Mercedes y ProLogium prueban la batería de estado sólido no inflamable de cuarta generación

La marca alemana tendrá acceso prioritario a las celdas Gen4 de ProLogium, con separador cerámico y electrolito inorgánico no inflamable. La producción europea apunta a una planta en Dunkerque con hasta 44 GWh, todavía sin fecha confirmada.

Mercedes-Benz amplía su alianza con ProLogium para probar celdas de estado sólido de cuarta generación con electrolito inorgánico no inflamable. El acuerdo otorga a la marca alemana acceso prioritario a las celdas Gen4 del fabricante taiwanés.

La noticia sitúa a Mercedes-Benz un paso más cerca de la tecnología que el sector lleva años señalando como la frontera definitiva de la batería. Frente al litio-ion que equipa hoy cualquier eléctrico, la celda de estado sólido promete más densidad energética, carga más rápida, mayor seguridad y una vida útil superior. Y no es una carrera que la marca corra en solitario: BYD, Toyota, Nissan, Honda, Volkswagen, Stellantis y Chery trabajan en la misma dirección.

Ensayos eléctricos, térmicos y de seguridad

La validación no se quedará en el laboratorio. Las celdas Gen4 se someterán a ensayos eléctricos, térmicos y de seguridad tanto en instalaciones de Mercedes-Benz como en institutos de ensayo independientes, según la información publicada sobre el acuerdo.

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El corazón de la celda es un separador cerámico combinado con un electrolito inorgánico no inflamable. De ahí salen las dos ventajas que el suministrador de celdas destaca: capacidad para asumir carga rápida y potencia de salida elevada sin el lastre térmico que arrastra la química líquida.

Conviene recordar por qué importa ese cambio de material. En el litio-ion convencional, el electrolito es un líquido orgánico inflamable, precisamente el que alimenta el fuego cuando una celda entra en fuga térmica y propaga el calor a las celdas vecinas. Sustituirlo por un compuesto sólido e inorgánico ataca el problema en su origen, no en sus consecuencias.

Eliminar el electrolito líquido inflamable no es un ajuste menor: mueve a la vez la seguridad, la densidad energética y la velocidad de carga de la celda.

Las claves técnicas

  • Qué es: una celda de estado sólido de cuarta generación con separador cerámico y electrolito inorgánico no inflamable, sobre tecnología de litio-cerámica.
  • Qué problema resuelve: retira el componente inflamable del litio-ion y abre la puerta a más densidad energética, carga más rápida, mayor potencia de descarga y más ciclos de vida útil.
  • Dónde y cuándo llega: la validación se realizará en instalaciones de Mercedes-Benz y en centros independientes; ProLogium opera ya una fábrica en Taiwán y proyecta un centro en Dunkerque (Francia) con capacidad de hasta 44 GWh, todavía sin fecha de industrialización confirmada.

Esa cifra de 44 GWh es la que convierte el anuncio en algo más que un ejercicio de laboratorio. La compañía taiwanesa, cuya actividad puede seguirse en la web oficial de ProLogium, sostiene que la planta de Dunkerque le permitirá suministrar celdas a clientes de todo el continente, Mercedes-Benz incluido. Validación técnica y volumen industrial avanzan así en paralelo.

Desde Mercedes-Benz, Jörg Burzer, miembro del consejo de administración del grupo, ha subrayado que la alianza combina la aproximación de ProLogium al estado sólido con la capacidad de desarrollo, ensayo e integración de baterías de la marca. En su lectura, ese es el siguiente paso para explorar tecnologías avanzadas de batería en futuros vehículos eléctricos, según recoge la información corporativa del fabricante.

Por qué el electrolito inorgánico cambia las reglas

ProLogium

La diferencia entre una batería de estado sólido y una de litio-ion no está en el ánodo ni en el cátodo, sino en lo que hay entre ambos. Al cambiar el líquido por un sólido, el paquete deja de necesitar parte del andamiaje que hoy lo protege: separadores adicionales, materiales de contención y sistemas de refrigeración más exigentes.

Ahí está la ganancia doble. Menos material de protección significa menos peso, y menos peso significa más autonomía con la misma energía a bordo. A eso se suma que un electrolito sólido admite química de cátodo más energética y soporta tensiones de trabajo superiores sin degradarse, lo que empuja hacia arriba la densidad energética del conjunto.

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Para el conductor, la traducción es concreta: paradas de carga más cortas, más kilómetros por cada kWh instalado y un margen de seguridad mayor ante un impacto o un fallo interno de celda. En un eléctrico, esos tres factores deciden si el coche sirve o no para viajar.

Lo que todavía no está resuelto

Mercedes-Benz no apuesta por una única vía. En paralelo a ProLogium, la marca ensaya celdas de litio-metal de la estadounidense Factorial Energy, y ya tiene un precedente medible: un EQS equipado con un paquete de estado sólido de Factorial recorrió 1.205 km con una sola carga (748,8 millas) el año pasado, y terminó la prueba con unos 137 kilómetros estimados de autonomía restante.

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El dato impresiona, pero llega desde un prototipo y en condiciones de ensayo. La distancia entre ese EQS y un coche de producción se llama industrialización: fabricar celdas de estado sólido a escala, con coste y tasa de defectos competitivos, sigue siendo el cuello de botella de todo el sector.

De ahí la prudencia con los calendarios. La información publicada apunta a que algunas de estas celdas podrían llegar al mercado en el plazo de un año, un horizonte que conviene leer como previsión y no como fecha cerrada mientras no exista confirmación oficial de producción. La planta de Dunkerque, con sus 44 GWh previstos, es la pieza que marcará el ritmo real.

El siguiente hito verificable es el resultado de los ensayos de las celdas Gen4. Si la validación eléctrica, térmica y de seguridad sale adelante en los centros de Mercedes-Benz y en los institutos independientes, la marca tendrá sobre la mesa una tecnología candidata para su próxima generación de eléctricos. Hasta entonces, la carrera sigue abierta y se juega en el laboratorio.