El calor aumenta un 25% el riesgo de accidente y puede encarecer tu seguro: cómo evitarlo

Con el interior del vehículo a más de 35ºC, el peligro de siniestro se incrementa un 25%, una cifra que puede traducirse en un sobrecoste anual de la prima de hasta 200 euros si hay un parte de culpa.

Conducir con el habitáculo a más de 35 grados incrementa un 25% la probabilidad de sufrir un siniestro vial, según un informe de la Fundación para la Seguridad Vial (FESVIAL) difundido por Euromaster. Esta cifra equivale a ponerse al volante con una tasa de alcohol en sangre de entre 0,5 y 0,8 gramos por litro, un dato que conviene tener muy presente con la llegada del calor intenso. Y no solo por seguridad: si ese accidente ocurre, tu seguro de coche puede subir más de lo que imaginas.

Por qué el calor te puede costar caro en el seguro

El sistema bonus malus premia a los conductores que no dan partes de culpa. Un solo siniestro con responsabilidad puede hacer que pierdas años de descuento acumulado y que la prima anual se dispare hasta un 60%, dependiendo de la aseguradora. Conducir en condiciones de fatiga térmica multiplica el riesgo de alcances, salidas de vía o despistes al volante, y la mayoría de estos incidentes se catalogan como accidentes por culpa del conductor, lo que impacta directamente en la renovación de la póliza.

Según datos del sector, un conductor medio con un parte de culpa en los últimos doce meses paga alrededor de 200 euros más al año por su seguro a todo riesgo que otro con el historial limpio. Por eso, evitar un golpe de calor al volante es también una estrategia de ahorro.

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Sin embargo, muchos conductores pasan por alto la revisión del aire acondicionado hasta que deja de funcionar. En plena operación salida o en un atasco bajo el sol, el interior del coche puede superar los 40 grados en pocos minutos. La fatiga resultante reduce los reflejos y alarga el tiempo de reacción, justo lo que menos conviene cuando la carretera está llena de vehículos.

Mantenimiento mínimo para no jugártela este verano

El aire acondicionado en buen estado es la primera barrera. Euromaster recomienda cambiar el filtro del habitáculo cada 20.000 kilómetros o una vez al año, con un coste de entre 20 y 50 euros. Si notas mal olor o el flujo de aire flojo, es señal de que toca sustituirlo. Además, la recarga del gas refrigerante cuesta entre 60 y 150 euros y apenas lleva media hora; conviene hacerla si el sistema tarda en enfriar o no alcanza los 22 grados ideales para la concentración.

Pero no todo es el climatizador. Revisar la presión de los neumáticos, el nivel del líquido refrigerante y el estado de la batería son gestos que evitan averías y, sobre todo, sustos al volante. Una rueda reventada por exceso de calor o un motor recalentado pueden provocar una pérdida de control que acabe en siniestro. Y ese siniestro, aunque técnicamente no sea por tu culpa, a menudo se interpreta como negligencia en el mantenimiento, lo que puede complicar la cobertura.

Conducir con el habitáculo recalentado es como hacerlo bajo los efectos del alcohol, pero sin sanción administrativa: el verdadero castigo puede llegar en la renovación de la póliza si hay un parte de culpa.

Mantener el interior en torno a los 22 grados es clave para no perder concentración. Si el coche ha estado aparcado al sol, ventílalo unos minutos antes de activar el climatizador a tope. Además, antes de un viaje largo, verifica los niveles de líquido refrigerante y anticongelante, dos puntos que a menudo se pasan por alto y que pueden provocar una parada en el arcén con el consiguiente riesgo de alcance.

Cómo afecta un accidente veraniego a tu prima y qué puedes hacer

Si este verano tienes un golpe con culpa, la aseguradora recalculará tu prima en la siguiente renovación. Un conductor joven o con pocos años de carné puede ver su recibo multiplicarse por 1,5 o incluso 2 en el peor escenario. La buena noticia es que puedes contrarrestar ese efecto: en el momento de renovar, compara precios con otros operadores, considera una póliza con franquicia si antes tenías todo riesgo sin franquicia, o explora un seguro por kilómetros si tu uso del coche en verano es limitado.

También conviene leer la letra pequeña de las coberturas de lunas y asistencia en carretera, dos de las más utilizadas en verano. Una avería por sobrecalentamiento suele estar cubierta si has hecho el mantenimiento recomendado, pero si se demuestra negligencia grave, la compañía podría reclamarte el coste. Mantener las facturas de las revisiones puede ahorrarte ese disgusto.

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📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: Todos los seguros de coche cubren los daños a terceros, pero si el accidente es por tu culpa, la subida de la prima puede ser significativa. Realizar un mantenimiento preventivo evita siniestros y mantiene el bonus.
  • A quién va dirigido: Conductores que circulan habitualmente durante el verano, en especial en trayectos largos o en zonas de calor extremo, y aquellos que quieren proteger su bolsillo en la próxima renovación.
  • Cuánto cuesta: Un parte de culpa puede encarecer la prima entre 100 y 300 euros al año, según perfil. Invertir menos de 100 euros en mantenimiento del aire acondicionado y neumáticos es una barrera económica para no perder el descuento acumulado.