El precio del combustible vuelve a estar en el punto de mira de muchos conductores. Llenar el depósito se ha convertido en un gasto cada vez más difícil de asumir, sobre todo para quienes usan el coche a diario. Las últimas tensiones internacionales y la inestabilidad en los mercados del petróleo han provocado nuevas subidas en la gasolina y el diésel, situando los precios en niveles que no se veían desde hace meses.
Ante esta situación, incluso la propia DGT ha decidido recordar a los conductores pequeñas acciones cotidianas con las que se puede marcar la diferencia en el consumo. No son trucos milagrosos, pero sí hábitos de conducción y mantenimiento que ayudan a gastar menos combustible y, por tanto, a ahorrar unos euros cada vez que pasamos por la estación de servicio.
Equipaje y carga: enemigos en la gasolinera

Uno de los factores que más influye en el consumo es el peso que transporta el vehículo. Cuanto mayor sea la carga, mayor será el esfuerzo que debe realizar el motor para mover el coche, lo que se traduce en más gasto de combustible. La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que no es buena idea circular con el maletero lleno de objetos innecesarios, pues cada kilo extra penaliza la eficiencia.
También hay que tener cuidado con los sistemas de transporte exteriores, como las bacas o cofres de techo. Aunque muy útiles en vacaciones o viajes largos, empeoran la aerodinámica del vehículo y obligan al motor a trabajar más. Utilízalos solo cuando sea imprescindible y asegúrate de que la carga esté bien colocada para evitar resistencia al aire innecesaria.
Modo ‘eco’ y marchas largas: aliados para consumir menos

Muchos coches actuales incorporan modos de conducción pensados para reducir el consumo. La DGT insiste: conviene utilizarlos siempre que sea posible. El modo ‘eco’ modifica la respuesta del acelerador, optimiza el cambio de marchas y reduce el esfuerzo del motor, lo que permite ahorrar combustible sin apenas notarlo en la conducción diaria.
Además, circular con marchas largas siempre que la situación lo permita ayuda a mantener el motor a bajas revoluciones. No se trata de conducir sin fuerza o con falta de seguridad, sino de evitar revolucionar el motor más de lo necesario. Una conducción tranquila y anticipada, sin acelerones bruscos, puede reducir el consumo de forma considerable, especialmente en trayectos urbanos.
Conducción suave: la clave de la eficiencia

Un consejo muy repetido por la DGT es mantener una conducción suave y constante. Los acelerones, frenazos y cambios bruscos de velocidad aumentan notablemente el consumo, además de provocar mayor desgaste mecánico. Conducir de forma anticipada, manteniendo la distancia de seguridad y evitando frenazos innecesarios, permite aprovechar mejor la inercia del coche.
Respeta también el tiempo de calentamiento del motor. Durante los primeros minutos, el consumo es mayor porque el sistema aún no trabaja en condiciones óptimas. Lo recomendable es iniciar la marcha sin acelerar en exceso y esperar a que el motor alcance su temperatura normal antes de exigirle más rendimiento. Sobre todo en trayectos cortos, en los que el gasto suele dispararse.
Mantenimiento del coche: revisiones que ayudan a ahorrar

El estado mecánico del vehículo también influye en el consumo. Un coche mal mantenido necesita más energía para funcionar, lo que se traduce en mayor gasto de combustible. Por eso, la DGT recomienda revisar periódicamente elementos clave como el filtro de aire, el de combustible y el sistema de inyección, ya que su mal estado obliga al motor a trabajar con menor eficiencia.
También es fundamental el cambio de aceite. Un lubricante en mal estado aumenta la fricción interna del motor y provoca un mayor consumo. Sigue los intervalos de mantenimiento indicados por el fabricante. No solo alarga la vida del coche, sino que también ayuda a ahorrar dinero a largo plazo. No intentes retrasar la revisión para evitar el gasto: el resultado puede ser justo el contrario.
Neumáticos en buen estado: el detalle que más influye

El estado de las ruedas, único punto de contacto entre el coche y el asfalto, también influye más de lo que parece en el consumo. Circular con una presión incorrecta aumenta la resistencia a la rodadura, obligando al motor a hacer más esfuerzo. Según la DGT, unos neumáticos con poca presión pueden aumentar considerablemente el gasto en combustible, sobre todo en viajes largos.
Comprueba la presión al menos una vez al mes y siempre antes de un desplazamiento importante. Asegúrate también de utilizar neumáticos adecuados para el vehículo y mantenerlos en buen estado. Un dibujo desgastado no solo reduce la seguridad, también empeora la eficiencia. Mantener las ruedas en buenas condiciones es una forma sencilla y efectiva de ahorrar en combustible sin cambiar la forma de conducir.
Velocidad moderada y planificación: el consejo final de la DGT

Además de todo lo anterior, la DGT lo deja claro: la velocidad tiene relación directa con el consumo. A partir de ciertos límites, el gasto aumenta exponencialmente. Conducir a velocidad moderada es más seguro y más económico. Mantener un ritmo constante en carretera y evitar cambios innecesarios de velocidad ayuda a aprovechar mejor cada litro de combustible.
La planificación también juega un papel importante. Elegir rutas con menos tráfico, evitar horas punta y utilizar aplicaciones de navegación para anticipar retenciones puede reducir tiempo al volante y, por tanto, el gasto. Son pequeños detalles que, a final de mes, pueden suponer un ahorro considerable.
Con los precios actuales, cualquier consejo es bienvenido, y las autoridades competentes también lo saben. Aplicando estos hábitos podrás ver cómo se reduce tu gasto en combustible y mejora tu economía doméstica. En tiempos de gasolina y diésel caros, cada euro cuenta.



























































































































































































































































