¿Te suena eso de que los coches eléctricos son carísimos, tardan horas en cargarse y no te llevan ni de Madrid a Cuenca sin dejarte tirado? Pues aunque se repita como un mantra en algunas conversaciones de bar, todo eso es más falso que un billete de tres euros. En pleno 2025, seguir creyendo ciertos mitos sobre el coche eléctrico es como pensar que los móviles solo sirven para llamar.
La movilidad eléctrica ya no es el futuro: es el presente. Cada vez son más los conductores que se pasan al eléctrico. Sin embargo, la desinformación sigue sembrando dudas entre quienes aún no han dado el salto. En este artículo, ponemos los puntos sobre las íes y desmontamos, uno a uno, cinco mitos sobre el coche eléctrico que ya no tienen ni pies ni cabeza a estas alturas de la película.
El coche eléctrico es demasiado caro

Si solo miramos el precio de compra, un coche eléctrico puede parecer más caro que uno de combustión. Pero quedarse ahí es como valorar un filme solo por su tráiler. El ahorro viene con el uso. Recargar un eléctrico cuesta mucho menos que llenar un depósito de gasolina, y su mantenimiento también es más barato. Además, España cuenta con ayudas como el Plan Moves, que ofrece hasta 7.000 € por la compra de un vehículo eléctrico.
Por si fuera poco, el abanico de opciones se ha multiplicado. Ya no existen solo Tesla o marcas premium. Según el Informe Anual 2024 de Vehículo Electrificado de ANFAC, en el mercado español hay disponibles 273 modelos electrificados, muchos de ellos a precios competitivos. Compactos urbanos, SUV, berlinas… hay un eléctrico para cada necesidad y bolsillo.
No hay suficientes puntos de alimentación

Hace años, esta idea podía tener algo de verdad; pero actualmente, suena más a excusa que a argumento. Hoy en día, España cuenta con más de 43.500 puntos de carga públicos, según AEDIVE, y la cifra sigue creciendo. Las estaciones de carga ya no son rarezas escondidas, sino que están presentes en centros comerciales, gasolineras, hoteles, parkings e incluso supermercados.
Además, con la tecnología actual es muy sencillo planificar los trayectos. Existen apps que localizan en tiempo real los cargadores más cercanos, su disponibilidad y su tipo de conector. Y para la mayoría de los usuarios, el lugar más habitual de carga no es la calle, sino su propia casa o el trabajo. Si tienes un enchufe en tu garaje, tienes tu propia ‘gasolinera’ 24/7.
Tardan una eternidad en cargarse

Otro mito. Aunque no todos los cargadores son iguales, los avances en carga rápida han reducido drásticamente los tiempos. Actualmente, un cargador ultrarrápido puede recuperar hasta el 80% de la batería en menos de una hora, lo que lo hace ideal para viajes largos con una simple parada para comer o tomar un café.
En el uso diario, el tiempo de carga deja de ser un problema: la mayoría de usuarios enchufan su coche eléctrico por la noche. Igual que cargamos el móvil, el vehículo se recarga mientras dormimos. Y cada vez más empresas ofrecen puntos de carga en los aparcamientos del trabajo, lo que amplía las posibilidades para quienes no tienen garaje propio.
Tienen poca autonomía

Quizá este fue el mayor escollo del eléctrico en sus inicios, pero hoy la situación ha cambiado por completo. La mayoría de los coches eléctricos ofrecen autonomías que superan con creces los 300 km. Muchos modelos alcanzan ya los 400 o incluso 500 km con una sola carga. Una cifra que cubre de sobra las necesidades diarias del 95% de los conductores.
Para viajes largos, la clave está en la planificación. Gracias a la creciente red de carga rápida, hacer una ruta Madrid-Valencia o Barcelona-Alicante en un eléctrico ya no es una odisea. Puede implicar alguna parada extra, pero la podemos tomar como una oportunidad para estirar las piernas, tomar algo y continuar sin estrés. El eléctrico invita a conducir de manera más eficiente y pausada, lo cual no es ningún inconveniente, solo un cambio de mentalidad.
La red eléctrica no está preparada

El argumento de que la red colapsará con tantos coches eléctricos enchufados ya no sirve. Primero, porque la carga no se hace de manera masiva y simultánea. La mayoría de recargas son en horarios valle, cuando la demanda energética es baja. Segundo, porque ya existen soluciones de gestión inteligente que reparten la alimentación de manera eficiente para evitar sobrecargas.
Además, las empresas energéticas y operadores como DRIVECO están modernizando sus infraestructuras al mismo ritmo que crece el parque eléctrico. Y no olvidemos el papel de las energías renovables: cada vez más cargadores se alimentan con fuentes verdes, lo que multiplica el beneficio medioambiental del coche eléctrico.
¿Todavía dudas de los eléctricos?

Los coches eléctricos ya no son raros, ni lentos, ni exclusivos de unos pocos. Actualmente, representan una opción viable, sostenible y cada vez más asequible para millones de conductores. Y aunque todavía tienen retos por delante, muchos de los supuestos problemas que frenaban su expansión se han superado con creces.
La clave está en informarse y no caer en mitos propios del pasado. En 2025, el coche eléctrico ya no es el futuro, es el presente. Si aún te quedan dudas, quizá no sea la movilidad eléctrica la que tenga que ponerse al día… sino tú.
































































































































































































