Seguro que más de una vez has pensado que, caminando por la calle como una peatón, las normas de tráfico no van contigo. Existe esa falsa sensación de libertad cuando dejas el coche aparcado y te conviertes en peatón. Sin embargo, la policía te puede multar igual que si fueras al volante de un deportivo.
¿Cómo puede ser? ¿Qué tipo de cosas pueden hacer que te pongan una multa como peatón?
La importancia de ser un peatón responsable

Cuando sales de casa y empiezas a andar, te conviertes en un elemento más del tráfico. La ley dice que debes circular por los lugares reservados para ti. Parece obvio, pero muchas veces las prisas nos llevan a tomar atajos peligrosos. Cruzar por mitad de una calle porque el paso de cebra está a veinte metros es una práctica muy común, pero también es una de las infracciones que más vigilan los agentes de movilidad.
Si decides cruzar por un lugar no habilitado, como el medio de una calzada, te arriesgas a una multa de 80 euros. Puede que pienses que no pasa nada si no vienen coches, pero el riesgo de atropello aumenta. Además, si hay un accidente y estabas cruzando por donde no debías, podrías tener problemas incluso con los seguros. La normativa es clara: debes usar los pasos de peatones siempre que estén disponibles.
Otra situación que puede darte problemas es el uso del móvil. Vivimos pegados a la pantalla del teléfono y eso es un problema grave cuando vas caminando. Seguro que has visto a gente cruzar la calle sin levantar la vista de su smartphone. Esta conducta es muy peligrosa porque pierdes la percepción de lo que ocurre a tu alrededor. La ley sanciona el hecho de caminar de forma demasiado lenta o detenerse sin causa justificada en la calzada, algo que ocurre mucho cuando alguien se queda absorto escribiendo un mensaje.
Si cruzas la calle muy despacio porque estás distraído con tu dispositivo, la policía puede ponerte una multa de 80 euros. Esta sanción te la pueden aplicar tanto si vas por el paso de cebra como si no. La razón es que estás entorpeciendo el flujo normal de vehículos y poniéndote en un riesgo innecesario.
Los semáforos en rojo no son una sugerencia

Este es quizás el punto donde las multas son más elevadas y donde la seguridad se ve más comprometida. Cruzar un semáforo cuando está en rojo para los peatones se considera una infracción grave en el Reglamento de Circulación. Muchos peatones miran a ambos lados y, si ven que no viene ningún coche, deciden pasar a pesar de que su semáforo está en color rojo. Esto es un error que te puede salir muy caro.
La multa por saltarse un semáforo en rojo como peatón asciende a 200 euros, la misma que si te lo saltaras con un coche. La policía no hace distinciones en este sentido porque el riesgo de provocar un accidente grave es muy alto. Los conductores esperan que los peatones respeten su turno y un movimiento inesperado puede obligar a un conductor a dar un frenazo o un volantazo, causando una colisión múltiple.
Cómo cruzar la calle de forma correcta siendo peatón

Para evitar estas sanciones, existen unas pautas básicas que deberías seguir siempre. Lo primero es elegir siempre el sitio más seguro para cruzar. Esto significa buscar un paso que esté regulado por marcas viales en el suelo, por semáforos o incluso por agentes de tráfico si los hubiera en ese momento.
Una vez que llegas al borde de la acera, nunca debes pisar el bordillo. Tienes que pararte justo antes. Si te quedas muy al borde, un vehículo que pase cerca o un espejo retrovisor de un autobús podría golpearte. El siguiente paso es el más clásico pero el que más se olvida: mirar primero a la izquierda, luego a la derecha y otra vez a la izquierda para asegurarte de que el tráfico se ha detenido por completo.
Hay zonas donde no existen pasos de cebra cercanos. En ese caso, la ley te permite cruzar, pero debes hacerlo con muchísima precaución. El lugar ideal para hacerlo son las esquinas de las calles, ya que es donde tienes mayor visibilidad de todos los ángulos posibles. Lo que nunca debes hacer es cruzar por detrás de un camión grande o entre vehículos aparcados. Si lo haces, los conductores que circulan por la calle no te verán hasta que estés justo delante de ellos, y para entonces puede ser demasiado tarde.
Cuando compruebes que no viene ningún vehículo y decidas cruzar, hazlo siempre en línea recta. No hagas diagonales por la calzada porque eso te mantiene más tiempo del necesario en la zona de peligro. Debes caminar a un ritmo ligero y constante, sin correr pero sin dormirte en los laureles. Una trayectoria recta es la distancia más corta entre dos puntos y, por tanto, la forma más rápida de salir de la carretera.
Ser un buen peatón también implica facilitar la labor a los conductores. Si ves que un coche viene a cierta velocidad y tiene difícil frenar a tiempo, no fuerces tu prioridad de paso solo porque estás en un paso de cebra. La cortesía y el sentido común ayudan a que el tráfico sea mucho más fluido y seguro para todos. Recuerda que, aunque tengas la prioridad legal, el que se lleva la peor parte en un golpe siempre vas a ser tú.






















































































































































































