Hay perfiles de conductores muy reconocibles en la carretera, porque todos nos hemos encontrado con ellos bastantes veces a lo largo de nuestra vida y son muy reconocibles. Por ejemplo, el que circula a 90 km/h en un tramo de autovía limitado a 120 km/h y de repente acelera cuando vas a adelantar, ya estás en paralelo e incluso le acabas de rebasar.
¿Qué sentido tiene? Desde el punto de vista de la psicología, uno muy concreto, y suele definir a los conductores más competitivos y a los que se sienten ‘atacados’ cuando otro coche les adelanta. Aunque circulen más despacio.
«No es velocidad, es identidad«, resume María, psicóloga especializada en comportamiento y toma de decisiones. La reacción de pisar el acelerador no tiene tanto que ver con la conducción en sí misma, sino con la forma en la que algunos conductores se ven a sí mismos dentro de la carretera.
Cuando la carretera se convierte en una competición

La Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en practicar una conducción activa y estar pendientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Sin embargo, hay conductores que se lo toman demasiado al pie de la letra y se acaban pasando de la raya. Es decir, dejan de ver un adelantamiento como una maniobra sin más de alguien que circula más rápido y se lo toman como un ‘ataque personal’.
Por tanto, la reacción automática es pisar el acelerador para impedir que el otro conductor adelante. O, al menos, para no ponérselo tan fácil. «Hay conductores que convierten la carretera en una especie de competición. Si alguien les supera, sienten que están bajando un escalón, aunque no haya motivo real para pensarlo, y aceleran», explica María.
Eso conecta con lo que en psicología se conoce como sesgo de optimismo comparativo. Explicado de manera sencilla, es la tendencia a pensar que uno tiene más control o mejores habilidades que el resto. Es decir, pensar que «yo controlo y los demás no tanto».
El problema es que esa actitud va radicalmente en contra de la seguridad vial, porque lleva a los conductores a confiarse más de la cuenta. Creen que no pasa nada por pisar el acelerador unos km/h por encima del límite, pero la conducción y el tráfico en absoluto son ciencias exactas.
¿Qué dicen los estudios sobre el comportamiento del conductor?

La psicología estudia todo tipo de comportamiento humano, y también lo que ocurre en la carretera. Y aunque pueda parecer un detalle sin mucha importancia, acelerar después de ser adelantado es una actitud frecuente en ciertos perfiles de conductores.
Uno de los enfoques más citados es el del investigador Jean-Pascal Assailly, del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS), que describe el coche como una especie de burbuja psicológica. Dentro del habitáculo, el conductor percibe menos presión social, menos juicio externo y, en muchos casos, más libertad para reaccionar sin filtros.
Es también la razón por la que muchas personas, aparentemente tranquilas en su día a día, se vuelven más agresivas o desatan su ira contra otros conductores cuando están al volante. La psicología explica que en el coche nos dejamos llevar más por las emociones y por los impulsos (como el de acelerar cuando nos adelantan) que por la lógica, que es lo único que debería imperar. Y la frustración suele estar detrás.
No es que la gente cambie dentro del coche. Es que parece que están permitidas algunas formas que fuera del vehículo no se permitirían«, explica María. Más que un comportamiento aislado, esta psicóloga cree que responde a un contexto que facilita ciertas respuestas impulsivas. En parte, por el ‘anonimato’ que tenemos dentro de nuestro coche.

