La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha sido tradicionalmente uno de los destinos más deseados dentro del cuerpo y donde muchos opositores solicitaban plaza. Sin embargo, eso ha cambiado mucho y consideran que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene la culpa.
A priori, la idea de patrullar en carretera, informar a conductores y participar en la prevención de accidentes traía a muchos opositores que elegían la Guardia Civil. Sin embargo, ahora las asociaciones profesionales admiten que ocurre justo lo contrario, que quedan plazas vacías y que su trabajo ya no se parece en absoluto a esa visión solidaria para velar por la seguridad vial.
Todo lo contrario, pues los agentes de tráfico tienen la sensación de que la DGT les ha convertido en ‘el hombre del frac’ por el carácter recaudatorio de muchas sanciones.
Guardia Civil de Tráfico: de ser un destino soñado a que queden plazas vacías

Entrar en la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha sido siempre una opción atractiva para los nuevos miembros del cuerpo. Sobre todo, por la imagen pública asociada a una unidad muy presente y visible en las carreteras españolas.
Sin embargo, parece que esa percepción ha cambiado y que ya no son la principal opción de los opositores. Varias asociaciones llevan tiempo advirtiendo que en las últimas convocatorias han quedado plazas sin cubrir, algo que parecía difícil de imaginar hace unos años, porque siempre ha habido más candidatos que plazas disponibles. Y estos son los motivos que han detectado.
- El desgaste físico que implica trabajar a diario en la carretera (patrullar durante horas, condiciones meteorológicas duras, jornadas muy largas…).
- La presión de una actividad que ha ido evolucionando con el tiempo. Los agentes tienen la sensación de que el componente preventivo de su trabajo ha ido perdiendo peso frente a otro tipo de tareas.
En resumen, las asociaciones profesionales consideran que la percepción del trabajo es uno de los elementos que está influyendo en esa pérdida de atractivo.
El episodio de las 270 motos que ha generado malestar

El descontento de la Agrupación de Tráfico no se limita simplemente a una sensación general por todo lo anterior, sino que ha habido situaciones concretas que han alimentado las críticas. Una de los más citados por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ocurrió a finales del año pasado.
Según ha explicado esta organización, el contrato destinado al traslado de 270 motocicletas oficiales quedó desierto al no resultar atractivo para las empresas encargadas del transporte. Así que la solución fue recurrir a los propios agentes para conducir y trasladar las motos hasta su destino.
Algunos representantes del colectivo consideran que es un ejemplo de la falta de planificación y de recursos de que sufre la Guardia Civil de Tráfico. El problema no es la tarea en sí, sino que utilicen personal operativo para tareas que no tienen nada que ver con la función principal de los agentes. Y todo esto sigue alimentando el malestar.
«Nos han convertido en recaudadores»: denuncia la Guardia Civil

Otro malestar radica en que muchos agentes creen que su trabajo se mide solo en número de sanciones y que, de alguna manera, le dan la razón a los que opinan que las multas tienen carácter recaudatorio. De hecho, muchos Guardias Civiles han reconocido ya que sienten que la DGT les ha convertido en una especie de ‘recaudadores’ del sistema.
Al final, la Agrupación de Tráfico es el rostro más visible de la política de seguridad vial en España, porque son quienes intervienen en accidentes, regulan el tráfico, auxilian a conductores y también los que sancionan las conductas inapropiadas cuando es necesario.
































































































































































































