Seguro de coche: qué cubre exactamente el todo riesgo (y lo que mucha gente no sabe que no cubre)

El seguro más completo… pero no perfecto. Mucho más de lo que imaginas cubierto. Y también sorpresas que casi nadie conoce.

Cuando llega el momento de contratar un seguro de coche, muchos conductores optan por el “todo riesgo” pensando que es la opción más completa… y también la más segura. Y en gran parte lo es. Este tipo de seguro ofrece una cobertura muy amplia que protege tanto a terceros como al propio vehículo, algo que no ocurre con otras modalidades más básicas.

Sin embargo, hay un error muy común: pensar que el seguro a todo riesgo lo cubre absolutamente todo. Y no es así. Detrás de ese nombre tan rotundo hay matices, condiciones y exclusiones que conviene conocer antes de firmar la póliza. Porque lo que no sabes puede acabar costándote dinero cuando más lo necesitas.

4
Lo que mucha gente no sabe: no lo cubre todo

póliza seguro coberturas
Revisa tu póliza y las coberturas contratadas para evitar sustos | Fuente: propia / IA

Aquí llega la parte más importante —y la más desconocida—. El seguro a todo riesgo no cubre cualquier situación, por mucho que su nombre lo sugiera.

Publicidad

Por ejemplo, las averías mecánicas no están incluidas, salvo que sean consecuencia directa de un accidente. Es decir, si se rompe el motor por desgaste, tendrás que pagar la reparación. Tampoco cubre el mantenimiento habitual del coche: cambios de aceite, frenos, neumáticos o batería corren siempre por cuenta del propietario.

Otro punto clave es la conducción negligente. Si conduces bajo los efectos del alcohol o drogas, o utilizas el coche de forma indebida (por ejemplo, en un circuito), el seguro puede negarse a cubrir los daños. En otras palabras: el seguro protege frente a imprevistos, pero no frente a un uso irresponsable.

Publicidad