La baliza V16 conectada, uno de los dispositivos estrella impulsados por la DGT en los últimos años para mejorar la seguridad vial, acaba de cruzar una línea inesperada: la de los tribunales. Lo que nació como una solución tecnológica para sustituir a los tradicionales triángulos de emergencia se enfrenta ahora a su primera gran prueba legal, después de que un conductor haya decidido recurrir una multa por no llevar este dispositivo.
La polémica no es nueva. Desde su implantación, la baliza V16 ha estado rodeada de dudas, críticas y cierta confusión entre los conductores. Pero esta demanda marca un antes y un después, ya que pone en cuestión no solo la forma en que se está aplicando la normativa, sino incluso su encaje dentro del marco legal europeo.
5Las cifras de sanciones y postura de la DGT
Por ahora, la Dirección General de Tráfico (DGT) mantiene que las multas relacionadas con la baliza V16 son residuales dentro del volumen total de sanciones de tráfico. Aunque no ha facilitado cifras concretas a nivel nacional, sí se han conocido datos en Catalunya, donde los Mossos d’Esquadra han impuesto unas 120 sanciones en los primeros meses de aplicación.
Desde el organismo se insiste en que el objetivo de esta medida no es recaudatorio, sino puramente preventivo. La baliza V16 permite señalizar una avería sin necesidad de salir del vehículo, reduciendo así el riesgo de atropellos, uno de los grandes peligros en carretera.


