La baliza V16 conectada, uno de los dispositivos estrella impulsados por la DGT en los últimos años para mejorar la seguridad vial, acaba de cruzar una línea inesperada: la de los tribunales. Lo que nació como una solución tecnológica para sustituir a los tradicionales triángulos de emergencia se enfrenta ahora a su primera gran prueba legal, después de que un conductor haya decidido recurrir una multa por no llevar este dispositivo.
La polémica no es nueva. Desde su implantación, la baliza V16 ha estado rodeada de dudas, críticas y cierta confusión entre los conductores. Pero esta demanda marca un antes y un después, ya que pone en cuestión no solo la forma en que se está aplicando la normativa, sino incluso su encaje dentro del marco legal europeo.
4¿Qué puede pasar ahora en los tribunales?
El juzgado encargado del caso tiene varias opciones sobre la mesa. La más directa sería decidir si la multa concreta se ajusta o no a la legalidad vigente. Pero el asunto podría escalar mucho más allá.
Existe la posibilidad de que el juez plantee una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En ese escenario, sería la justicia europea la que tendría que pronunciarse sobre si España puede imponer de forma unilateral la obligatoriedad de la baliza V16. De producirse, el impacto sería enorme, ya que afectaría a todos los procedimientos similares en curso.

