casa, el coste de la mano de obra alemana triplica al de las plantas que el grupo tiene en Hungría, una diferencia que la marca ya ha usado otras veces para mover producción hacia el este. La conclusión que traslada la empresa es que necesita un marco que impulse la productividad y un acuerdo con el sindicato para recortar costes.

Cerrar una planta en Alemania cuesta titulares; mantenerla abierta se lleva por delante 1.100 millones en aranceles. Mercedes ya sabe qué factura le duele menos.

La respuesta del sindicato y el precedente de Volkswagen

El sindicato IG Metall, que representa a miles de trabajadores de la compañía, no ha tardado en contestar. Su posición es que amenazar con cierres no es forma de construir el futuro y que quien plantea ese ultimátum debería contar con resistencia firme. La negociación de un nuevo paquete de ahorro, por tanto, arranca con el ambiente caldeado.

La pelota está ahora en el tejado de esa negociación. La compañía quiere compromisos de ahorro firmados; el sindicato quiere garantías de empleo por escrito. En medio, diez factorías y una marca que se juega su relato en cada titular que publica.

El precedente no ayuda precisamente. Volkswagen estudia el cierre de cuatro plantas alemanas entre 2031 y 2034, según los informes que circulan en el sector, y el resto de la industria arrastra los mismos problemas: energía cara, salarios altos y una competencia china que llega con precios de derribo.

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Qué significa esto para quien compra Mercedes en España

De entrada, nada inmediato. No hay fecha de cierre, no hay modelos confirmados y la propia marca insiste en que su prioridad es mantener las diez plantas. Pero el telón de fondo importa, y mucho: cuando un fabricante aprieta costes en casa, lo habitual es que también apriete en la red comercial, en los plazos de entrega y en el equipamiento de serie de las versiones de acceso.

La diferencia, esta vez, es el calendario. Volkswagen ha colocado sus cierres entre 2031 y 2034; Mercedes no ha puesto fecha a nada, pero ha soltado el escenario en plena negociación colectiva. La conversación, por tanto, ya no va de reconvertir naves, sino de apagarlas.

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Y eso, con un siglo de historia detrás, no se digiere en una tarde.

Información útil para el conductor

  • Cifra clave: 1.100 millones de dólares es lo que los aranceles de Estados Unidos le costaron a Mercedes-Benz solo en 2025, según la información publicada por Carscoops.
  • Comparativa: en el segundo trimestre, las ventas de la marca en China cayeron un 30% y la compañía registró un deterioro de 800 millones de dólares en ese mercado.
  • Ganadores y perdedores: BYD, Geely, GAC o Changan siguen ganando terreno con precios que Mercedes no puede igualar; los perdedores, hoy, son las plantas alemanas.
  • Qué vigilar: qué planta de montaje y qué planta de motores entran en la negociación con IG Metall y si el acuerdo de costes llega antes de que acabe el año.
  • Lectura de Merca2.es: ningún cierre es inminente y no hay modelos confirmados, pero la presión sobre precios y equipamiento de las versiones de acceso acabará notándose en el concesionario.