Jay Leno prueba el Polestar 4 Arctic Circle Rally: un todoterreno eléctrico de 544 CV

El popular presentador prueba la versión más extrema del SUV coupé sueco en su garaje californiano: 544 caballos, suspensión de rally y derrapes controlados que redefinen la diversión al volante. Una muestra de que la electrificación no está reñida con las sensaciones fuertes.

Jay Leno no necesita excusas para derrapar, pero el Polestar 4 Arctic Circle Rally se las da todas. En su última entrega, el presentador puso a prueba una versión extrema del SUV coupé eléctrico sueco, con 544 caballos y una puesta a punto de rally que convierte cualquier camino de tierra en un patio de recreo.

544 CV y un chasis de rally para desatar la diversión

La cita fue en las afueras de Los Ángeles, un enclave que Leno describió como “a medio camino de ninguna parte”, aunque sorprendentemente cercano a Hollywood. Junto a un ingeniero de la marca, el expresentador de The Tonight Show empezó a familiarizarse con el tacto del coche: primero recto, luego acelerador a fondo y, acto seguido, una colección de derrapes que dejaron claro que este eléctrico no viene a aburrir. El responsable de dinámica le explicó que la clave es iniciar el derrape con suficiente velocidad para que el coche empiece a deslizar; una vez en movimiento, el piloto juega con el acelerador y el volante. “Tienes que tener un poco de velocidad para iniciarlo”, le decía mientras el polvo entraba por la ventanilla, una estampa que podría firmar el mismísimo rally Safari.

El secreto no está solo en los neumáticos o en la tracción total. El Arctic Circle Rally parte de un Polestar 4 de serie, pero recibe una suspensión de rally específica, llantas y una carrocería más rígida que permiten mantener el coche practicamente plano en las transiciones más violentas. Los frenos muerden con contundencia y la dirección transmite lo justo para que el piloto se sienta amo absoluto de cada metro de grava. Aunque esta unidad del Círculo Polar es un laboratorio rodante, la receta no es nueva para la marca: los Polestar de calle con acabado Performance ya presumen de pinzas de freno doradas, llantas específicas y cinturones en tono oro, signos externos de una puesta a punto que prioriza el tacto y la agilidad.

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Un eléctrico que conquista la carretera, el circuito y el barro

Pero este Polestar no exige vivir en el Círculo Polar Ártico para disfrutarlo. Según la visión de la marca, el mismo coche que derrapa sobre nieve a 200 km/h puede usarse a diario en Los Ángeles, llevar a la familia o meterse en un circuito sin necesidad de cambios. Leno insistió en que el control es total: “Sientes que pones el coche donde quieres”, y destacó que los frenos y la suspensión trabajan para mantener la carrocería casi plana. Una todoterreno eléctrico con espíritu familiar que, según Leno, “es un amigo, no un rival”. Esta polivalencia es lo que convierte al Polestar 4 en un producto diferente, capaz de competir en segmentos muy dispares.

Durante la prueba, Leno comprobó otra de las ventajas del formato eléctrico: la recarga no es un problema si se planifica bien. El ingeniero relató cómo condujo desde Barcelona hasta el norte de Suecia sin contratiempos, parando solo media jornada para comer y recargar. “En Suecia hay estaciones de carga por todas partes —dijo—. Conduces medio día, te detienes a almorzar y tienes la batería llena otra vez.” El truco está en la carga nocturna: dejar el coche enchufado en casa permite olvidarse de la autonomía durante toda la jornada y hacer paradas solo para reponer fuerzas.

‘Cada conductor debería sentir que tiene el control. Conducir un coche debería ser divertido, no una lucha. Tiene que ser un buen amigo que te apoya en todas las curvas.’

— Ingeniero de Polestar durante la prueba

De Volvo a marca global: siete años de historia comprimidos

La historia de Polestar ayuda a entender cómo han llegado hasta aquí. Hace solo siete años, la compañía nació como un departamento de carreras de Volvo, similar a lo que AMG es para Mercedes. Desde entonces han lanzado cinco modelos propios —tres plataformas base, versiones de un motor, tracción total y los Performance con pinzas de freno doradas y cinturones del mismo color—, todo ello en colaboración técnica con Volvo. Los modelos Performance se distinguen a simple vista y ofrecen una entrega de potencia que se siente en cuanto hundes el acelerador. “Compartimos campos de pruebas con Volvo, y sería estúpido no hacerlo”, añadió el portavoz, subrayando la sinergia que mantienen ambas firmas.

El mercado estadounidense es uno de los grandes objetivos de la marca, aunque Leno reconoció que en Norteamérica la firma aún no es tan conocida como en Reino Unido, Suecia o Noruega. Canadá también muestra un crecimiento notable, mientras Estados Unidos va entrando lentamente en el radar. El propio Leno admitió que, en su país, mucha gente aún no conoce la marca, aunque confía en que el boca a boca y pruebas como esta cambien la percepción. Mencionó, no obstante, un obstáculo recurrente: los aranceles y las políticas comerciales que, según sus propias palabras, “ojalá desaparezcan pronto para que la gente pueda comprar lo que quiera”. Un recordatorio de que la electrificación es también una partida geopolítica.

Precisamente en Noruega se produjo una de las anécdotas más divertidas del encuentro. Leno recordó la multa de tráfico más cara del mundo, basada en los ingresos del infractor, y preguntó si había sido en Suecia. Su acompañante le corrigió: “No, en Noruega”. El presentador bromeó entonces con que la factura podía alcanzar el millón de dólares, un dato que refleja hasta qué punto las culturas del automóvil difieren a ambos lados del Atlántico.

¿Victoria de la diversión o simple anécdota?

¿Qué significa todo esto para el aficionado medio? Que el aburrimiento que algunos asocian con los vehículos eléctricos no es inevitable. El Polestar 4 Arctic Circle Rally demuestra que la tecnología no tiene por qué deshumanizar la conducción; al contrario, puede amplificar las sensaciones cuando se aplica con inteligencia. Vivimos una era en la que los eléctricos de altas prestaciones se han vuelto una moda silenciosa, pero muchas veces a costa de desconectar al piloto. El trabajo de Polestar —con Joakim Rydholm al frente del chasis— demuestra que otro camino es posible: uno donde la electrónica no estorba y donde los neumáticos pueden chirriar sobre la tierra sin que nada se interponga. En un momento en el que la industria oscila entre la sostenibilidad y el tedio, propuestas como esta recuerdan que la diversión al volante sigue siendo el mejor argumento de venta.

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Quizá lo más revelador de la prueba no fue la potencia ni los derrapes, sino la naturalidad con la que Leno y su acompañante pasaron del barro a la reflexión sobre el futuro. El camino hacia la movilidad eléctrica no tiene que ser un desierto emocional, y este último garage de Jay Leno’s Garage lo deja claro.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Jay Leno’s Garage en YouTube.

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