Cuando llega el momento de contratar un seguro de coche, muchos conductores optan por el “todo riesgo” pensando que es la opción más completa… y también la más segura. Y en gran parte lo es. Este tipo de seguro ofrece una cobertura muy amplia que protege tanto a terceros como al propio vehículo, algo que no ocurre con otras modalidades más básicas.
Sin embargo, hay un error muy común: pensar que el seguro a todo riesgo lo cubre absolutamente todo. Y no es así. Detrás de ese nombre tan rotundo hay matices, condiciones y exclusiones que conviene conocer antes de firmar la póliza. Porque lo que no sabes puede acabar costándote dinero cuando más lo necesitas.
5Los límites ocultos: fenómenos extraordinarios y condiciones
Hay otro aspecto que muchos conductores desconocen: existen situaciones que no cubre la aseguradora, pero sí otros organismos. Por ejemplo, fenómenos naturales extraordinarios como terremotos, inundaciones graves o erupciones volcánicas no los cubre el seguro directamente. En estos casos, interviene el Consorcio de Compensación de Seguros. También quedan fuera eventos como actos de terrorismo o situaciones excepcionales calificadas por el Estado.
Además, hay condiciones importantes que pueden afectar a la cobertura. Por ejemplo, si el conductor no está declarado en la póliza o si no comunicas el siniestro en el plazo establecido, la aseguradora podría no hacerse cargo. Estos detalles, muchas veces en letra pequeña, son los que marcan la diferencia entre estar cubierto… o no.

