El Bentley 8 Litre de 1932 con carrocería H.J. Mulliner que sale a subasta es el chasis YX5110, uno de los 25 últimos construidos.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el 8 Litre fue la última plataforma que Bentley diseñó en Cricklewood antes de la compra por Rolls-Royce, y de los cien ejemplares fabricados este pertenece a la tanda final de veinticinco.
- No te lo puedes perder: el coche pasó años desmontado hasta que Peter Agg, propietario de un equipo de Fórmula 1, lo compró en 1970 como proyecto inacabado y encargó su terminación al personal de Lambretta Concessionaires.
- Datos y producción: cien unidades construidas, chasis de 156 pulgadas (3.962 mm), motor de 7.983 cc, más de 100 mph (161 km/h) en las carrocerías más pesadas y un odómetro que marca 85.000 millas (unos 137.000 km), según la ficha del lote.
El chasis YX5110 y los últimos meses de Cricklewood
Según la ficha del lote publicada por Bring a Trailer, el coche se entregó nuevo en junio de 1932 a través del concesionario londinense Jack Barclay, a un cliente de Bromley que lo conservó hasta 1940. Para entonces la compañía ya había cambiado de manos: Rolls-Royce había comprado Bentley tras sacarla de la suspensión de pagos. Bajo la carrocería, la plataforma de 156 pulgadas (3.962 mm) servía de base a una berlina de cuatro puertas firmada por H.J. Mulliner.
El 8 Litre se anunció en septiembre de 1930 y se presentó al mes siguiente en el Salón de Londres como un turismo de lujo asentado sobre el chasis más largo que Bentley había producido hasta la fecha. El bastidor de escalera se ofrecía en dos batallas, 144 y 156 pulgadas, y la carrocería quedaba en manos de distintos carroceros, de modo que cada ejemplar es, en rigor, una pieza única.
Las carrocerías más voluminosas superaban, según la documentación de la época, las 100 mph (161 km/h), una cifra que en 1930 situaba al modelo en la primera fila del turismo de gran lujo. Bentley añadió brevemente un derivado de 4 Litre, pero el 8 Litre quedó como la última plataforma nueva de la era Cricklewood, la factoría que había firmado los 3 Litre, 4½ Litre y Speed Six y que cerró su catálogo con la suspensión de pagos y la venta a Rolls-Royce.
La carrocería de H.J. Mulliner reúne los recursos del oficio: puertas con bisagra central, faros antiniebla Lucas, la mascota ‘Flying B’ sobre el radiador, un foco de aleta con doble espejo en el lado del conductor, panel inferior de ventanilla abatible, techo de tela con corredera, estribos, intermitentes de varilla (los trafficators), maletero integrado y cuatro pilotos traseros tipo casco de aviador. Las llantas de radios, pintadas en negro, calzan neumáticos Blockley 6.75/7.00-21, con dos repuestos en los costados.
Un segundo propietario de Bromley guardó el coche durante los años de la guerra y, ya en los primeros sesenta, lo desmontó para acometer una puesta a punto que nunca llegó a terminar. En 1970 lo compró así, como proyecto inacabado, Peter Agg, propietario de un equipo de Fórmula 1 y coleccionista, que encargó la finalización del trabajo al personal de su empresa, Lambretta Concessionaires.
Un 8 Litre no se compra por lo que acelera, sino por la certeza de poder seguir su rastro, propietario a propietario, durante casi un siglo.
Terminada la intervención, el coche apareció en un número de 1974 de Thoroughbred & Classic Cars y en el libro de John Bolster Upper Crust, publicado en 1976, y se dejó ver en concentraciones del Bentley Drivers Club por todo el Reino Unido. En 1979 lo adquirió un socio de ese mismo club, que lo conservó veintiocho años.
En esa etapa se sucedieron revisiones mecánicas y, en 2004, el coche se exhibió en Techno Classica Essen dentro de una gran urna transparente. Tras cambiar de manos en 2007, pasó en 2010 a un propietario alemán que lo repintó en la combinación actual, verde con negro y fileteado rojo.
Hace cuatro años lo compró el actual propietario, que en mayo de 2026 lo condujo en la North American Vintage Bentley Meet, una concentración de 800 millas por la región neoyorquina de Finger Lakes. Su odómetro de cinco dígitos marca 85.000 millas (unos 137.000 km), de las que apenas 800 corresponden a la propiedad actual, y el coche se ofrece en Greenville, Rhode Island, con herramienta y con un título limpio de Montana.
Un seis en línea de 7.983 cc con encendido doble

El motor es un seis en línea de 7.983 cc (de ahí el nombre del modelo) con bloque y culata monocasco, cárter de Elektron y cuatro válvulas por cilindro movidas por un único árbol de levas en cabeza. Bentley accionaba ese árbol con su sistema ‘three-throw’, que enlazaba cigüeñal y leva mediante tres bielas. La alimentación corre a cargo de dos carburadores SU y el encendido es doble: una serie de bujías trabaja por magneto y la otra, por bobina y distribuidor.
La ficha del lote señala que el motor se revisó en 1988 y que se añadió un alternador, y que la caja de cambios, de cuatro relaciones con embrague monodisco en seco, se revisó en 1994. El chasis recurre a ejes rígidos con ballestas semielípticas en ambos trenes, amortiguadores de fricción delante y de palanca hidráulicos detrás, y frenos de tambor de accionamiento mecánico asistidos por un servo Dewandre.
En el puesto de conducción, a la derecha, el volante de cuatro radios queda delante de un salpicadero de madera con velocímetro de 120 mph (193 km/h), cuentarrevoluciones de 4.000 rpm, reloj e indicadores de temperatura, presión de aceite, combustible y rendimiento de frenos. El habitáculo, retapizado en los setenta, luce cuero rojo sobre asientos delanteros individuales y banqueta trasera, con bandejas plegables tras los respaldos, espejos de cortesía posteriores y asideros de cuerda.
Lo que un 8 Litre dice del mercado del Bentley preguerra
Cien ejemplares en total, repartidos entre dos batallas y una nómina amplia de carroceros, convierten al 8 Litre en la pieza más escasa del catálogo de Cricklewood. En el mercado del Bentley preguerra, sin embargo, la prima histórica la han pagado los abiertos: los tourers y descapotables de los años veinte, con el 4½ Litre y el Speed Six a la cabeza, se han movido por regla general por encima de las berlinas cerradas de representación.
Un 8 Litre de cuatro puertas no compite, por tanto, en el terreno del concours absoluto, sino en el de la utilización y la documentación. Y ahí el chasis YX5110 juega con ventaja: la cadena de propietarios es continua y verificable, el coche ha rodado de verdad y su paso por Techno Classica Essen está documentado.
El reverso es el acabado: el blanco del trabajo de los setenta dio paso al verde con negro y fileteado rojo que aplicó un propietario alemán en 2010, una decisión estética posterior y reversible que no afecta al chasis ni al motor, igual que la retapicería del interior. Queda por ver si el comprador prima la procedencia y el uso real o la ortodoxia de una librea que puede volver al blanco documentado sin tocar un tornillo estructural.


