Harry’s garage ha puesto a prueba el nuevo Lamborghini Temerario y el veredicto es demoledor: prestaciones de infarto, pero una ejecución que decepciona en demasiados aspectos. Con 800 CV provenientes de su motor V8 biturbo —sin que el fabricante declare una cifra total de potencia híbrida— este sucesor del Huracán promete ser uno de los deportivos más rápidos del momento, aunque su creador, Harry, sostiene que el precio, el peso y la calidad de construcción empañan la experiencia.
Diseño exterior y el precio de la exclusividad
La estampa del Temerario es puro ADN Lamborghini: frontal repleto de tomas de aire, faros con tecnología punta y un sinfín de elementos de carbono. El ejemplar analizado equipa el paquete ligero ‘Aita’, que incluye splitter delantero, cubierta del motor desmontable y alerón fijo, todo en fibra de carbono. Según explica Harry, este paquete opcional puede costar entre 37.500 y 60.000 libras, y a eso se suman llantas forjadas (3.732 libras), pinzas de freno de color (1.570 libras más) o los retrovisores de carbono. Con extras, el precio final roza las 400.000 libras, muy por encima de los 265.519 de la tarifa base.
El presentador destaca que, pese a la sofisticación del conjunto, al retirar la tapa del motor apenas se aprecia el propulsor, protegido por un blindaje térmico que oculta los turbos y la mecánica. Tampoco se ven los habituales cables naranjas de alta tensión que delatarían su naturaleza híbrida, lo que le resulta extraño.
Interior: más espacio, pero acabados que chirrían
Dentro, el habitáculo es más amplio que el del Huracán, ganando 40 mm de distancia entre ejes. Los asientos deportivos son un extra de 6.500 libras y las tarjetas de las puertas en carbono proceden del paquete ligero. Sin embargo, Harry no tarda en señalar deficiencias: «hay superficies duras por todas partes, ni una simple red en los paneles de las puertas, y la consola central apenas ofrece huecos». Tampoco hay cargador inalámbrico para el móvil —solo una bandeja— y una pequeña red entre los asientos es, literalmente, un extra opcional.
La calidad de construcción le parece inaceptable para un coche que puede costar casi 400.000 libras: las alfombrillas, que cuestan 550 libras, muestran costuras mal rematadas, y en el interior aparecen ruidos parásitos. Harry relata que durante los primeros días un fuerte traqueteo provenía de la puerta, aunque luego se atenuó. «Es increible que salga así de fábrica», sentencia.
800 CV de motor térmico y tres eléctricos: cifras de infarto
El Temerario abandona el atmosférico V10 en favor de un V8 biturbo de 4.0 litros que entrega 800 CV por sí solo, acoplado a tres motores eléctricos: dos en el eje delantero para cada rueda y uno integrado en la caja de cambios trasera. La marca no declara la potencia combinada ni el par total, lo que, a juicio del probador, da una idea de la complejidad del sistema. La batería es idéntica a la del Revuelto y la transmisión es una automática de doble embrague y ocho velocidades.
A pesar de que el motor puede girar hasta 10.000 rpm, las marchas son tan largas que en primera se alcanzan 105 km/h (65 mph) y en segunda se superan los 138 km/h (86 mph). Esto significa que para disfrutar de la zona alta del cuentavueltas hay que ir a velocidades de circuito, no de carretera. Las ayudas a la conducción incluyen modos Strada, Sport y Corsa, además del control de salida, pero Harry advierte que el reglaje de fábrica obliga a aceptar continuamente avisos de rendimiento limitado hasta que el motor arranca.
Al volante: un cohete difícil de domar en carretera
Nada más ponerse en marcha, el Temerario se mueve en modo eléctrico sobre el eje delantero. Harry comenta que la dirección asistida eléctricamente se siente muy presente y que en cuanto se pisa el acelerador con decisión, las ruedas delanteras pueden patinar con facilidad, incluso con el control de tracción interviniendo. En modo híbrido Strada, el coche alterna entre propulsión eléctrica y térmica de forma automática, sin que el conductor pueda desactivar la función start-stop salvo subiendo a Sport.
Al exprimir el V8, la entrega de potencia es brutal a partir de 6.500 rpm, pero por debajo de ese régimen el sonido recuerda más a una furgoneta que a un superdeportivo italiano, según describe Harry. Las suspensiones se defienden bien en carreteras bacheadas, pero el habitáculo transmite ruidos de rodadura y crujidos del carbono. El peso en vacío ronda los 1.900 kg, una cifra que el presentador tacha de «embarazosamente alta» para un biplaza de este calibre.
‘Si eres un amante de la velocidad pura, este coche te encantará. Pero la interacción con el conductor a velocidades normales de carretera simplemente no existe’, sentencia Harry.
— Harry, creador de Harry’s garage
Comparación con rivales y el lastre del peso
Harry no se muerde la lengua al comparar el Temerario con sus rivales. El Ferrari 296 GTB, que emplea un V6 híbrido y prescinde de la tracción delantera, pesa cerca de 240 kg menos (1.660 kg en banco de pruebas según Evo). El McLaren 750S, con motor V8 y sin electrificar, es casi media tonelada más ligero y ofrece una relación potencia/peso muy superior. Incluso el hermano mayor Revuelto, que comparte tren motriz pero con chasis de carbono, apenas suma 40 kg extra.
Durante una vuelta rápida como pasajero en el circuito de Goodwood, el Temerario rozó los 305 km/h en la recta posterior, pero al final de apenas un giro los neumáticos ya estaban cocidos. Con dos ocupantes, el peso conjunto superaba las dos toneladas, lo que penaliza la agilidad y la capacidad de tracción al cien por cien. «Esto no es aceptable para un deportivo de este precio», insiste el analista.
Veredicto: un Lamborghini que pierde el alma
Al hacer balance de luces y sombras, el creador de Harry’s garage se muestra claramente decepcionado. Reconoce que el diseño es inconfundiblemente Lamborghini, que el habitáculo es más espacioso y que las cifras de aceleración —0-100 km/h en menos de 2,5 segundos, 0-160 km/h en 4,9 segundos— son propias de un hiperdeportivo. Pero el precio se ha disparado hasta un territorio donde toca de lleno a máquinas mucho más puras y refinadas, y la calidad de construcción no está a la altura.
Para Harry, el Temerario es un coche para «freaks de la velocidad», aquellos que instalarían turbos de alta presión en sus vehículos. Sin embargo, a ritmos normales carece de la magia que sí tenían el Huracán y su V10 atmosférico, o el Ferrari 296 GTB con su cautivador V6. «Creo que Lamborghini ha cometido un error», concluye. «No recomendaría este coche. Hay mucho valor en otros modelos a este nivel de precio».
La pregunta que queda en el aire es si la firma de Sant’Agata Bolognese tomará nota de estas críticas y será capaz de aligerar el conjunto, prescindir de los motores delanteros o devolver algo de carácter emotivo a su gama. De momento, el Temerario deja claro que perseguir cifras brutas no siempre equivale a crear un gran deportivo.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Harry’s garage.


