Cuando llega el momento de contratar un seguro de coche, muchos conductores optan por el “todo riesgo” pensando que es la opción más completa… y también la más segura. Y en gran parte lo es. Este tipo de seguro ofrece una cobertura muy amplia que protege tanto a terceros como al propio vehículo, algo que no ocurre con otras modalidades más básicas.
Sin embargo, hay un error muy común: pensar que el seguro a todo riesgo lo cubre absolutamente todo. Y no es así. Detrás de ese nombre tan rotundo hay matices, condiciones y exclusiones que conviene conocer antes de firmar la póliza. Porque lo que no sabes puede acabar costándote dinero cuando más lo necesitas.
3Todo riesgo con franquicia o sin franquicia: la diferencia clave
Dentro del seguro a todo riesgo, hay dos modalidades principales: con franquicia y sin franquicia. Y aquí está uno de los puntos que más dudas genera. El seguro sin franquicia cubre el coste total de la reparación (según condiciones), mientras que el seguro con franquicia implica que tú pagas una parte fija y la aseguradora el resto.
Por ejemplo, si tienes una franquicia de 300 euros y una reparación cuesta 1.000, tú pagarás esos 300 y el seguro cubrirá los 700 restantes. La ventaja de la franquicia es que reduce el precio del seguro. La desventaja, obviamente, es que tendrás que asumir parte del coste en cada siniestro. Elegir entre una opción u otra depende del uso del coche y del riesgo que estés dispuesto a asumir.

